LA CONJURA

martes, 24 de diciembre de 2024

LA MÚSICA DESPIERTA EL TIEMPO


En este libro Barenboim desarrolla un argumento filosófico alrededor del sonido y del pensamiento armónico. En él se percibe la influencia de filósofos de la talla de Schopenhauer, Voltaire, Locke, y sobre todo de Spinoza y su “Ética” (libro de cabecera de Barenboim), y literatos como Goethe o Thomas Mann y su personaje Settembrini de la montaña mágica. Su discurso no es difícil de seguir, salvo en su parte técnica relativa a la orquesta y práctica musical para los que no son músicos de conservatorio, o de oficio, o expertos en el tema.


Daniel Barenboim, pianista y director de orquesta, nacido en Buenos Aires en 1946, se traslada a los diez años con la música a otra parte, a Israel. Allí continúa con sus estudios de música, convirtiéndose en un niño prodigio. Actualmente tiene cuatro nacionalidades: la argentina, la española, la israelita y cuenta además con el pasaporte palestino.


Es un gran experto sobre la situación actual en Oriente Medio. Del mismo modo que considera el derecho de Israel a existir como nación, Barenboim cree también en la necesidad y en la urgencia de tender puentes en el conflicto judío-palestino, de aceptar la integración de la minoría Palestina en Israel, y de la creación del Estado de Palestina.


Su compromiso le lleva a fundar con su gran amigo Edward Said la orquesta WEST-EASTERN DIVAN, un foro en el que los jóvenes intérpretes palestinos, judíos y de países árabes aprenden música y pueden expresarse libremente con libertad escuchando el relato del “otro”.


La música es un reflejo de la vida, dice Barenboim, pues ambas empiezan y terminan en la nada. Es una muerte temporal, seguida por la capacidad para revivir, para volver de nuevo a la vida. Para Schopenhauer la música es una idea del mundo, para Ferruccio Busoni, el gran pianista y compositor italiano, la música es algo más material y sensible: es aire sonoro.


El libro termina con una serie de pequeños textos publicados y entrevistas al autor al que llama “variaciones” en las que habla de compositores, directores, óperas y temas musicales en general. Con respecto a Furtwängler lo clasifica como un director de orquesta antideólogo, un solitario que se niega a adaptarse a moldes preexistentes. A Pierre Boulez lo califica de compositor original y complejo.


Me llama la atención la anécdota sobre un anuncio de inodoros. Cuenta Barenboim que viendo la televisión americana aparece una publicidad sobre retretes que utiliza la música de Mozart (Lacrimosa del Réquiem) como trasfondo sonoro y con fines comerciales, más tarde, ante las protestas del público, la empresa anunciante pide disculpas y lo cambian por un pasaje de la obertura de Tanhäuser de Wagner. La Compañía atribuyó la indignación del público a un tema religioso y no al abuso de una obra de arte musical.


En fin, un libro interesante donde el autor mezcla lo musical, lo personal y lo politico-social y cuya tesis principal es el enorme potencial de la música para acercarnos, para convivir en paz, pues el contenido de la música tiene que ver con la condición humana. El mundo del sonido es capaz de elevar al individuo por encima de la preocupación limitada por su propia existencia y de brindarle una percepción universal de su lugar entre los seres humanos.



Leí por primera vez la Ética de Spinoza cuando tenía trece años. Desde luego, en la escuela estudiábamos la Biblia, que para mi es la mayor obra filosófica que se ha escrito. Sin embargo la lectura de Spinoza me permitió acceder a una nueva dimensión, y por eso nunca he dejado de cultivar sus libros. […] No hay mejor campo de entrenamiento para el intelecto que la Ética de Spinoza, ante todo porque Spinoza enseña la libertad radical del pensamiento con mayor amplitud que cualquier otro filósofo. […] “Una emoción no puede ser reprimida ni suprimida sino por medio de otra emoción contraria, y más fuerte que la que ha de ser reprimida”.


Krips me dijo: “Si lo tocas así, suena como Beethoven. Beethoven no es Mozart. Beethoven aspira al cielo, mientras que Mozart viene de él.”






lunes, 23 de diciembre de 2024

INVITACIÓN AL VIAJE Y OTROS CUENTOS INÉDITOS

 



Julio Ramón Ribeyro es uno de los mayores escritores (cuentista) del Perú. Este libro corresponde a unos manuscritos póstumos, hallados en el archivo personal del autor de su residencia en París, y ordenados en una carpeta rotulada con el título de “Cuentos inéditos” .


En “invitación al viaje”, Lucho—el personaje principal—con su amigo Teodoro salen a descubrir la noche con el ardor y sobreexcitación propias de la juventud. Otros cuentos como “Monerias”, “Las laceraciones de Pierluca”, o “Espíritus” reflejan esa parcela límite de la condición humana que el autor supo describir tan bien, ¿en qué consiste esa “parcela límite” ? Hay que leer los cuentos pues son el entrelazamiento de palabras e imágenes singulares que solo el autor sabe construir.


El prólogo en sí constituye otro cuento. El escritor colombiano Santiago Gamboa vivía su aventura en París con apenas recursos dando clases de español cuando conoció en circunstancias muy especiales a Ribeyro. Merece, desde luego, leerlo. Dicho sea de paso mi maridito piensa publicar un librito de poesía en el que los prólogos serán tan importantes como el resto del libro.


Un gallo cantó en la lejanía. Eso era la soledad. La cercanía del alba lo tocó de una vaga tristeza. Sin percatarse, había proseguido su marcha y se encontró en la explanada del parque.






jueves, 21 de noviembre de 2024

LA VORÁGINE

 



José Eustasio Rivera, autor de la novela, fue un funcionario, escritor y abogado colombiano que formó parte en 1922 de una comisión enviada por su gobierno a la selva de Venezuela. Allí conoce de primera mano las duras condiciones de vida de los caucheros capturados, enfermos y obligados a trabajar en estado casi de esclavitud.


La vorágine” es la obra literaria que denuncia estos hechos, fue publicada en 1924 y está considerada un clásico de la literatura colombiana, precursora de “Cien años de soledad” de Gabo.


Arturo Cova huye con Alicia hasta una finca en el Llano (región previa a la selva). Él es un poeta, mujeriego, sin oficio ni beneficio, y ella huye de un matrimonio concertado por sus padres con un viejo del lugar. El capataz Barrera rapta a Alicia y a otra mujer (la niña Griselda) y se las lleva con él, por lo que Arturo y Franco se adentran en la selva para rescatarlas. Allí conocerán a Clemente Silva que busca a su hijo, o, en su defecto, a los huesos de su hijo; y también a los indígenas y trabajadores del caucho, que malviven en régimen de esclavitud .


Los trabajadores caucheros eran capturados para ser explotados de por vida, el abuso a los pueblos indígenas era brutal, se realizaba mediante la amenaza, la esclavitud y el asesinato. Supuestas deudas que nunca se pagaban por mucho que trabajaran, salarios inexistentes a cambio de perdonarles la vida.


Las atrocidades del “Holocausto del caucho en la Amazonia” nada tienen que envidiar a las peores guerras estatales.




Aquí comienza lo terrible de la novela, una naturaleza salvaje con ataques de hormigas carnívoras (tambochas), ataques de pirañas, heridas agusanadas aún estando viva la persona. Una selva que engulle a los hombres como si fuera un ente vivo monstruoso.


Un inmenso y húmedo ser antropófago.





Lo más complejo al leer “La Vorágine” es encontrar esa linealidad que esclarezca los hechos sucedidos entre tantos personajes y eventos que transcurren en distintos tiempos narrativos.


Dificulta también el léxico regional propio, hay párrafos enteros donde es preciso consultar el diccionario y si no continuar leyendo imaginando su significado y dejándose llevar por la narraciónAl final del libro el propio autor incorporó un anexo con vocabulario. Rumbero es un guía; chinchorro una hamaca; la falca, la curiara y el bongo son embarcaciones. Pero el diccionario pronto se queda corto y al cabo de la segunda parte del libro dejo la obsesión de entender el texto por completo en todas sus acepciones y sigo la corriente de la historia que está muy bien escrita.




Pero el lenguaje se torna también precioso y certero. ¡Qué maravilla! La belleza de la selva abruma y esas descripciones y reflexiones contienen una prosa poética revestida de ritmo y lirismo, lo que contrasta con la crueldad de lo que está contando.


Lenta y oscuramente insistía en adueñarse de mi conciencia un demonio trágico. Pocas semanas antes, yo no era así. Pero pronto los conceptos de crimen y los de bondad se compensaban en mis ideas, y concebí el morboso intento de asesinar a mis compañeros, movido por la compasión.


La novela descubre, una vez más, la contraposición de la naturaleza humana y su hábitat. Cuando la Ciudad deja de ser el hogar y el lugar de trabajo del “animal político”, entonces, la condición humana recupera su “pureza natural”, salvaje.


Son picaduras de sanguijuelas. Por vivir en las ciénagas picando goma, esa maldita plaga nos atosiga, y mientras el cauchero sangra los árboles, las sanguijuelas lo sangran a él. La selva se defiende de sus verdugos, y al fin el hombre resulta vencido. […] La selva trastorna al hombre, desarrollándole los instintos más inhumanos: la crueldad invade las almas como intrincado espino, y la codicia quema como la fiebre. El ansia de riquezas convalece al cuerpo ya desfallecido, y el olor del caucho produce la locura de los millones.


A tal punto cundía la matazón, que hasta los asesinos se asesinaron.


Unos murieron porque la codicia de sus rivales estaba clamando por el despojo; otros fueron sacrificados por ser peones en la cuadrilla de algún patrón a quien convenía mermarle la gente, para poner coto a la competencia; contra estos fue ejecutado el fatal designio, pues debían fuertes avances, y, dándoles muerte, se aseguraba la ruina de sus empresarios.


Este libro me lo recomendó, Aurora del Páramo, un día que fui a visitarla a Cabo Tiñoso entre calas paradisíacas y acantilados con playas de arena fina, en una “Montaña Mágica” y marinera. Es duro, me dijo, aunque una gran obra. Así que, a pesar de la advertencia, yo también me interné en la selva de la literatura colombiana, en la vorágine narrativa a riesgo de que me devorara.



domingo, 3 de noviembre de 2024

EL ELOGIO DE LA SOMBRA

 




Junichiro Tanizaki, presenta en este ensayo su defensa y entusiasmo por la estética tradicional japonesa frente a las comodidades e innovaciones que supone el progreso ilustrado de la civilización en Occidente.


Tanizaki hace un elogio de la SOMBRA. Prefiere los reflejos velados y los efectos del tiempo frente al brillo y a lo que reluce. De esta manera, la suciedad es para un oriental tradicional el componente de lo bello. Resulta bello el efecto del tiempo y de la intemperie en los objetos como el lustre manchado de grasa y hollín. Es como si la palabra “suciedad” y “sombra” significara otra cosa en Japón.




Y esta forma de vida japonesa choca frontalmente con la occidental en diversos ámbitos, en la arquitectura, en la iluminación, en la armonía, en la oratoria, en el teatro; lo que viene a resultar una defensa apasionada de la cultura de sus ancestros.


Ese sentimiento se centra, por ejemplo, en esa armonía que han perdido los retretes japoneses al seguir las consignas occidentales. Un buen retrete, sin embargo, debe tener penumbra y estar situado a las afueras de las casas, de manera que para llegar hasta él se tenga que pasar por el sendero del jardín.


En el cine japonés resalta el juego de sombras y el valor de los contrastes frente al cine europeo o americano. La oratoria evita los gritos y cultiva la elipsis y las pausas. El traje tradicional no es más que una parcela de la sombra incluyendo el ennegrecimiento de los dientes.


Me pregunto qué pensaría Tanizaki sobre “Sorolla” o “El siglo de las luces”. 


El origen de esa diferencia tan radical estriba en el carácter opuesto de unos y otros. Los orientales con su resignación intentan adaptarse a los límites impuestos, en cambio, los occidentales tienen como objetivo primordial el progreso.


Lo bello no es una sustancia en sí sino tan solo un dibujo de sombras, un juego de clarososcuros producido por la yuxtoposición de diferentes sustancias.


En ese sentido, España es muy Japonesa. El barroco español es también un juego de clarososcuros como lo es también el cante jondo del flamenco que tanto gusta a los japoneses.


Porque la belleza ha de tener necesariamente los efectos de la sombra.



lunes, 14 de octubre de 2024

DIEZ HORAS CON CARMEN LINARES




Canto desde que me acuerdo que existo, dice Carmen Linares. Buena prueba de ello es una fotografía entrañable en blanco y negro donde podemos ver a una niña con calcetines blancos y falda por encima de las rodillas delante de un micrófono mucho más alto que ella. Es Carmen Linares. A su lado, un hombre corpulento con guitarra que la mira con ternura, es Antonio, su padre, que la había llevado a un certamen juvenil. Detrás, en una mesa, el premio: la famosa muñeca Mariquita Pérez, el sueño de una niña de entonces.





DE NIÑA EN VADOLLANO.


Maria del Carmen Pacheco Rodriguez nació en el año 1951 en Linares, vivió su infancia en la pedanía de VADOLLANO, en una estación de ferrocaril, a 8 km de Linares. Aunque su abuelo paterno fue minero, su padre era ferroviario. Se crió en un ambiente familiar musical, el padre tocaba la guitarra, su tío la bandurria, su hermana y ella cantaban. Uno de los más grandes recuerdos de su infancia es cuando desde niña se juntaban en navidad y cantaban los campanilleros.


Empezó desde niña a presentarse a concursos de cante que además ganaba. Por aquella época en los concursos le daban a los niños chocolate, también ganó junto a su madre en un sorteo radiofónico un tocadiscos que iba en una maletita y que le sirvió de mucha ayuda y le permitió escuchar y aprender los discos flamencos y la copla.


TRASLADO A AVILA. SECRETARIA.


A los doce años trasladan a su padre a Avila, donde su mudó también toda la familia. Estudió bachillerato, y al principio, aunque cantaba y se presentaba a concursos, también se preparó para ser secretaria estudiando mecanografía y taquigrafía, pero su padre le dijo: “Tú verás lo que haces, pero secretarias hay muchas”


Y es que Carmen Linares ha tenido desde siempre el apoyo de toda su familia, empezando por su propio padre, que la acompañaba a los certámenes, y sobre todo a su marido Miguel Espin que conoció en Avila, periodista, flamencólogo, y persona clave en su carrera artística que ha sabido aconsejarla en su trayectoria, la ha guiado muy exitosamente en los tipos de cante, donde cantar, y en especial sobre sus nuevos proyectos que integran su creatividad personal con su afición a la poesía.


INICIOS MADRID.


De Avila se trasladó a Madrid, eran sus INICIOS, donde empezó a actuar en los tablaos madrileños cantando para el baile en el café de Chinitas y Torres Bermejas. Fue una época mágica y dorada del flamenco, allí conoció y trabó amistad con los grandes del flamenco, Camarón, La Perla, Los hermanos Habichuela, y José Mercé, y sobre todo su gran amigo del alma Enrique Morente del que luego fue madrina de uno de sus hijos.


Hay una anécdota de sus inicios y viene de la mano de Juan Habichuela, cuando le dijo: “Niña, tú cantas como las viejas” “vieja, que eres una vieja” porque ella era la niña que le gustaba la seguiriya y la soleá, los cantes hondos. Su primer maestro por entonces fue FOSFORITO, por su conocimiento de dichos cantes y al que ella empezó imitando.


Precisamente su nombre artístico se lo pusieron Fosforito y Juanito Valderrama cuando estaban preparando una gira por Francia y no les pareció demasiado artístico el nombre de Carmen Pacheco, entonces, al enterarse que era de Linares, le pusieron Carmen Linares.




TÉCNICA DE VOZ.


Carmen Linares ha sido reconocida como una de las cantaoras más completas y con mayor conocimiento de estilos flamencos. Por su elegancia y por su exquisita sensibilidad le llaman la dama del cante. Es de destacar la riqueza de sus registros, su madera de modular los tonos bajos la hacen una cantaora especial, ese recogimiento para llevar la escala hacia abajo, y ese contraste cuando modula también hacia lo alto.


Cuida mucho la dicción a la hora de cantar porque le da mucha importancia a que se entienda la letra a la hora de cantar y considera una pena que no se entienda la letra, así el cante no pierde hondura ni expresión sino todo lo contrario.


VESTIDOS. NO BATA DE COLA, NO LUNARES.


Rompe uno de los tópicos a la hora de vestir en el escenario. No es el prototipo de cantaora al uso. No necesita la bata de cola, los lunares, los volantes porque para cantar necesita reflejar lo que es, así que sale a cantar vestida con una falda, unas botas, una chaqueta, que curiosamente después otras cantaoras jóvenes han imitado su forma de vestir.


Hay una anécdota con Paco de lucía cuando ella era joven y fue a visitarlo a su casa. Paco de Lucía salió de su habitación donde estaba estudiando y la acompañó por alegrías, y le dijo: “Pero si tú no pareces cantaora, pareces una estudiante de Filosofía y Letras”. Y es que ella dice que no quiere sentirse disfrazada.




LA ANTOLOGÍA DE LA MUJER EN EL CANTE.



Importante en su carrera fue el disco LA ANTOLOGÍA DE LA MUJER EN EL CANTE donde recoge una selección de cantes creados o popularizados por las grandes cantaoras de todos los tiempos, y en la que hizo un gran trabajo de documentación para rescatar esos cantes. Fue una idea que le dio el periodista Ángel Álvarez Caballero y que luego llevó a cabo con su marido y José Manuel Gamboa. Se trataba de rescatar la aportación de la mujer al cante flamenco.


En principio no se planteó como un trabajo reivindicativo feminista, porque Carmen Linares entiende que en el cante hondo no existe más machismo que en otros sectores de la vida propios de la época. Sin embargo este disco se convirtió en un referente de la mujer en el mundo flamenco.


En este disco le acompañan guitarristas de la talla de Paco Cepero, Manolo Franco, Los Habichuela, Enrique de Melchor, Moraíto, Tomatito, y otros más, todos ellos grandes guitarristas.



OTRAS FORMAS DE EXPRESIÓN. LA POESÍA.



Pero además de su amplio conocimiento de los cantes tradicionales, Carmen Linares da un salto cualitativo buscando otras formas de expresión, por ejemplo en el terreno de la poesía. Ha traducido al flamenco la poesía de Lorca, de Miguel Hernández, Los Machado, Juan Ramón Jiménez, a Borges. Ha ajustado la poesía a los distintos estilos del repertorio flamenco. Porque Carmen Linares dice que flamenco y poesía se dan la mano.







En el disco “Un ramito de locura” incluye la seguiriya IN PACE, sobre un poema que Jose Angel Valente escribió a la muerte de su hijo y que el propio poeta se emocionó cuando la escuchó en su estreno en el Circulo de Bellas Artes. María Kodama, viuda de Borges, se impresionó cuando EN cierta ocasión vino a Sevilla a una presentación y escuchó “la Milonga del forastero”, poema que tiene una métrica que se ajusta perfectamente al cante.


En 2008 crea su propio sello discográfico “Salobre” donde produce discos con total libertad tanto en la forma como en el concepto. Así publica por ejemplo el disco “Raices y alas” con poemas de Juan Ramón Jiménez.


Otro registro diferente, En 1988 interpreta el Amor Brujo de Falla en la Bienal de Flamenco de Sevilla, actuando con orquestas sinfónica, lo que le abre teatros importantes en todo el mundo, en EEUU, La ópera de Sydney.




Han sido más de cuarenta años en el flamenco, en los que ha obtenido grandes premios, la Medalla de Andalucía, Premio Nacional de Música, La medalla de oro de las Bellas artes, y recientemente el premio Princesa de Asturias. Una flamenca culta, que le gusta el cine, ha trabajado con Irene Papas, es lectora de poesía, de narrativa (le gusta Antonio Muñoz Molina), en una ocasión se acostó a las seis de la mañana terminando Plenilunio. Dice Carmen Linares sobre las artes:


Todas las artes tienen influencia para cambiar las cosas. De hecho, con la música se consigue alimentar el alma, que una persona sea más feliz, que se pueda llevar mejor un confinamiento… El arte es la esencia de la vida. Sin él seriamos muy desdichados. El alma necesita alimentarse, tener alegría y capacidad de amar. Todo eso conlleva la música.



Necesito el flamenco para vivir, para respirar, para ser yo misma.


viernes, 4 de octubre de 2024

LAS REGLAS DEL MIKADO


 




Comienza la novela Erri de Luca con un diálogo entre un anciano campista en un bosque solitario y una joven gitana que huye de su familia por no aceptar un matrimonio concertado. El diálogo es la forma más filosófica para superar supersticiones, lo dice Platón (y mi maridito).


La narración se presenta tan simple que al principio llega a parecer artificial y algo pretenciosa, un tanto surrealista, por la características de los personajes y su historia, la del viejo y una gitana con cuervo y oso incluido. Oigo a mi maridito decir desde el sofá: La filosofía siempre ha sido considerada así desde que Tales cayó en un pozo cuando contemplaba las estrellas y causó las risas de la esclava tracia.


Pero pronto De Luca empieza a dejar perlas en sus sentencias y sabios aforismos. El juego del Mikado es la metáfora para entender el juego de la vida misma. Coger palillos sin afectar al resto de la edificación construida hasta entonces, es decir, aprender a actuar, en la vida, poco a poco, sin llamar la atención y sin rozar a los demás (sin dañar o perjudicar a los demás, a los demás palillos ni a la estructura misma).


La gitanilla cree en el destino, en las señales, en el dios de las cosas; el viejo (que además es relojero) le basta una explicación más pequeña: ser un engranaje dentro de la máquina del mundo (un palillo más en el Mikado del mundo). Al fin y al cabo las personas son mecanismos biológicos dentro de un útero que hacen tic tac y que, a veces, hay que intentar ajustar y arreglar. Incluso lo hermoso, dice el viejo, requiere su propio mecanismo.


El viejo y la joven establecen una relación que durará toda la vida. Reflexionan sobre la vejez, la literatura, la guerra, en fin, de la vida que cambia a las personas.


Gracias a Giovanni Criscione y a su mujer, Dora Giurdanella, por recomendarme este libro.


Hay más magia en entenderse con un oso y un cuervo.

Hay magia en todo.



Reaccionó como los niños, que dan más importancia al juego que a la vida misma. […]

¿Qué guerra?

No lo sé. Una guerra. Que preguntas más raras haces. ¿Es que las guerras tienen nombre y apellidos? Los gitanos no hacen ninguna y las han vivido todas.



¿Qué tal es eso de ser viejo?

Es cuando te hablan y meten la palabra todavía. ¿Todavía trabaja usted? ¿Todavía sigue yendo a acampar, todavía hace esto y lo otro?



No hago distinciones de edad. Me llamas viejo, de acuerdo, pero vivo en la misma edad que tú, a pesar de todo, en tu misma época. Las generaciones no existen para mí. Mientras estemos vivos somos contemporáneos. Somos dos personas.



Al despertar doy las gracias, no sé a quién, pero tengo ganas de dar las gracias.



Como ocurre con quien escribe cuentos, el lector debe suspender la incredulidad. […] Evitar la agotadora desconfianza […] del mismo modo que dejo caer un libro que me suena falso por una trama demasiado estudiada o incongruente.



¿Cómo es ese mar adonde vamos?

Es una extensión de agua que no se puede beber, demasiado salada. Cambia de color según el cielo que tiene encima. A veces ambos son grises y no puede verse dónde termina uno y empieza otro.

Es rosa cuando sale el sol o cuando se pone.

Como los lagos y los ríos.

Pero no tiene fronteras, el mar rodea toda la tierra.



martes, 24 de septiembre de 2024

LA ASISTENTA TE VIGILA

 



Millie fue la mujer de la limpieza en el libro “LA ASISTENTA” de Freida MacFadden, una heroína en un trepidante thriller enfrentada a un asesino psicópata.


Años más tarde es una señora casada y con hijos, con un marido italiano y buenorro. Cambian de domicilio, y se compran una casa de dos pisos en Long Island. La familia ha mejorado con el cambio, el nuevo barrio es más señorial y la casa más amplia, nada que ver con el minipiso que tenían en el Bronx; sin embargo los vecinos son algo estirados y otros no muy amigables.


Pero Millie por el bien de sus hijos quiere hacer amigos en el vecindario.


Los Lowell viven enfrente, tienen una casa espléndida y además cuentan con una criada. La señora Lowell es una ejecutiva de belleza artificial, interesada más en tirarle los tejos a otros hombres que al suyo propio. Por otro lado su marido, el sr. Lowell, es un tío simpático que parece no tener reparos a los devaneos de su mujer. Otra vecina es la hipocondríaca y cotilla Janice, mujer antipática y madre de un niño al que sobreprotege.


Este es el tercer volumen de la trilogía de la asistenta. La novela comienza en sus primeros capítulos algo lenta, es tediosa, y le cuesta despegar, pero a mitad del libro la narración se acelera. De un estilo sencillo, con capítulos cortos y distintos narradores, utiliza, como ya lo hizo antes su autora en otras obras, giros argumentales. Y aunque hay algo que no cuadra, o al menos yo lo veo así, y no me terminan de cuadrar todas las piezas, el caso,—no obstante— es que me ha sorprendido el final.


La policía registra nuestra casa durante varias horas. Cuando terminan, la casa está hecha un desastre. Como era de esperar. Ninguno de los dos trabajamos hoy, pues yo me había tomado el día libre y Enzo ha dejado que sus empleados se encarguen de su trabajo, así que nos ponemos a recogerlo todo. Solo espero que hayamos podido terminar antes de que el autobús escolar traiga a los niños de vuelta a casa. Si entran y ven este lío, se van a asustar.





miércoles, 28 de agosto de 2024

EL ARTE DE CULTIVAR LA VERDADERA AMISTAD

 

En el año 44 a.C. Cicerónel republicano que salvó a la filosofía griega de origen platónico—con sesenta años vive ya jubilado en su finca a las afueras de Roma por orden de Julio César, y allí escribe este librito sobre la amistad dedicado a su gran amigo Ático.


Escipión se quejaba de que la gente no presta la suficiente atención a la amistad. Que cualquier hijo de vecino sabe cuántas cabras tiene pero no cuántos amigos, y pone más cuidado en la selección del ganado que compra que en los amigos que elige.


Cicerón


Cicerón—amigo de Escipion—sostiene que la verdadera amistad solo puede darse entre buenas personas (no sé yo), que los tiranos y canallas se utilizarán unos a otros pero no encontrarán la verdadera amistad, pues aboga por desechar el concepto práctico de la amistad y su utilitarismo en la que se obtiene un beneficio mutuo para dedicarnos a una relación más profunda y descubrir así nuestra alma gemela.


Los amigos nos hacen mejores personas dice Cicerón (también lo dice el gran cantaor Fosforito), porque nos ayudan en la “ escarpada salida de la caverna, de los intereses materiales de la ciudad” y con ello alcanzar el bien, la verdad y la belleza. La vida sin amigos no merece la pena porque condena al ser humano a seguir “esclavo” de los intereses de los negocios de la ciudad. La amistad es el mayor lujo que un hombre pueda desear por encima de la riqueza y de las posesiones, tan solo los tiranos son capaces de vivir sin amar y ser amados.


Sólo si una mayoría de ciudadanos pueden ser amigos de la res-pública, entonces, es posible evitar la caverna, ciudad del tirano.


Dice el refrán que para tener un amigo de verdad hay que haber vaciado juntos muchos saleros,— la experiencia y el trato frecuente son esenciales—pero esto no quiere decir que no debamos cultivar amistades nuevas, al contrario, suele ocurrir que los intereses cambian y los amigos con los que jugábamos de niños no tienen por qué seguir siéndolo cuando crecemos, no hay que menospreciarlos pero el aprecio que les debemos es de diferente categoría.


Pero cuidado, porque no hay nada más destructivo para la amistad que la lisonja y el servilismo. Con frecuencia debemos más a los peores enemigos que a los falsos amigos, pues los primeros a veces dicen la verdad pero los segundos nunca. Y aunque solo un cretino cae en la trampa de un adulador descarado, hay que estar más alerta con aquellos más habilidosos y sutiles.


Según Arquitas de Tarento: “Incluso subir al cielo y contemplar la naturaleza del universo y la belleza de los astros es una experiencia amarga si no hay con quien compartirla”. La naturaleza humana no tiende a la soledad, siempre busca algún apoyo, y el más dulce de todos es un amigo querido y leal. ¿Esta reflexión de Arquitas explica el turismo masivo de este verano de 2024?