LA CONJURA

viernes, 30 de diciembre de 2011

HÁGASE LA LUZ (II)

HÁGASE LA LUZ (II). Rousseau. George Berkeley. Hume. Kant. Lichtenberg

Jean-Jacques Rousseau nació en Ginebra pero vivió en Paris. Colaboró con Diderot en la Enciclopedia o diccionario razonado del conocimiento humano para combatir los prejuicios y supersticiones, con artículos sobre música, la que fue su gran afición y que le llevó a componer una ópera. Hay que advertir que ser amigo de Rousseau no era cosa fácil: la mayoría duraba poco en el puesto. Y con Diderot no fue una excepción.

Cierto día en que se dirigía a visitar a Diderot que estaba encarcelado por culpa de los inquisidores contrarios a la Enciclopedia leyó la convocatoria de un concurso de trabajo: “¿Han mejorado las ciencias y las artes las costumbres de los hombres?”.
Diderot o cualquier otro ilustrado habrían argumentado en sentido afirmativo, pero Rousseau decidió escribir un ensayo para decir que no. Contra los optimistas ilustrados del progreso señala que todas las comodidades y sofisticaciones tienen su precio: lujo, vanidad, afán de riqueza y esclavitud de muchos.

Rousseau no cree posible volver al estado de naturaleza primitivo del buen salvaje pero propone que tratemos de corregir los males de la sociedad reflexionando sin autocomplacencia sobre ellos.

En El contrato social establece las normas de un régimen ideal de Estado en el que cada cual renuncia a su libertad natural para ganar junto a los demás la libertad civil y el derecho de la propiedad. Las decisiones no deben representar la voluntad de todos, es decir, los intereses egoístas de cada cual, sino la voluntad general, o sea el bien común de la sociedad.

En el terreno educativo escribió una ficción filosófica : Emilio, en la que cuenta la formación de un niño cuya bondad natural no es contrariada por imposiciones artificiales, logrando que su amor por sí mismo se transforme en amor al prójimo.

Vaya!!Mucha teoría sobre el amor y los niños, bla, bla … pero él dejó a sus propios hijos abandonados en un orfanato nada más nacer. Claro es que con tanto niño hubiese sido imposible la dedicación al estudio y nos hubiésemos perdido su aportación a la pedagogía universal…aportación discutida pues sin querer aprender, ni respeto al maestro, no se aprende.

En la obra de Rousseau se combina el uso de la razón con la intuición, los sentimientos y las pasiones. Fue a la vez revolucionario y conservador.

El irlandés George Berkeley, obispo y teólogo, así como teórico de las matemáticas y de la economía política, fue también un ingenioso escritor como demuestra en sus Diálogos entre Hylas y Filonús. Recordemos que la Ilustración nació en las Islas británicas.
Berkeley como buen anglosajón era empirista—en la línea de John Locke—. El Empirismo es la tendencia filosófica que considera la Experiencia como criterio o norma de verdad en el conocimiento. Su habilidad consistió en utilizar el empirismo a favor de la religión y no contra ella. La mayoría de quienes piensan que todo nuestro conocimiento viene de los sentidos son inconsecuentes puesto que la “materia” es algo que ningún sentido revela. Esta afirmación ya echa por los suelos todo el Materialismo filosófico de Gustavo Bueno ¡!

Por ejemplo, mis sentidos me aportan el color, la forma, la dureza de tacto, aroma, sabor de una manzana, pero nunca nada parecido a una cosa material que subyace y provoca este cúmulo de impresiones. Si hay que ser empirista seámoslo hasta el final… o lo que es lo mismo: “ Si hay que ir se va, pero ir para nada…”.

Precisamente lo que es inverificable experimentalmente es la famosa materia.

Entonces, ¿debo creer que todas cosas “desaparecen” cuando mis sentidos no las perciben? Pues deberíamos suponerlo…salvo que Dios exista. Porque Dios todo lo percibe constantemente, las estrellas más lejanas, las manzanas a las que doy la espalda y mi hijo, a quien he dejado en el colegio y al que no volveré a “percibir” hasta dentro de varias horas. De modo que el empirismo radical es un argumento a favor del alma y de Dios, no de la materia.

El escocés Hume no sólo fue un gran filósofo, sino también psicólogo, magnifico historiador (Historia de Inglaterra sigue siendo un modelo para historiadores modernos) y hasta un precursor de lo que luego se llamó la antropología, en su estudio del origen de las ideas religiosas. Es el filósofo favorito de mi amiga Carmen.

Pero su principal campo de reflexión fue la naturaleza humana. Hume fue un empirista radical, incluso más que Berkeley: para él sólo existen las impresiones que nuestros sentidos nos aportan. Lo que llamamos ideas no son más que recuerdos de impresiones pasadas.

¿Las cosas del mundo? Nosotros sólo tenemos impresiones de color, forma, sabor…etc. Todo lo demás son conjeturas que hacemos a partir de nuestras percepciones y que damos por buenas a fuerza de costumbre o por simples hábitos o rutinas que tomamos por vínculos objetivos. O sea, que como estamos acostumbrados a ver que el trueno sigue al relámpago decidimos que es éste la causa de aquél.

Hume es un escéptico. Duda seriamente de que podamos conocer nada con certeza objetiva, puesto que todas nuestras impresiones son subjetivas. Pero también duda del escepticismo mismo.

Hume supone que el origen de la religión es el politeísmo, es decir, una serie de entidades fantásticas buenas o malas, favorables o desfavorables, que los hombres se inventan para explicar los fenómenos de la naturaleza. Tampoco el Dios providencial de los cristianos o el Dios relojero organizador de la naturaleza de los deístas como Voltaire le merecen mayor aprecio: en sus Diálogos sobre la religión natural desmonta con razones contundentes todas las supuestas pruebas cosmológicas o morales a favor de la existencia de Dios.

En el tema moral, Hume libera a la ética de sacrificios y amenazas. Para él no hay otra norma de conducta que el bienestar humano: lo que nos resulta agradable, placentero y útil es lo bueno. Pero no se trata de un bienestar meramente egoísta sino de un sentimiento espontáneo de simpatía y benevolencia hacia nuestros semejantes. Algunas virtudes son naturales como el amor a los hijos o el amor a nuestros perros y gatos o la piedad por los desdichados. Otras, en cambio, provienen de la necesidad de mantener el vínculo social como la fidelidad, obediencia a la autoridad.

Pero sin duda el filósofo más importante del siglo de las luces se llamo Immanuel Kant. Nació, murió y vivió toda su vida en la ciudad prusiana de Königsberg, que hoy forma parte de Rusia. NUNCA VIAJÓ, y mucho menos a Ibiza, como los alemanes de ahora.

Su puntualidad era legendaria. Todos los días daba un paseo a la misma hora y los habitantes de Königsberg ponían sus relojes en hora al verle pasar. Todo parece indicar que era una persona antipática y aburrida. ¡!Pero no!! No lo era, al contrario, Kant fue un gran conversador con mucho sentido del humor.

Al final de su vida tuvo Alzheimer, y como iba perdiendo la memoria anotaba en su agenda los temas de conversación con sus amigos para no repetirse. Todo lo contrario de lo que hace la gente hoy en día que te da la tabarra con la misma cosa una y otra vez.

Kant aspiraba a transformar la filosofía en una ciencia bien fundada. El gran tema de la filosofía es el ser humano y abarca tres preguntas insoslayables:

1-¿Qué puedo saber?
2-¿Qué debo hacer?
3-¿Qué puedo esperar?

1.-A la primera de las preguntas, la que trata del conocimiento, responde Kant con La crítica de la razón pura su obra más celebre e influyente. En el tema del conocimiento mientras que Descartes consideraba nuestro entendimiento como la fuente principal del saber y otros empiristas como Locke o Hume aseguraban que todo lo que sabemos nos llega por la vía de los sentidos, ninguna de estas perspectivas convencía a Kant aunque pensaba que ambas teorías tenían parte de razón.

En el conocimiento humano se da una materia y una forma: la materia la aportan los sentidos con su experiencia, pero la forma la pone el entendimiento con su capacidad de organizar los datos sensoriales. Sin la materia que nos aportan los sentidos nuestro entendimiento permanece vacío, pero sin el orden aportado por el entendimiento los datos sensoriales son un caos ciego e informe.

Lo que podemos conocer es una combinación entre lo que nuestros sentidos perciben de las cosas y la forma que nuestro entendimiento proporciona a esos datos: el resultado es lo que Kant llama fenómenos.
La razón no se resigna a limitarse a trabajar con datos sensoriales y quiere ir más allá: las grandes ideas metafísicas, es decir, el alma, el mundo como totalidad universal y Dios son aspiraciones ambiciosas de la razón a volar más lejos de lo que la experiencia concreta aporta.

2.-A la segunda pregunta: ¿qué debo hacer? hay que responder teniendo en cuenta que los seres humanos somos activos y debemos tomar decisiones que las circunstancias nos imponen y nos muestran el camino que debemos seguir: la necesidad de comida o cobijo o el instinto de conservación.

Así nuestro comportamiento es heterónimo (o sea, que sigue una norma ajena que nos llega desde fuera). Para Kant esta forma de actuar puede ser prudente o justificada pero no es propiamente moral.

El verdadero comportamiento moral tiene que ser autónomo, es decir, que brote de una ley que nada me impone y que yo acepto como fruto de mi propia libertad de ser racional.

Será un imperativo, o sea, una orden que yo me doy a mí mismo por simple respeto a lo mejor que hay en mí: no estará condicionada a conseguir esto o aquello sino que será un imperativo categórico que busca lo bueno de modo absoluto y nada más.

De esto modo no me comportaré por capricho o buscando provecho, sino porque debo respetar la humanidad en mí y en todos los demás.

3.- ¿Qué puedo esperar?. Aquí la respuesta de Kant tiene dos vertientes, una histórico-política y la otra religiosa. Kant creía en la importancia de los seres humanos por encima de países, razas, estado, clases sociales, etcétera. Simpatizó con la Revolución francesa y condenó los abusos del colonialismo europeo.

En cuestiones políticas Kant podía ser idealista, aunque no meramente ingenuo: sabía que los seres humanos tienen tendencia a cooperar unos con otros por su propia naturaleza social, pero también encuentran en ideologías, religiones, ambiciones políticas, mil razones para enfrentarse. Padecemos una insociable sociabilidad.
Las comunidades humanas se mueven entre guerras que arruinan la sociedad y cooperación comercial que las hace prósperas. El ideal es una paz perpetua que no sea la de los cementerios, sino la que proviene de la armonía de intereses bien entendidos.

Los países deberán dotarse de constituciones republicanas (los monarcas declaran guerras, pero no así los pueblos) y habrá que ir creando federaciones internacionales de Estados libres que favorezcan la hospitalidad cosmopolita y prohíban los enfrentamientos bélicos.
El cumplimiento del deber ético no va acompañado de la felicidad mundana. Pero el hombre puede preguntarse por el sentido del deber moral, que no nos hace felices sino dignos de la felicidad. Puede ser que el deber moral y la felicidad se armonicen en algún sitio, no en este mundo, desde luego, pero quizás en el más allá, es decir, si Dios existe y nuestra alma es inmortal. Nada podemos conocer de eso, porque supera y trasciende cuanto nuestros sentidos aportan a nuestro entendimiento.

Es inadmisible cualquier fanatismo religioso o la pretensión de imponer creencias a los demás por la fuerza, no digamos ya torturarles o asesinarles en nombre de la fe. Pero la esperanza no puede ser descartada. “Manu, el hombrecito cabezón” se esfuerza por reconciliar su racionalismo pensante y su fe de creyente protestante.

Hubo espíritus literariamente más ligeros aunque no menos profundos. Por ejemplo Georg Chirstoph Lichtenberg que fue discípulo de Kant, distinguido científico, aficionado a la filosofía, el teatro y las mujeres (desconozco el orden de sus preferencias). La obra filosófica de Lichtenberg está formada por aforismos, es decir, pensamientos expresados de manera breve y concentrada, casi siempre con mucho humor.

“Todo el mal de este mundo se lo debemos al respeto, a menudo exagerado, por las antiguas leyes, las antiguas costumbres y la antigua religión”.

”En el mundo se puede vivir muy bien diciendo profecías, más no diciendo verdades”

Pues que tomen nota las videntes del teletienda o los eminentes economistas que para el caso de la crisis lo mismo da.



domingo, 25 de diciembre de 2011

HÁGASE LA LUZ (I). Newton. Voltaire. Montesquieu. Diderot y D’Alembert.



HÁGASE LA LUZ (I) . Newton. Voltaire. Montesquieu. Diderot y D’Alembert.







La Ilustración del siglo XVIII , y la de ahora, consiste en la aplicación del análisis racional a los enigmas de la naturaleza y a los problemas de la convivencia humana. Las tradiciones dejan de tener peso en la argumentación y lo sobrenatural es visto como superstición. La religión misma no resulta completamente abandonada pero debe renunciar a sus aspectos maravillosos (milagros y demás) para reducirse a la enseñanza moral.

En el siglo de las luces la extensión de pequeñas editoriales, el nacimiento de los periódicos o gacetas y el comienzo del correo público (el Internet de la época), favorecieron que la clase media conociera las nuevas ideas y se interesaran por las enseñanzas ilustradas y por ende y gracias a su apoyo consiguieron que no fueran aplastadas por los enemigos inquisitoriales.

Dios dijo: “Hágase Newton” y así llegó la luz al mundo. Eso dijo muy acertadamente Alexander Pope.

El método de Newton es en realidad una prolongación triunfal del inaugurado por Galileo Galilei pero sin inquisición. Eso de inventar hipótesis generales de cómo deben ser los asuntos del Universo para después explicar los hechos particulares, no está nada bien. “ Yo no me invento hipótesis”.

En cambio, observa los hechos particulares, los somete a regularidades matemáticas y llega a los principios de la realidad. Así descubre la teoría de la gravitación universal. Pero tampoco con ese descubrimiento pretende Newton desentrañar la esencia de los fenómenos universales, es decir, lo que son, sino que se contenta con ofrecer una descripción adecuada de cómo funcionan.

Éste es el camino adecuado para conocer sin delirios metafísicos.

Lo curioso del caso es que el propio Newton no se contentó con lo que recomendaba sacando en ocasiones consecuencias teológicas des sus descubrimientos estrictamente científicos. Bueno, nadie es perfecto…….—dice Savater—ni siquiera sir Isaac Newton.

Uno de los mayores admiradores de Newton fue Francois-Marie Arouet conocido en el mundo mundial por Voltaire. Su biografía está rodeada de admiraciones rendidas y odios feroces. Escribió en los géneros más diversos: poesía, teatro, historia, filosofía, narraciones y miles de cartas… Unos versos satíricos atrevidos contra el regente de Francia le valieron unos cuantos meses en la Bastilla. Entonces se escapó a Inglaterra para evitar más problemas. Ese viaje cambió su vida.

Con respecto a las ideas religiosas, Voltaire encontró en Gran Bretaña una sociedad mucho más tolerante que la francesa: “Cada inglés va al cielo por el camino que prefiere”. Le pareció estupendo que los ingleses festejaran más a un sabio como Newton que a teólogos y personajes de la corte. Los ingleses sometían a su rey al control parlamentario (cortaron la cabeza a uno anterior por no dejarse controlar), cultivaban la ciencia e incluso tenían un teatro mucho más emocionante y menos rígido que el francés. Probablemente Voltaire idealizó bastante a Inglaterra en sus Cartas filosóficas, pero ello le supuso poder expresar sus propios ideales para orientar la transformación social de Francia y Europa.

Para Voltaire lo importante era mejorar la vida humana y combatir las supersticiones, la ignorancia y las diversas formas de fanatismo. Luchó contra la intolerancia, contra todos los que quieren imponer sus creencias al grito feroz de: Piensa como yo o muere. Abogó por la desaparición de la tortura y la pena de muerte, siguiendo así los pasos de otro ilustrado, Cesare Beccaria, autor de la obra: De los delitos y las penas. Se las arregló muy bien para movilizar a la opinión pública por medio de panfletos anónimos que todo el mundo sabía que eran obra suya, inventando así la figura del intelectual, cuya autoridad moral no depende del poder político o académico sino de la influencia que ejerce sobre la sociedad a través de sus escritos.


Aunque fue sumamente crítico con el clero, Voltaire no adoptó una actitud atea o materialista. Se consideraba deísta, es decir, creía en un Dios que organiza la naturaleza y garantiza unas normas morales universales basadas en la benevolencia y solidaridad entre los humanos.

En su gran obra El ensayo sobre las costumbres no reduce su obra a batallas y coronaciones de monarcas sino que habla de descubrimientos científicos y otros logros intelectuales o sociales.

Su narración más célebre, Cándido, cuenta las desventuras de un joven ingenuo que se cree las enseñanzas de su preceptor (un seguidor de Leibniz convencido de que el nuestro es el mejor de los mundos posibles) hasta que la evidencia trágica de la maldad humana se encarga de desengañarle, es decir, de enseñarle.

Por encima de todo Voltaire fue un enamorado de la vida: “El paraíso terrenal está donde yo estoy”

Fue Voltaire quien dijo: No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo; pero según Don Antonio García Trevijano la frase completa dicha por Voltaire fue la siguiente: No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo, y muera quien no piense como yo.


Montesquieu: Su primer libro “Cartas persas” es una sátira a través de la visión extrañada de un joven persa “Usbek” en París y es una crítica con humor de la forma de vida que se consideraba allí entonces “normal”; algo así como las reflexiones que hace el personaje extraterrestre de Eduardo Mendoza sobre las costumbres de la Tierra en “Sin noticias de Gurb” .

Pero la obra fundamental de Montesquieu es El espiritu de las leyes, en la cual trata de estudiar las leyes que rigen la convivencia humana. La conducta de los hombres es libre y rebelde y las leyes de los países responden a la invención humana, no a la imposición divina.

Cada forma de gobierno exige un tipo de disposición distinto:

a) En las tiranías despóticas se exigirá “ Temor”
b) En las monarquías basadas en los prejuicios de clase aristocrática se exige “Honor”.
c) En las repúblicas se exigirá “Virtud cívica”.

Montesquieu prefiere aquellos sistemas políticos que respetan la separación de tres poderes (legislativo o parlamentario, ejecutivo o gubernamental, y judicial) como la mejor garantía de las libertades públicas.

El editor parisino Le Breton quiso traducir al francés la enciclopedia británica Chambers. Encargó el trabajo a Diderot y a D’Alembert quienes en vez de traducir sencillamente la obra se propusieron una pieza de erudición profundamente moderna y hasta revolucionaria. No se limitarían a mostrar una acumulación de conocimientos sino que debían exponer la articulación racional entre ellos, hasta lograr algo así como el mapamundi de todos los saberes humanos.

La Enciclopedia comenzaba con un prólogo escrito por D’Alembert que era un reputado matemático y devoto del método científico. Siguiendo a Francis Bacon estableció que el hombre tiene tres capacidades cognitivas:

a) la memoria de la que proviene la historia.
b) la razón de la que proviene la filosofía.
c) Y la imaginación de la que proviene las bellas artes: literatura, pintura, escultura etcétera.

En varias ocasiones la publicación de la Enciclopedia fue interrumpida pero los suscriptores que esperaban cada uno de los tomos y pagaban por adelantado permanecieron fieles y la empresa con retrasos y dificultades continuó adelante.

La verdad es que la Enciclopedia acabó por realizarse gracias a Denis Diderot quien no sólo la dirigió sino que escribió numerosos artículos, organizó el material, burló la censura fingiendo acatar sus prohibiciones y hasta soportó pasar una temporadita en prisión por su causa.

viernes, 23 de diciembre de 2011

La acrobacia de Confuncio.

LA ACROBACIA DE CONFUNCIO. DAI SIJIE



Abandono por la página ochenta… Hay muchas cosas para leer y ésta me agota, leo un libro torpe, nada trepidante, ni rebosante de vitalidad, ni humor inteligente como dice la contraportada. ¿Quizás por la traducción al español? ¿Quizás porque acabo de leer dos monstruos de la literatura como Sandor Marai y Robert Walser? No lo sé.

En fin, la historia de un emperador chino y sus orígenes: su madre, su abuela; los vicios: el opio, juegos sexuales, que si el rinoceronte pacá, que si el elefante payá. Qué lío y que tostón de feed-back.

Año 1521, un emperador chino parte en una nave con toda clase de lujos y excentricidades. La causa del precipitado viaje es la llegada de una estrella que es interpretada por los astrónomos de la corte como un mal augurio. Esta aparición supone que el emperador debe abandonar la capital y lo hace acompañado por sus amantes, prostitutas, animales para cacerías y también cinco sosias, sus dobles perfectos, tan perfectos que era imposible saber quién era el verdadero.

Las acrobacias las hacia el emperador con sus amantes y sosias encaramados todos ellos al mástil de la nave realizando al unísono el acto sexual mientras el embajador portugués quedaba admirado al verlos pasar por el río.



Las divagaciones y narraciones de objetos aburren, me desesperan. Las frases resultan difíciles de leer y cuando llegas al final no recuerdas el principio. Las comparaciones como ésta: “La hierba, fresca y exuberante, era tan blanda que parecían caminar sobre bollos al vapor” me dejan con la boca abierta, o frases como “el vello de todos los brazos se erizaba al soplo de la brisa marina” me causan estupor … O cuando dice “Si hemos de creer a Rabelais, médico francés que vivía en esa misma época, si un niño está a cargo de una nodriza de tetas blandas, en las que puede hundir la cara como si fueran de mantequilla, tendrá una nariz grande. Las nodrizas de tetas duras, por el contrario, achatan las narices.” Yo creía que el tamaño de la nariz era cuestión de genes…

Podría haber sido más sencillo y más ameno porque el tema así se prestaba.


Nota 2

domingo, 11 de diciembre de 2011

Real Madrid- Barça



















Real Madrid-Barça Resultado: 1-3

El partido en el Bernabeu, el sábado diez de diciembre a las diez de la noche.

Una hora antes (o dos) de que empiece el partido, sorprende que ya esté la sexta ofreciendo un análisis previo y exhaustivo del partido tirando de los archivos de TV, de otros enfrentamientos históricos o decisivos entre los dos equipos sempiternos rivales. Todo muy completo, parecía una tesis doctoral hasta entrevistan a Butrageño del que me acuerdo perfectamente, la quinta del Buitre les decían a él y a sus compañeros cuando jugaba en el mundial de México, y luego han trazado una semejanza del portero del Barcelona, Valdés, al que le llamaban ni más ni menos que el héroe silencioso. Me ha gustado eso del héroe silencioso como si fuese un gladiador a punto de salir a la arena.

Tenemos la suerte de ver los vestuarios. ¡Qué maravilla!! Los del Madrid (el equipo anfitrión) tienen junto a una gran foto de cada uno de los jugadores el pantalón y la camiseta correspondiente cuidadosamente doblados sobre un banco de madera. El Barcelona en cambio, al ser el equipo visitante, en lugar de fotos de los jugadores tienen una percha colgada con las camisetas azulgranas que usaran esta noche. Bastante tienen!!

Son los modernos gladiadores!!!.

Empieza el partido y Fox , mi perro, duerme. Tengo que reconocer que la primera parte la he pasado viendo en el ordenador un capítulo de Breaking bad y nada más empezar el Madrid ha marcado el primer y único gol que ha conseguido el equipo de casa, debido, todo hay que decirlo, por un error del héroe silencioso. Y como todo hay que decirlo, lo digo: el BarÇa es el mejor equipo de fútbol del mundo y Pep el mejor entrenador.

El Barcelona ha dominado todo el tiempo, los gladiadores azulgranas han sido superiores a los blancos y han marcado tres goles en jugadas estudiadas, bellas y me da a mí que de pizarra. Son unos empollones, se tienen la lección bien aprendida mientras que los blancos sólo estudian el mismo día del examen o la noche de antes como mucho, a lo bestia. De ahí la diferencia de juego.

A Piqué, el novio de Shakira, le sacan tarjeta amarilla por poner la zancadilla a un jugador del Madrid—se ve perfectamente en la repetición de la jugada y parece ser que el árbitro tampoco tiene dudas—pero el chico se ha puesto chulito y cuando el jugador blanco ha caído rodando por el suelo, Piqué ha levantado las manos con las palmas hacia fuera como diciendo “yo no se nada, soy inocente”.

También el árbitro ha sacado tarjeta amarilla esta vez a un jugador del Madrid que ha hecho una entrada dura a Messi. Aquí he estado muy atenta: el árbitro pita primero, levanta el brazo con la tarjeta en la mano y por si esto no fuera suficiente se levanta aún más colocándose de puntillas. Luego coge y corre con la mano levantada hacia el jugador infractor al que parece molestarle el asunto pero que se comporta como un alumno en clase que pillado en falta se le acaba de expulsar al despacho del jefe de estudios. Igualito. Luego he visto dos jugadores pecho contra pecho, como pavos reales.

Gran parada de Valdés. Cara de consternación de Cristiano que no logra marcar.
A mi maridito que es del Barcelona le oigo decir: Porque no queremos... porque si no.... meteríamos tres!!!. Pues parece ser que todavía quieren y el Barcelona mete su último y tercer gol. GOOOOOlllllllllllllllllll.
Guardiola en rueda de prensa habla en español, y luego pasan el turno a las preguntas en catalán. Se muestra satisfecho y sobre todo lo veo como si se hubiese quitado un peso de encima. Aahhhhhhhhh.

Y ahora el Barcelona coge un avión rumbo a Japón a jugar el mundialito. Es innecesario ya que, pase lo que pase, es el mejor del mundo, dice mi marido, que sí que es el mejor del mundo ¡

miércoles, 7 de diciembre de 2011

JAKOB VON GUNTEN



JAKOB VON GUNTEN. De Robert Walser


¿Quién es Jakob Von Gunten?
Por lo que nos dice él mismo sabemos que un día aparece en el Instituto Benjamenta y se matricula. ¿Pero quien es su familia? ¿Por qué no los visita? Sólo dice que no les escribe, que procede de una distinguida familia, que su padre era un alto consejero y que había huido de su casa por temor a que la perfección del padre lo asfixiase.

Jakob no escribe a su familia ni va a verla—a excepción de su hermano—para no apartarse de su audaz proyecto para el que necesita comenzar desde abajo.

Toda gran empresa ha de hacerse silenciosamente. ¿Pero cuáles son esos proyectos?. El gran lector intuye que es el proyecto de su vida. No sé…Todo parece muy extraño.

Y junto a su familia sólo encuentra cordura y buen tono, algo que a él no le interesa y que le aparta de su camino causándole aburrimiento. La claridad familiar también le aburre. ¿Lo entienden? ¿No?... Pues parece claro.!!!

En una ocasión su hermano Johann lo invita a cenar.

Come a la mesa de gente rica, importante, de clase alta. Al principio está cómodo, incluso contento y feliz entre ellos, pero luego siente vergüenza por mostrarse con cara de tragaldabas, bebiendo despreocupado, en esos círculos de gente que sin embargo lo despreciarían si supiesen que él es tan solo un colegial. Son unos caballeros. Y nunca parecen hallarse enteramente a gusto. ¿Cómo podría sentirse a gusto alguien que da importancia a las distinciones y testimonios de admiración del mundo?

Es difícil delimitar el argumento, es mucho y nada a la misma vez. Es un relato intimista, lejos quedan aquí las novelas tipo “entra-sale-y-le-ocurre”. Jakob es inteligente, se le va conociendo a medida que nos desvela sus pensamientos, o lo que él quiere que conozcamos de su extraña persona. Es un alma observadora, mordaz, que conoce muy bien a sus condiscípulos a los que describe por su naturaleza, por sus acciones y deseos; en ocasiones lo hace con muy mala baba pero con humor, así que se le perdona.

“En mi interior mora una extraña energía que me impulsa a conocer la vida a fondo, y un deseo indomable de aguijonear a la gente y a las cosas para que se me revelen”

La prosa de Robert Walser es matemática, exacta, sin una palabra de más ni de menos, y fluye como un ejercicio de álgebra que nos atrae un domingo por la mañana, con niebla-boria-fosca o quizás con calima y al que debemos dedicarle tiempo suficiente para hallar la solución. Luego pasa lo que pasa, uno se va a otros libros, y su mente está herida, obtusa para otras lecturas que no sean las de Robert Walser, y no acierta ni puede con el “entra-sale-y-le-ocurre”.

Los alumnos del instituto Benjamenta son, entre otros, Hans hijo de campesinos, Peter el Larguirucho, habla varios idiomas pero no le sirve de nada pues es el más tonto y lerdo de todos ellos, “los tontos como él están hechos para llegar lejos, para escalar, vivir bien y mandar, mientras que quienes, como yo, son en cierto sentido inteligentes, han de tolerar que sus propios talentos florezcan y se marchiten al servicio de ellos”, Fuchs el oblicuo, el tortuoso, es el más antipático.

Pero los más importantes son Kraus y Jakob el protagonista. También los más diametralmente opuestos pero a la vez amigos. La vida se divide principalmente entre los Kraus y los Jakobs. Los Kraus son honestos, serviciales, son como una roca dura que todo lo que tienen lo han hecho a base de esfuerzo y trabajo, gente con principios. En cambio, los Jakobs están siempre prevenidos ante cualquier ataque, detestan las palabras pertinentes, son bichos raros, para ellos lo más hermoso y triunfador es ser un auténtico diablo. La idea del perdedor es más atractiva y enriquecedora que la del triunfador. No hay color!!!.

Los Kraus son la conciencia de los Jakobs : “Burlarte todo el tiempo de lo que es justo y decente, eso sí que sabes hacerlo ¿eh?. “Vaya amigo el que tengo” dice Kraus.
Los Jakobs necesitan a los Kraus pero no al revés: “Adios Jakob” “Con Kraus se me iba media vida”.
Reflexiones de Jakobs:

“Hablo y pienso a veces muy por encima de mi propio entendimiento. Tal vez por eso habría debido ser pastor { un cura }, o jefe de alguna secta o movimiento religioso”
Pues tú mismo admitirás que tales soberanos, si se vieran obligados a dar clases y a abrir institutos, serían sin duda jefes siniestros”

“Una familiaridad que provenía justamente del desprecio”

“Quien se autovalora en exceso nunca está a salvo de desalientos y degradaciones”

“El adiestramiento es algo honroso para los alumnos (…) ¡Sumamos tan pocas ideas entre todos! (…) En el fondo desprecio toda mi capacidad intelectual. Sólo valoro la experiencia. (…) En el hecho de abrir una puerta hay más vida oculta que en una pregunta.”

“La humanidad pierde las ganas de vivir entre tanta ciencia, discusión y clasificación”.

“La simpatía ramplona nos conduce las más de las veces a difamar del modo más horrible la reputación y la vida de nuestro vecino”.

“Los que obedecen suelen ser una copia exacta de los que mandan. Un criado no tiene más opciones que adoptar las máscaras y modales de su amo para, digamos, perpetuarlas de buena fe.”

“Quien puede malgastar su tiempo ignora lo que éste significa, es el ingrato auténtico y necio”.

“Amo el bullicio y la agitación incesante de la gran ciudad. Lo que discurre perpetuamente obliga a adoptar una moral. Viendo a toda aquella gente en acción, el ladrón, por ejemplo, tendrá que darse cuenta involuntariamente que es un granuja, y ese alegre y animado espectáculo puede mejorar en algo su espíritu destartalado y ruinoso. Quizás el fanfarrón se vuelva algo más moderno y reflexivo en presencia de todas esas fuerzas creadoras.”

“Los verdaderos hombres, los seres humanos de verdad, no son jamás visiblemente bellos. Un hombre que lleva una barba realmente hermosa es o un cantante de ópera o el jefe de sección, bien remunerado, de algún gran almacén. Los falsos hombres son, por regla general, hermosos.”

“Tener razón vuelve fogosa a la gente, mientras que no tenerla invita a mostrar siempre una placidez orgullosa y frívola. Quien practica apasionadamente el bien sucumbe siempre a aquel cuyo corazón permanece indiferente ante lo bueno y útil”.

“Hay sinceridades que sólo sirven para herirnos y aburrirnos”

“Evitamos las palabras solemnes. Las palabras bellas son demasiado aburridas”.

Jakob se queda atrapado en el instituto Benjamenta como Hans Castorp lo hiciera años más tarde en la Montaña Mágica. “Pues intuí de golpe que no saldría más de allí”


NOTA: 8

miércoles, 30 de noviembre de 2011

DIARIOS 1984-1989 DE SÁNDOR MÁRAI







DIARIOS 1984-1989 DE SÁNDOR MÁRAI

Los Diarios de Márai Sándor son conmovedores, llenos de rabia e impotencia. Conforme vas leyendo te sumerges en el dolor, en su duelo y se le saltan a uno las lágrimas por el sufrimiento de este anciano, por la vejez inevitable en un pensamiento lúcido e implacable que hace la existencia aún más incomprensible, más sórdida e inútil.

El momento en el que al final de una larga vida uno comprende que el destino no sólo es cruel, sino además deshonesto”.El dieciocho de febrero del año ochenta y seis Sándor Márai compra un arma de fuego. El 22 de febrero de 1989 se quita la vida, es decir, que se pega un tiro.

Él mismo relata con pasmosa normalidad como se traslada en taxi al otro extremo de la ciudad de San Diego, California, para comprar el arma. Todavía no quería morir pero deja el revólver en la mesita de noche para cuando lo necesitase, no pasaría los últimos días de su vida, inútilmente, en hospitales para enfermos terminales, en frías habitaciones de hospital, como le sucedió a Lola, su mujer.

Su última anotación la hace el quince de enero:

“Estoy esperando el llamamiento a filas; no me doy prisa, pero tampoco quiero aplazar nada por culpa de mis dudas. Ha llegado la hora”.Sándor Márai hizo un cursillo de armas de fuego. Estaba solo, su mujer hacía tres años que había muerto, sus hermanos también, y su hijo adoptivo János muere súbitamente a los cuarenta y seis años. Y ya no le quedaba nada, ni nadie, ni siquiera Patria, Hungría estaba ocupada por los comunistas estalinistas. Meses antes había escrito: Se cumplen cuarenta años desde que nos marchamos de Budapest, de todos los que vinieron a despedirnos a la estación de tren tal vez la niñera esté viva; los demás ya murieron.En la foto de la contraportada, se ve un hombre elegante, aristocrático aunque burgués, vestido impecablemente, con abrigo, corbata y pequeña boina. Su mirada es atractiva, es dulce, es la mirada de un escritor. Él supo plasmar en su obra los acontecimientos del siglo XX, fue testigo de la primera y segunda guerra mundial, del ascenso del nazismo y del oprobio del éxodo judío por Europa para terminar finalmente, viviendo como inmigrantes- su mujer L. era judía- en los EEUU. Fue un gran escritor, aunque no le dieron el Nobel, tampoco a Borges- su amigo.

Su mujer está ciega y Sándor la cuida en casa, le da de comer, la ayuda a salir, a pasear a duras penas, “no puede dar ni un paso sin mí: la sujeto por el brazo, pero yo mismo necesito un bastón, pues ando con inseguridad” y cuando está en la cama le coge la mano y lee para ella. Se queja amargamente de los médicos a los que llama perreros y del sistema médico por el que Lola (L. en sus diarios) tiene que esperar cuatro horas en un pasillo de hospital en condiciones deplorables para poder hacerse una radiografía. Después de su muerte no hay ni un solo día que no hable de ella:

“Soy muy desgraciado. Ya no me ayuda el razonamiento de que se nos haya terminado la vida. Ha sido un ser maravilloso, la mujer completa, el compendio de todo lo humano, de las virtudes femeninas, el sentido de mi vida, y sigue siéndolo. Si se va, ya nada tendrá sentido”.Sándor Marai tiene un teléfono rojo con hilo directo con L. Todas las noches habla con ella, todos los días lee los diarios de L. y cada vez que escribe habla de L.:

“Fue una mujer extraordinaria, un ser único y excepcional” “Duermo solo. Leo solo. Todo representa un esfuerzo. Ya no mantengo ningún vínculo con la vida, excepto con la vida sin sentido, sin fines ni deberes,”Sándor Marai escribe: “ Un acto reflejo que no consigo erradicar: al despertarme, aún medio dormido, alargo la mano para coger la suya como he venido haciendo cada día a lo largo de sesenta y dos años y ocho meses. Cuando no la encuentro me invade el terror. ¿Dónde está? ¿En el salón? ¿En el baño? ¿Se habrá caído?... Y de pronto me sobreviene el recuerdo de su muerte; por eso no está a mi lado. Y a ese momento lo sigue de modo cada vez más íntimo el asco. Asco porque no está aquí. Porque murió. Porque todo es mentira: lo que los curas, los médicos y gente de toda clase masculla sobre la muerte. La realidad de la muerte es asquerosa. ”
Mientras cuida a Lola, Sándor Márai sólo puede leer por las noches, antes de acostarse, poesía húngara y Don Quijote de la Mancha, la novela más hermosa de la literatura mundial según escribe. Sin embargo Voltaire es más bien aburrido. “En literatura no existe la democracia; sólo hay solistas. El escritor que decida cantar en un orfeón descubrirá que su voz no se distingue del coro”. Una persona enamorada no escribe poemas y si lo hace desde luego no serán buenos. El poeta más bien está enamorado del poema que escribe sobre el amor.De Schopenhauer dice lo que dice siempre mi marido: Para Schop… los bípedos son parásitos mezquinos, bestiales, codiciosos e ignorantes. Y la gran mayoría sin duda lo es. Sin embargo parece olvidar que no es la mayoría la que cuenta, sino siempre y en todos los tiempos aquellos pocos que son diferentes.Según Dewey los sofistas tenían razón en muchas cosas, pero hablaban demasiado.

De Aristóteles le parece extraordinariamente aburrido el capítulo sobre el alma, algo osado de un sabio sobre un tema del que carece de conocimientos. Sin embargo sus reflexiones sobre la naturaleza le refrescan: “por ejemplo cuando afirma que los peces también duermen. Eso sí que no lo sabía”.De las lecturas de Marco Aurelio:“el hombre realmente fuerte es capaz de soportar no sólo los golpes, sino las ofensas”.Sobre Joseph Conrad y La flecha de oro, al final muy aburrida, Conrad, quiere ser inglés pero solo lo consigue a la manera polaca y es que a pesar de tener talento, en el fondo era un provinciano.

Me hace gracia cuando vuelve a leer su novela autobiográfica Confesiones de un burgués y sólo se le ocurre decir: ¡!!Cuánta verborrea!!!

Los acontecimientos se precipitan. Su querido hijo János muere: un buen hombre, inteligente, honesto, humilde, nunca pedía nada y siempre estaba agradecido por todo.

Venimos de la nada y desaparecemos en la nada; lo demás son fantasmagorías infantiles.Sus últimas palabras para Lola: “Hoy he añorado mucho la nobleza y la elegancia del cuerpo de L. Su sonrisa. Su voz.”¿Dónde queda tanto amor Márai Sándor? ¿Dónde ha ido a parar?

viernes, 25 de noviembre de 2011

EL ALMA Y LAS MÁQUINAS (II)





EL ALMA Y LAS MÁQUINAS (II). LEIBNIZ. BLAS PASCAL. GIAN BATTISTA VICO. JOHN LOCKE.

Leibniz era un hombre de mundo, sabía halagar a los poderosos y se movía en la corte como pez en el agua. Tenía un talento extraordinario para las matemáticas, (descubrió el cálculo infinitesimal), la lógica, la teodicea, la historia y también la política. En cierta ocasión visitó a Spinoza clandestinamente en su taller holandés, no quería verse relacionado con ese judío considerado por algunos peligroso pero que por otra parte le fascinaba y cuyo genio era de los pocos capaces de entender.

Leibnitz también creía en un orden del mundo pero no geométrico y necesario como el de Spinoza sino espontáneo y libre. Todo el Universo responde a un propósito. Dios es el diseñador secreto y voluntario de ese orden. Para Dios no existe la necesidad porque es perfectamente libre sino la posibilidad, es decir, el conjunto de alternativas entre las que su voluntad creadora elige. Y como Dios además de omnipotente es bueno el proyecto de Universo que ha realizado es el mejor de todos los posibles.
¡Cómo va a ser este mundo lleno de injusticias y guerras el mejor posible!!!. Es que sólo somos capaces de ver una pequeña parte del conjunto. No consideramos la totalidad.
Se aprecia mejor un cuadro cuando se considere su totalidad con sus luces y sus sombras. Dios podría haber hecho a los hombres obligatoriamente buenos, pero eso les hubiera robado su libertad. Es mejor que sean libres. La posibilidad del mal mejora al mundo, según Leibniz.

Toda la realidad está compuesta por mónadas ( ese término que tanto utiliza ahora Antonio García Trevijano para referirse a los distritos electorales), una especie de átomos espirituales simples que no tienen extensión ni por tanto partes divisibles. Cada una de las mónadas es distinta a las demás y todas han sido creadas directamente por Dios. Las mónadas son como pequeños mundos completos y cerrados en sí mismos, no tienen comunicación entre ellas pero dentro de ellas existe la representación más o menos confusa del conjunto universal. Esta concordancia se produce precisamente por lo que Leibniz llama “armonía preestablecida determinada por Dios” Sería algo así como cuando dos relojes marcan siempre la misma hora, el sabio, o el relojero, entenderá que esto es debido a que han sido puestos en hora por el mismo gran Relojero.

Un discípulo de Descartes fue el francés Blas Pascal. Al igual que Descartes o Leibniz destacó como gran matemático. Siendo aún niño inventó por sí solito los principales axiomas de la geometría. Pero su principal preocupación fue la fe en el más allá y la posible salvación del alma eterna.

A Pascal no le preocupaba principalmente el conocimiento o la ciencia por sí mismos, sino la condición humana. ¿Qué es el hombre? Alguien situado entre dos infinitos, lo infinitamente grande del Universo y lo infinitamente pequeño de las moléculas y átomos. Y apenas podemos vislumbrar esas infinitudes que nos rodean pues estamos limitados por una inteligencia y experiencia finitas.

Sin embargo la dignidad del hombre es su capacidad de reflexionar. Somos criaturas miserables pero al menos sabemos que somos miserables. Se equivocan quienes sólo hablan de la grandeza humana porque ignoran nuestra pequeñez ante los infinitos espacios cuyo silencio eterno sobrecoge nuestro corazón (qué bonito esto último!!!); pero también se equivocan quienes se deleitan en detallar nuestras patentes limitaciones. El ser humano no es ni un ángel ni una bestia. Como no podemos evitar los males de nuestra condición –la muerte, el dolor, la ignorancia, etcétera--, la mayoría de los hombres se refugia en la diversión, es decir, en cuanto nos aleja de reflexionar sobre lo que somos y lo que nos pasa: nos atontamos con juegos, comedias, charlas intrascendentes, ambiciones ridículas, enemistades guerreras. Y aquí interviene para Pascal la fe. La fe en Dios no es una certeza y aún menos algo que se pueda alcanzar a través de razonamientos y demostraciones pero se parece más bien a una apuesta. El creyente se apuesta su vida a que Dios existe y que la práctica religiosa puede rescatarle de la muerte. Si se equivoca y pierde no desperdicia gran cosa porque las riquezas de este mundo no valen a fin de cuentas mucho la pena. Pero si acierta y gana, conquistará nada menos que una eternidad feliz.

GIAN BATTISTA VICO es otro de los hijos díscolos de Descartes como Leibnitz, Pascal, …etc. Aprendió mucho de su filosofía pero se rebeló contra él. Fue un autor a veces confuso y algo caprichoso pero profundamente original. Vico se opuso a la idea geométrica del conocimiento como evidencia racional que tenía Descartes. Los humanos estamos vitalmente seguros de muchas cosas que no podemos demostrar. No es lo mismo lo verdadero, que es imprescindible para la razón, que lo cierto que es indispensable para la vida. Constantemente tenemos que actuar, la vida lo exige, y para la acción lo importante no es la verdad clara sino lo probable. En el fondo, conocer algo completamente supone saber hacerlo, y por eso la naturaleza sólo la puede conocer del todo Dios, que es su Autor. El hombre, en cambio, sólo puede tener ideas limitadas y abstractas de los sucesos naturales, pero en cambio comprende perfectamente las matemáticas porque las ha inventado él.

La gran aportación de Vico es convertir la historia en cuestión central de la filosofía moderna. La historia es la búsqueda de la Ciudad Ideal, de la comunidad perfecta en que los hombres puedan vivir de manera armónica. Lo que cuenta en la historia no es constatar lo que fue, es y será, sino lo que debió, debe y deberá ser; es decir, la valoración de los acontecimientos. Esa marcha hacia lo mejor no siempre es impulsada por motivos nobles o desinteresados, pero a pesar de todo la Providencia hace avanzar la sociedad.

El avance histórico pasa por ciclos que comienzan a tientas, alcanzan su auge y después entran en decadencia. Los describe en su gran obra "Ciencia Nueva" . Primero vino “la edad de los dioses” es decir, las comunidades primitivas centradas en la autoridad del cabeza de familia y en el temor de Dios. Luego llegó “edad de los héroes” basada en la preeminencia aristocrática de los más valientes, para dar paso a “edad de los hombres” en la que ahora estamos, donde se extiende el pensamiento más maduro en el plano de la razón geométrica y en la sabiduría poética, pues la poesía es una capacidad distinta de lo meramente intelectual que nos permite recuperar las antiguas formas primitivas de conocimiento y prolongarlas hasta nuestro presente. La forma más compleja de conocimiento es la filosofía, pero a ella sólo se dedica una minoría, por lo que la poesía y las religiones son imprescindibles para que la multitud humana conozcan, aunque sea de modo impreciso, los ideales y tienda hacia ellos.

Otro seguidor y discrepante de Descartes fue el inglés John Locke. Locke no sólo se dedicó a la filosofía meramente teórica sino también, de forma más práctica a la política. En su obra "Carta sobre la tolerancia" defiende la virtud democrática frente a una época zarandeada por enfrentamientos y persecuciones religiosas que terminaban por convertirse en luchas civiles.

Locke siguió la tradición empirista de los pensadores británicos, inaugurada por Francis Bacon. Para Locke, como para Descartes, el objeto del conocimiento humano son las ideas, pero para él no hay más ideas en nuestro entendimiento que las que provienen de la experiencia.

Pero la experiencia de los sentidos no nos proporciona más que las ideas simples. A partir de esas ideas simples se forman por medio de los mecanismos de combinación, yuxtaposición y análisis las ideas más complejas, esenciales para las formas más sofisticadas y científicas de nuestro saber. El entendimiento humano lo recibe todo de la experiencia pasivamente, pero luego actúa y relaciona las ideas recibidas unas con otras. Gracias a ello acuñamos conceptos de lo universal y general, que se hacen patentes por medio del lenguaje y que sólo existen como términos en él: a partir de lo particular, que es lo único que nuestros sentidos encuentran en el mundo real, llegamos a los términos universales del lenguaje, que expresa nuestras ideas más complejas.
También teorizó Locke sobre las cuestiones políticas. Sus reflexiones siempre están llenas de buen sentido y moderación. Fue el primero que apuntó a la separación de poderes, pues según él debe existir un poder legislativo y parlamentario que establezca por mayoría las leyes y luego un poder ejecutivo que las ponga en práctica de manera efectiva. También concedió por primera vez importancia a la educación de los ciudadanos, rechazando los castigos corporales y propugnando que se educase no sólo en conocimientos objetivos sino también formando a personas capaces de vivir socialmente con los demás.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

EL ALMA Y LAS MÁQUINAS I


EL ALMA Y LAS MÁQUINAS I. GALILEO GALILEI . RENÉ DESCARTES. HOBBES. BARUCH SPINOZA.

Galileo sostuvo que los hallazgos científicos se hacen mediante la experiencia y la observación de los sucesos naturales. Gracias a las mejoras que hizo en el telescopio descubrió los tres satélites del planeta Jupiter y también se convenció de que Copérnico tenía razón: era la Tierra la que giraba alrededor del sol y no al revés como parece. Luego tuvo que enfrentarse ante el Santo Oficio inquisitorial y para no acabar como Giordano Bruno tuvo que abjurar de sus teorías, pero a regañadientes siguió diciendo “!Y sin embargo, la Tierra se mueve!”

Fueron las matemáticas el estudio principal del primer filósofo propiamente moderno: René Descartes. En aquella época, alistarse en el ejército podía ser una buena forma de viajar y ver mundo. Descartes la utilizó y finalmente se instaló en Holanda. Entre sus alumnos se encontraba la reina Cristina de Suecia. Murió de una pulmonía que pilló en uno de esos madrugones que solía hacer para cumplir con sus compromisos.

La mayor preocupación intelectual de Descartes fue buscar la certeza en el conocimiento semejante a la certeza que tenemos en las matemáticas. ¿Podía estar seguro de algo?. Los sentidos nos engañas a veces. Por ejemplo un bastón introducido en el agua parece a la vista que deja de ser recto. ¿Y si resulta que soy la víctima de un demonio burlón o genio maligno que me hace creer en la aritmética o geometría porque le divierte verme engañado?

Por lo menos hay algo seguro: la duda misma. Si de algo está seguro es de que está dudando de todo, y si duda es porque está pensando. Duda de lo que piensa, pero al menos es imposible dudar de que piensa puesto que duda…Soy una cosa que piensa y duda…pero seguro que soy. Por fin había encontrado algo claro y evidente.

La evidencia irrefutable de que existía podía servir para identificar otras verdades. Por ejemplo tenía la idea de la perfección absoluta y esa idea no podía habérsela sugerido nada de este mundo, donde todo es imperfecto: de modo que la idea de perfección hace evidente y clara la existencia de un ser absolutamente perfecto al que llamamos Dios. Y este Dios tiene que ser bueno porque la maldad es una imperfección y Dios es perfecto y evitará que ningún demonio me tome el pelo. Por tanto, puedo confiar en las matemáticas, en mis sentidos y en la capacidad de mi razón.

Su obra más célebre es El discurso del método.

Estableció una separación radical entre el mundo material (todos los cuerpos) cuya característica principal es la extensión, y el alma, que es exclusiva humana y se caracteriza por el pensamiento inteligente, pudiendo decidir a partir de su libre voluntad.

Y Descartes dijo esta perla:

Los animales, al no tener alma y ser simplemente cuerpos, funcionan como puras maquinarias: parece que sufren dolores o tienen satisfacciones , pero en realidad son tan incapaces de sentir como una máquina.

Y no se corta un pelo cuando dice:

El alma humana está unida al cuerpo a través de la glándula pineal, situada en la base del cerebro, y por eso experimenta lo que en el cuerpo ocurre.

Thomas Hobbes y su aforismo; “El hombre es un lobo para el hombre” han sido un ejemplo en la filosofía de actitud pesimista frente a la vida. Él se tomaba a broma la idea aristotélica de que el hombre es un animal sociable. ¡ Sí, si, sociable..! Uno puede entender mejor esta mala opinión que tenía sobre el hombre porque Hobbes vivió una época de grandes enfrentamientos y guerra civil en su país (que era Inglaterra).

Si se consigue una sociedad ordenada donde la gente pueda convivir sin violencia no será como resultado del instinto de los hombres sino al contrario, porque un poder inexorable se impone y consigue domesticar la naturaleza humana. Era un materialista convencido. Estaba de acuerdo con Descartes en que somos “cosas” que pensamos pero nada que ver con el alma o espíritu, sino que se resume sencillamente en un cuerpo. Nuestros pensamientos provienen de las imágenes que los objetos del mundo proyectan sobre nuestros sentidos corporales. Lo que no es corpóreo no existe. Hasta Dios tiene que tener algún tipo de cuerpo material.

Hobbes al igual que Maquiavelo fue un gran pensador político de la época moderna. El sistema político puede deducirse casi geométricamente de dos principios o axiomas fundamentales:

a) Cada individuo humano tiene una avidez natural a gozar él solo de todos los bienes sin compartirlos con nadie.
b) Evitar por todos los medios la muerte como el mayor de los males.

Teniendo en cuenta el primer axioma, los humanos somos asociales y nos aprovechamos de nuestro prójimo pero comprendemos que ese comportamiento es sumamente peligroso y nos podría llevar a la violencia extrema.

En una época remota llamada “estado de la naturaleza” (algo que probablemente nunca existió pero que funciona como un mito que nos permite interpretar el presente) la vida humana era brutal, breve…Por eso todos los humanos hicieron un pacto entre sí, del que nació el Estado. Cada cual se comprometía a renunciar al uso de la violencia con tal que los otros hicieran lo mismo. Se aceptaba un soberano por encima de todos, con poder absoluto sobre ellos. No habría derecho a rebelión ni por motivos religiosos ni por afanes facciosos de otro tipo, salvo si el propio pellejo estaba amenazado. El temor a morir mantendría a los hombres juntos y ordenados. La obra principal de Hobbes es el Leviatán, en la portada de la primera edición mostraba a un gigante coronado y formado por miles y miles de hombrecitos como células de su inmenso cuerpo social.

Baruch Spinoza, nació en Ámsterdam de una familia hebrea exiliada, primero de España y luego de Portugal. Spinoza no dio más que lecciones de cordura, tolerancia y alegría racional; pero fue uno de los filósofos más perseguidos y calumniados. Rechazó honores y cargos académicos para ganarse su modesta subsistencia trabajando en un taller de óptica como pulidor de lentes. La claridad del cristal y la lucidez de visión ocuparon su vida, no la ambición, el odio ni el temor.



Spinoza , aunque discípulo de Descartes, pretende acabar con la dualidad entre cuerpo y alma que éste último mantenía. En su pensamiento que expone en su obra titulada Ética demostrada de modo geométrico sostiene que todo lo real está formado por una única sustancia, causa de todo lo que existe y no causada a su vez por nada, a la que podemos llamar Naturaleza o Dios. Cuanto existe es un modo o forma peculiar de esa sustancia, lo mismo que las olas del mar son una modificación del conjunto del agua. Esa sustancia universal tiene infinitos atributos la mayoría de los cuales ni siquiera podemos imaginar, pero al menos conocemos dos: la extensión y el pensamiento. La extensión está formada por los cuerpos, el pensamiento por las ideas, ambos coordinados y sometidos al mismo orden necesario.

El alma humana es una idea múltiple formada por la multitud de ideas variables que responden a cada uno de los múltiples estados de nuestro cuerpo, que cambia de acuerdo con la influencia que sobre él ejercen los demás cuerpos existentes. La mayoría de esas ideas son confusas o imperfectas, porque responden sólo a los movimientos de nuestro cuerpo pero ignoran el resto de la dinámica que mueve a todos los demás. Si logramos sintonizar con ideas universales y eternas, como la sustancia misma, alcanzaremos la verdad y nos alzaremos sobre el abrumador barullo de los minúsculos y cambiantes errores cotidianos.

No somos libres de inventarnos una naturaleza propia a nuestro gusto, ni un cuerpo que funcione como nosotros queramos. Yo soy libre de elegir entre la carne y pescado pero no soy libre para comer clavos o beber lejía porque mi cuerpo no lo soportaría. Y cuanto mejor comprenda por medio de ideas verdaderas lo que soy yo y lo que es el mundo, mejor entenderé mis necesidades y actuaré en consecuencia. Ser verdaderamente libre es aceptar la necesidad de lo que soy.

De modo que lo bueno y lo malo son calificaciones que sólo tienen sentido cuando se refieren a lo que me conviene a mí, pero no en términos absolutos
. Todas las pasiones se basan en ideas confusas pero no todas son iguales: hay pasiones alegres como el amor que aumentan nuestra capacidad de actuar y pasiones tristes como el odio y la envidia que nos alejan de hacer lo que más nos conviene.

La naturaleza del hombre es vivir en sociedad y no es verdad que sean rivales entre sí como cree Hobbes. El Estado no debe atemorizar a los hombres sino garantizar su libertad.

lunes, 14 de noviembre de 2011

MUY HUMANOS Y CONTENTOS DE SERLO


MUY HUMANOS Y CONTENTOS DE SERLO. GIOVANNI PICO DE LA MIRANNDOLA. ERASMO DE ROTTERDAM. TOMÁS MORO. JUAN LUIS VIVES. MONTAIGNE. MAQUIAVELO. GIORDANO BRUNO. COPERNICO. KEPLER. BACON.

Con el ascenso del poder de los Estados fue disminuyendo el dominio de la Iglesia sobre los súbditos ( Savater llama “ciudadanos”, …será iluso).

El tema fundamental dejó de ser el contenido de los dogmas cristianos y aparecieron preocupaciones nuevas:

1º- las leyes de los países y su mejor organización,
2º- la paz y la guerra entre las naciones,
3º-las posibilidades de arte y la ciencia…y volvieron a leerse y a citarse como autoridades intelectuales a los autores clásicos griegos y romanos.

Tres cosas que en España todavía No son preocupación , ni ocupación. Tres cosas que no son de la vida de los españoles.

En la Italia de entonces, recordemos que no era un Estado único sino un conjunto de ciudades-estado gobernadas por familias nobles, escribió Giovanni Pico de la Mirandola el Discurso sobre la dignidad del hombre que ha sido llamado por algunos como “el manifiesto del humanismo renacentista”.

En él se cuenta una especie de fábula: Dios repartió entre todas las criaturas los diversos bienes y habilidades en una escala que va desde los ángeles en lo más alto hasta los seres más humildes, pero dejó para el final al hombre, al que le dejó la libertad para buscarse y labrar su propio destino mientras que los demás seres tenían que atenerse a lo que les había programado para ellos.

Desiderio Erasmo, nacido en Rotterdam, gran viajero, colgó los hábitos, fue un pensador cauteloso y prudente y se las apañó para exponer sus ideas con precisión, elegancia y mucha ironía, pero esquivando los peligros.

Erasmo pensaba que todos los humanos estamos necesariamente más o menos locos. No locos en el sentido clínico del término sino poseídos por obsesiones fantásticas e ilusiones de todo tipo sin las cuales la vida se nos haría imposible. Añado yo que mi petite chien Fox está también algo loco porque no quiere nada más que salir de paseo.

Nos alimentamos de mentiras e imposturas. En el amor, en la política, en la religión y en todos los campos nos movemos gracias a fantasías o exageraciones que tomamos tremendamente en serio.
Erasmo lleva razón.Ahí le has dado.!!!! Qué tío más listo!!!!!

En su obra Elogio de la locura realiza un supuesto encomio de nuestros delirios más queridos y frecuentes con humor malicioso.

Por supuesto que no todas las locuras tienen el mismo mérito ni el mismo peligro. Algunas nos permiten disfrutar de nuestra existencia pero otras se convierten en motivo para intransigencias, hipocresías, guerras y persecuciones.

Erasmo de Rotterdam, a pesar de ser un hombre religioso, era también muy crítico con la Iglesia y sobre todo con los papas, demasiado dedicados en su época –y en la nuestra?- al lujo y a las intrigas políticas.

Los reformadores protestantes se basaron en sus demoledores escritos pero no se adhirió a Lutero cuando éste lanzó su cisma.

Pero en lo que Erasmo fue indudablemente más claro fue en su oposición a la guerra, a cualquier guerra, a todas las guerras. En uno de sus Adagios (comentarios de proverbios griegos y latinos en los que exponía sus propias ideas) glosa el proverbio: “la guerra es dulce para quien no la conoce”

El hombre no está hecho para enfrentarse a los demás hombres sino que es el único animal nacido exclusivamente para la amistad y que madura y se refuerza principalmente gracias a la ayuda mutua.

Erasmo sostuvo que los príncipes deben recordar que gobiernan a hombres libres y no a simple ganado al que se puede llevar con engaños al matadero para servir a sus propios intereses particulares.

Erasmo de Rotterdam fue amigo de Tomás Moro, hábil político y consejero durante cierto tiempo del rey Enrique VIII.

Tomás Moro, estudioso de los filósofos clásicos, fue erudito e irónico y muy digno, también firme en sus convicciones religiosas pero tolerante con los demás. Sirvió a su país con un espíritu libre e independiente pero sin sentirse obligado a plegarse a los caprichos del poderoso. La diferencia entre Moro y Erasmo era que el primero ocupó cargos políticos en vez de mantenerse al margen de esos asuntos como lo hizo el prudente Erasmo. Por ello cuando Enrique VIII ordenó al parlamento inglés anular su matrimonio, Tomás Moro se negó a firmar esa acta.

El rey lo mandó encarcelar y lo condenó a muerte.

Tomás Moro escribió Utopía, una especie de novela que cuenta la llegada de un náufrago a la isla de Utopía (que en griego significa algo así como “en ningún lugar”). En la isla no existe la propiedad privada ni el dinero. Todos los ciudadanos cultivan el campo por turnos y nadie puede permanecer ocioso. El cristianismo coexiste sin hostilidad con cualquier otra religión y sólo los fanáticos religiosos son condenados, de modo que el único pecado imperdonable es la intolerancia. Con este libro no proponía un programa de gobierno ni un modelo de paraíso sino criticar usos y abusos frecuentes de la Inglaterra de su época.

El valenciano Juan Luis Vives fue amigo de Tomás Moro y de Erasmo (vamos como ahora los tres tenores). A Vives le preocupaba que la lógica aristotélica, admirable en su día, fuese tan intocable en la Edad Media que impedía el desarrollo de la ciencia moderna. El conocimiento científico avanza a través de la investigación experimental de los hechos naturales.

Michel de Montaigne
fue uno de los autores más interesantes y simpáticos del Renacimiento. Vivía en su castillo del Perigord, cerca de Burdeos, Francia, e inventó un nuevo género literario: el ensayo.

Ensayos eran unos textos breves que no pretendían estudiar científicamente un tema sino reflexionar y divagar con libertad, aportando anécdotas, humor y experiencias personales.

El pensamiento de Montaigne está marcado por el escepticismo, es decir, por la duda respecto a todo. Desde luego no hablaba con la seguridad del dogmático. Dependemos del mundo y la naturaleza y contamos con medios limitados de conocimiento. Y todo lo que ocupa la vida es digno de estudio y atención, desde nuestras funciones fisiológicas hasta nuestras enfermedades o nuestra conversación con los amigos.

Nicolás de Maquiavelo
, nacido en Florencia fue un historiador dedicado a hacer política pero también a reflexionar sobre ella, no un desaprensivo ni mucho menos un criminal.

El apellido Maquiavelo se ha convertido en un adjetivo descalificador, como sinónimo de astuto, hipócrita o tramposo, y que no retrocede ante ninguna fechoría para conseguir lo que se propone.

Hay que tener en cuenta que Italia era un mosaico de ciudades y feudos frecuentemente enemistados y Maquiavelo quería conseguir la unión de todos ellos.

Fueron sus consejos a esos futuros gobernantes—recogidos en su obra más célebre El principe—los que le han granjeado mala fama en la posteridad.

Según Maquiavelo, el gobernante tiene ante todo que ser un buen político, pero no sencillamente lo que llamamos “buena persona”.

La moral corriente está muy bien para las relaciones cotidianas entre humanos, pero no sirve o no basta para quien tiene que dirigir toda una comunidad, sortear conspiraciones y revueltas o enfrentarse a enemigos exteriores.

Si los ciudadanos aman a su príncipe será mejor para todos, pero es mejor que le teman porque es más eficaz para garantizar la libertad
de los ciudadanos que uno muy amado por bondadoso y tontorrón.

La justificación de actos poco recomendables en aras del bien de la comunidad y la paz social es lo que se conoce por “razón de estado”. Aunque actualmente se confunde la razón de estado con los intereses personales, que no es lo mismo.

Maquiavelo tuvo claro que organizar la convivencia humana es algo muy complejo sometido a constantes vaivenes y donde influye también el azar.

Nicolás Copérnico
, estableció que el centro de nuestro sistema planetario es el Sol y no la Tierra, como se creía desde Tolomeo. Después otro astrónomo, Kepler, reforzó la teoría heliocéntrica y descubrió las leyes del movimiento planetario.

Giordano Bruno consideraba meras supersticiones las creencias religiosas, aunque les concedía algún valor de orientación moral. Creía en un Dios pero al que identificaba con la naturaleza, criticaba a los “acríticos” de Aristóteles, es decir, a los que consideraban intocables a Aristóteles y sus enseñanzas, y como otros pensadores del pasado, padeció cárcel y persecución por sus ideas hasta que le pegaron fuego. Una imagen suya en el Campo dei Fiori en Roma conmemora su ejecución.

También fue antiaristotélico Francis Bacon un pensador inglés al que se le considera padre del método científico. Pero Bacon también se dedicó a la política y llegó a pasar una temporada en la cárcel acusado de corrupción. También fue muy moderno en esto!!!!!.

Según Bacon es preciso estudiar la naturaleza mediante, anotar los resultados y hacer experimentos para reforzar las observaciones realizadas para obtener interpretaciones acertadas científicamente.

Denunció que adoramos a determinados ídolos que nos mantienen en la ignorancia, que suelen ser: falsas opiniones, que, sin embargo son generalmente aceptadas (esto me recuerda a Erasmo ¿verdad Antonio?). Entre ellos destacamos el lenguaje que está lleno de palabras son residuo de teorías falsas pero que no se discuten como “fortuna” “primer motor” “elemento del fuego”. Otras como “húmedo” se refieren a cosas verdaderas pero imprecisas y ambiguas.

domingo, 13 de noviembre de 2011

LA FILOSOFÍA SUBE A LOS ALTARES





LA FILOSOFÍA SUBE A LOS ALTARES. SAN AGUSTÍN, SANTO TOMÁS DE AQUINO, SEVERINO BOECIO, AVERROES, MAIMÓNIDES. RAIMUNDIO LULIO, GUILLERMO DE OCCAM.

Desde sus comienzos, la filosofía ha sido una empresa fundamentalmente racional. Lo que hizo que los filósofos en la época cristiana y medieval tuvieran que afrontar un nuevo problema: ¿Es compatible la fe con la razón?. La fe consiste en creer lo que dicen los textos sagrados aunque sean contrarios a la experiencia racional.

Los pensadores cristianos tenían fe pero no querían renunciar a la razón: de modo que su problema era intentar explicar cómo la una podía conciliarse con la otra.

Aurelio Agustín fue el primer gran filósofo del cristianismo. Nació en Túnez y tras estudiar en Milán llegó a ser obispo de Hipona.

Por cierto hablando de obispos acabo de enterarme – me lo dijo Antonio- que para ser cardenal – jerárquicamente superior al obispo y requisito para ser Papa- no es necesario ser cura, es decir, creer en Dios uno y trino. Extraño ¿no?... Será por aquello de que San Pedro negó tres veces conocer a Dios…por lo que para qué poner el requisito de creer en Dios al sucesor de San Pedro…

Bueno, pues Agustín a los treinta años abandona la pasión sexual, los estudios clásicos y con ellos a su maestro Cicerón y se dedica a la defensa de la fe cristiana. “Yo deseo conocer a Dios y al alma”, dice.

Dios es la respuesta a las más hondas y definitivas cuestiones que nos planteamos en la vida. La razón es un instrumento útil para buscar en nuestro interior que es donde encontraremos a Dios.

Confesiones es una autobiografía moral e intelectual en la que plantea el tema del tiempo. El único tiempo real es el presente, porque el pasado es el presente que fue y que recordamos y el futuro es el presente que esperamos o proyectamos.

Mantuvo feroces polémicas contra diversas herejías surgidas en el seno de la fe. Una de ellas era el maniqueísmo, que se inspiraba en antiguas creencias orientales sobre que hay un dios del mal y otro del bien. En opinión de Agustín este dualismo menoscaba la omnipotencia divina y todo lo que existe es bueno porque lo ha creado el Supremo Bien.

Agustín también polemizó con los pelagianos seguidores del maestro Pelagio, que enseñaba la posibilidad de que los hombres se salvasen por su esfuerzo moral y realizando buenas obras. Esta teoría tenía un peligro pues concedía demasiada fuerza y autonomía al hombre y convertía en innecesaria tanta intervención y mediación de la iglesia y sus clérigos. No, No, el hombre haga lo que haga, sea bueno o malo al final siempre estará condenado por la actuación de sus antepasados Adán y Eva. Es el asunto del pecado original…

La obra más famosa de Agustín es La ciudad de Dios. Sostiene San Agustín en este libro que existen dos ciudades: La de Dios y la de los hombres. En la ciudad de los hombres prevalece el deseo y el placer y en la de Dios están aquellos que renuncian al pecado y reciben su gracia. En realidad es la primera Teología o Filosofía de la Historia de la Humanidad.

Hace dos veranos viajábamos por el norte de Italia con nuestro Mercedes clase B y paramos en Pavia. Descubrimos que allí está enterrado San Agustín. Tengo una magnifica foto de un parque con la estatua de un perro cerca de donde está enterrado.

Severino Boecio, otro cura, es autor de una de las obras más hermosas del pensamiento posterior a la caída del Imperio romano, “La consolación de la filosofía”.

Fue ministro de Teodorico, un rey godo que ocupó en Roma el lugar de los antiguos emperadores. Perdió el favor de Teodorico y fue condenado a muerte. Mientras estaba en la cárcel y además esperando su ejecución escribió la obra mencionada.

Los males de este mundo, mundo que es imperfecto, demuestran que debe existir un modelo perfecto—algo así como la idea platónica—al que debemos aspirar y que es lo que llamamos Dios.

Quien comprende este modelo por medio de la filosofía es feliz aunque esté en una mazmorra, porque se convierte él mismo en cierto modo en un dios por participar en la divinidad suprema.

No hay mayor fuerza que la de los hombres virtuosos. En los sabios no hay cabida para el odio.

Pero los teólogos católicos no son los únicos en hacer filosofía:

Los pensadores musulmanes y judíos más importantes de su época fueron Averroes y Maimónides.

Ambos coincidían en que razón y fe no juegan en campos opuestos, es decir, que son del mismo equipo; algo así, como Iniesta y Messi jugando en el BarÇa. ;-)

El aristotélico Averroes opinaba que el ser, es decir, el conjunto definitivo y dinámico de lo que hay, existe necesariamente y por tanto no puede no existir: o sea, que el Universo es eterno y Alá también. Alá es el Ser Necesario y los demás somos contingentes, como todo el mundo sabe, pero el Mundo es también necesario como Alá.

Los humanos actuamos con cierto grado de libertad de elección pero nuestras opciones deben someterse a las determinaciones del resto de lo que hay.

Maimónides, judío, en su obra Guía de perplejos busca demostrar la compatibilidad entre la Biblia y la filosofía clásica.

Él cree, en contra de Averroes, que el Universo es contingente, pudiera haber existido o no, y que podría ser de este modo o de algún otro. Jehová es su creador y lo ha extraído de la nada por un acto libre.

Santo Tomás de Aquino, dominico católico, enseñó filosofía y teología en la universidad de París y sostuvo, como Averroes y Maimónides (a los que había estudiado) que la fe y la razón eran compatibles aunque estableció una jerarquía:

La razón arriba y la fe abajo.

Que no, que no… que era broma,

Primero la fe y por debajo la razón, como era de esperar.


Adaptó las principales teorías de Aristóteles de modo que sirviesen como justificación a los principios del cristianismo católico.

En caso de duda prevalecía la fe. A pesar de ello, en general, mantuvo las posturas más sensatas y razonables, de ahí que mi maridito explique en sus clases siempre al Buey taciturno respecto al “juerguista “ de Agustín.

Dios es y los humanos somos, concluye Santo Tomás de Aquino.

Dios es de modo necesario y nosotros somos de manera contingente, fundada en la voluntad divina.

Pero además en su Suma teológica, Santo Tomás buscó pruebas racionales de la existencia de Dios. Enunció cinco vías:

1ª.- Todo lo que se mueve debe ser movido por otro hasta llegar a algo que se mueva por si mismo. Una vía aristotélica y movida.

2ª.-Todo lo que tiene causa nos remite de una a otra causa hasta Algo incausado, que todos entienden por Dios. Q.E.D.

3ª.- Todo lo que puede existir o no existir recibe su existencia de Algo más necesario hasta llegar al Ser necesario, que es Dios. Q.E.D.

4ª - Todas las perfecciones relativas que conocemos—más o menos sabio, más o menos fuerte—exigen Algo que sea perfecto en grado sumo, que es …..Dios ¡!

5ª- Todas las cosas naturales están orientadas por su constitución hacia un fin que debe haber sido determinado por Algo inteligente que las ordena, quién? …..sí ¡ Dios ¡!

Por lo que Dios existe y así lo demuestra la razón…pero ya lo dijo el mismo Dios en la Biblia: “ Yo existo” y “ Soy el que soy”. Y, además, el mal en el mundo es ausencia de bien, por lo que no es cosa de Dios.

Raimundio Lulio, nacido en Palma de Mallorca – pero en la Edad Media y no en la época de los hipis—entendía que la fe no se oponía a la razón sino que le prestaba el necesario vuelo metafísico para llegar hasta la divinidad. Su aportación más original pertenece a la lógica o Ars magna y consistía en que la lógica no sólo servía para establecer la validez de los razonamientos sino también para inventar, por juego de combinaciones, razonamientos nuevos que inaugurasen verdades inéditas.

Para Guillermo de Occam el origen de todo conocimiento humano es la experiencia. La fe sigue su camino y la razón el suyo. Si queremos aumentar nuestro conocimiento debemos hacerlo a partir de lo que comprobamos empíricamente.

Quiso liberar a la Iglesia del Estado y al Estado de la Iglesia. Con él empieza realmente un nuevo mundo filosófico y político, además de la Ciencia moderna ¡!

La Edad Media estaba llena de mentes brillantes a pesar de que pensaban que la Tierra era el centro del universo y el sol daba vueltas alrededor de ella pues en ella estábamos los seres humanos, creación a imagen y semejanza de Él, es decir, Dios, que no Berlusconi.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Diógenes, Zenon, Epicuro, Cicerón, Lucrecio, Séneca, Epicteto y Marco Aurelio

El cuidado de uno mismo: Diógenes. Zenón. Epicuro. Cicerón. Lucrecio. Séneca. Epicteto. Marco Aurelio.

Diógenes al que llamaron el Cínico, es decir, el can o el perro se empeñaba en vivir como un animal aunque a diferencia de los animales hablaba y era muy crítico con aquellos que vivían de otro modo. No respetaba ninguna de las convenciones sociales: se burlaba de la autoridad, no quería dinero ni propiedades, bebía agua del río y si era posible con las manos, vestía harapos,…
Para Diógenes bastaba con satisfacer las necesidades naturales para ser virtuoso y por tanto feliz pues la sociedad nos crea falsas necesidades.

En una ocasión fue Alejandro Magno a visitarlo a la tinaja donde dormía prometiéndole concederle aquello que quisiera pero Diógenes le dijo con un bufido que se apartara porque le quitaba el sol.

Zenón fue el líder intelectual de los estoicos, denominados así porque se reunían en una plaza ateniense, la stoa. Coincidían con los cínicos en considerar la virtud como lo único realmente importante de la vida humana, pero no despreciaban el estudio y la ciencia como hacía Diógenes, al contrario estaban convencidos de que la virtud es cuestión de conocimiento.

La virtud consiste en comportarnos de acuerdo con lo que manda la naturaleza, y para ello hay que estudiarla porque no tiene las mismas órdenes para un animal cualquiera y para un hombre capaz de razonar.

LLamamos “naturaleza” a lo que otros llaman “Dios”, es decir al orden riguroso con el cual funciona todo lo que existe y del cual formamos parte los hombres, sin más ni menos privilegios que cualquier otro ser.

La ciencia estoica tenía tres campos de trabajo: De la naturaleza material en general, lo que ellos llamaban física; Del estudio de lo humano y De cómo debemos comportarnos: “la ética”.

La virtud y por tanto la felicidad tiene que tratar de aquello que está en mi mano y depende de mí, no de lo que me trae el azar o las decisiones de otros.

El Placer es el lema que presidió Epicuro. Su tarea no la entendía como una búsqueda de grandes conocimientos sino que sólo le interesaba lograr estar sereno y contento utilizando para ello la inteligencia. Según Epicuro debemos aprender a no estropear nuestra vida y a pasarla disfrutando de mejor modo posible.

Si aceptamos los aspectos agradables de la vida también hemos de aceptar sus fastidios y problemas. El miedo a la muerte lo soluciona Epicuro de la siguiente forma: mientras estamos vivos no hay muerte, y cuando la muerte llega ya no estamos nosotros para sufrirla. En cuanto a los Dioses lo razonable es pensar que no se preocupan de los humanos, ni para bien ni para mal, ni en esta vida ni en otra.

Los placeres son muy fáciles de conseguir pero nosotros lo complicamos de forma que nunca disfrutamos de verdad, en ocasiones necesitamos que nos envidien, que nos alaben para poder ser felices. Pero hay placeres naturalmente humanos como el conocimiento de las cosas y la amistad. En cuestiones de política, Epicuro y sus seguidores eran partidarios de no mezclarse, su lema era lathe biosas, es decir, vive oculto.

Epicuros, estoicos y cínicos coinciden en que el problema fundamental de la filosofía es como vivir mejor.

La vida es una exageración y nos recomiendan moderación, autocontrol y no dejarse arrastrar por las pasiones.

A la muerte de Alejandro Magno empezó a surgir un nuevo centro político: Roma. Aunque los romanos fueron legisladores, urbanitas, arquitectos, historiadores en materia filosófica se limitaron a tomar ideas de los pensadores griegos. El gran orador Cicerón fue ecléctico, es decir tomaba diversas ideas de varios filósofos componiendo su propio cóctel filosófico. Lo que más le interesaba a Cicerón era cultivar la humanitas, es decir, la humanidad de cada cual, entendida como benevolencia compasiva hacia los demás y elegante delicadeza de gusto en todas las cuestiones de la vida.

Lucrecio en “Sobre la naturaleza de las cosas” expuso las doctrinas de Epicuro en verso.

Otro pensador importante fue Séneca que nació en Córdoba, abogado y escritor, utilizó muchas ideas de los estoicos y de los epicúreos. A su joven amigo Lucilio le escribió una serie de Cartas para guiarle en los altibajos de la existencia cotidiana que siguen siendo útiles hoy para cualquiera de nosotros.

Para los estoicos vivir bien no era cuestión de tener mucho o poco sino de comportarnos como hombres virtuosos. Por ello no es de extrañar que los dos estoicos más importantes ocupara puestos sociales distintos: el esclavo Epicteto y el emperador Marco Aurelio. Curiosamente fueron los escritos del esclavo los que sirvieron de guía para los del emperador.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Filosofía para temblorosos. PLATÓN Y ARISTÓTELES

ARRIBA Y ABAJO: Los dos herederos.
PLATÓN Y ARISTÓTELES

Platón fue discípulo de Sócrates y escribió de forma teatralizada mediante diálogos las opiniones de Sócrates transmitiendo no sólo lo que decía su maestro sino también el ambiente de aquellas charlas. Pero Platón empezó a introducir cada vez más sus propias opiniones de manera que resulta difícil distinguir entre lo que verdaderamente dijo Sócrates y los momentos en que se utiliza a Sócrates como portavoz del pensamiento platónico.

En realidad Platón no era su verdadero nombre sino Aristoclés, pero lo llamaban así por su corpulencia. El caso es que fundó la Academia, llamada así por situarse en unos jardines dedicados a Akademos, un antiguo héroe.

Según Platón el auténtico conocimiento debe ir más allá de la opinión y debe tener un fundamento sólido que lo haga verdad para todas aquellas personas capaces de pensar y razonar. La filosofía busca la ciencia de lo verdadero.

En este mundo material las cosas se transforman según la luz que las ilumina y si sólo nos fijásemos en lo que podemos ver, oír, tocar…etc nunca podríamos estar seguros de nada porque todo cambia. Sin embargo se puede llegar a conocimientos exactos a través de las matemáticas y geometría, pues ellos no se desgastan con el tiempo ni se alteran por los elementos atmosféricos y sirven para comprender el mundo aunque no formen parte material del mundo.

Existen las ideas que son la verdad inmutable. Una rosa se marchita y depende de nuestros sentidos mientras que la Idea de rosa es inmutable.

Sólo los que son capaces de percibir las IDEAS eternas e inmutables son para Platón capaces de una verdadera ciencia. Y sólo el que alcanza contemplar la Idea de Bien y de Justicia puede ser el filósofo-rey que gobierne la Pólis ( la ciudad-estado).

Platón recurría frecuentemente a sus mitos filosóficos, algo así como cuentos que sirven de ejemplo a lo que quiere decir. El mito de la caverna es el más famoso y tiene que ver con su teoría de las ideas.

En una caverna oscura están encadenados cara a la pared unos prisioneros que no pueden ni siquiera volver la cabeza. Detrás de los prisioneros hay encendidas unas cuantas hogueras y varias personas van y vienen transportando cargas diversas. La sombra de esas personas se proyectan en el muro como sombras chinescas y los prisioneros que nunca han salido de la caverna piensan que son seres reales. Un prisionero escapa y ve el exterior, cuando regresa a la caverna y explica que lo que ven son solo sombras, sus compañeros no lo creen y se ríen de él porque para quien vive atado a las sombras sólo las sombras son reales.

La tarea del filósofo es intentar que los hombres rompan las cadenas que le atan a la realidad material y sean capaces de ver las Ideas o Formas eternas.

A diferencia de Sócrates, Platón estaba preocupado por la política y creía que la filosofía debía servir sobre todo para encontrar el bien -la idea principal de todas- a través del conocimiento de la verdad. Pero aunque todos los humanos somos iguales en lo básico, no ocurre así en su capacidad de razonar, en sus impulsos pasionales, en su valentía o en sus cualidades para el comercio y la producción de bienes.

O sea que cada persona tiene desarrolladas unas capacidades más que otras. Así que la sociedad más justa será aquella que la dirijan los que tengan mayor capacidad racional. En la república ideal de Platón todo debería estar supeditado al bien de la comunidad.

ARISTÓTELES

En la Academía estudió Aristóteles que posteriormente fundó su propio centro de estudios: “El Liceo”. Para Aristóteles el afán de conocimiento empieza por el asombro que sentimos ante todo lo que nos rodea y el mayor asombro para él era la naturaleza. Estudió medicina, zoología, botánica, astronomía, física…fue un observador excelente, descubrió por ejemplo que las ballenas no eran peces sino mamíferos, algo que tardaría más de veintitrés siglos en ser aceptado como verdad por la biología.

Aristóteles no consideraba cierta la teoría de las ideas de Platón. Para Aristóteles todo lo que existe está formado por materia y forma. La materia es el soporte y la forma la convierte en algo distinto a lo demás, como el agua que se puede convertir en hielo o gas. Es decir, hay un permanente dinamismo que moldea y transforma la realidad.

Antes de que las cosas sean esto o aquello, las cosas ya existían y están en el mundo. A esto le llama filosofía primera o fundamental. La metafísica es lo que se ocupa de cómo es lo que es, de la última esencia o realidad de todo lo que hay, y fueron los escritos que se ordenaron después de la física.

Otros dos campos muy importantes de la filosofía inaugurados por Aristóteles son la lógica y la ética. La LÓGICA se ocupa de cuáles son los mecanismos que nos hacen razonar de modo conveniente. La mayor parte de nuestros razonamientos son en forma de silogismos, es decir, dos premisas de cuya combinación obtenemos una conclusión. Aunque la lógica no se ocupa de que las premisas sean verdaderas o falsas sino que la conclusión que se derive sea la correcta. Hay gente que parece razonar y en realidad sólo proclaman falacias –entre ellos abundan los filósofos, y más concretamente Gustavo Bueno cuando trata de justificar por qué el filósofo no tiene que defender la libertad constituyente —que son silogismos falsos.

La ÉTICA es la reflexión de cómo vivir una vida buena y feliz; y de acuerdo con qué motivos debemos actuar para preferir una cosa u otra. A la costumbre de obrar como es debido la llama Aristóteles virtud. Y la virtud se encuentra en la acción prudente, equilibrada que evita la desesperación fatal de los extremos (lo que yo siempre le digo a AMB). En lo social la virtud es la justicia que consiste en dar a cada cual lo que le corresponde y en esperar de cada uno lo que es debido.

La virtud es el coraje que afronta con firmeza pero sin bravuconería el riesgo necesario.

¿Qué debemos hacer para ser felices? Dice Aristóteles que deliberar sobre lo que más nos conviene en cada caso. Somos seres racionales y cuánto más dirigida esté nuestra conducta por la razón más probabilidades hay de que nos acerque a la felicidad.

La felicidad es un ideal pero en modo alguno una certeza.

Uno de los rasgos más hermosos de la ética de Aristóteles es la importancia que da a la amistad: sin amigos nadie quisiera verse obligado a vivir.

lunes, 31 de octubre de 2011

HISTORIA DE LA FILOSOFIA PARA TEMBLOROSOS. SÓCRATES






Capitulo 1: Sócrates !culpable! de (Fernando Savater)

Todo empezó en Grecia en el siglo IV antes de Cristo con un hombre que hacía demasiadas preguntas: Sócrates. Así empieza este librito divulgativo que puede resultar útil para el que no sepa de filosofía y también para el que “ya” sabe, es decir, para los sofistas.

Los griegos eran aficionados al arte, a los espectáculos deportivos y a la literatura y sobre todo al conocimiento basado en la observación de la realidad.

Los primeros sabios griegos Tales, Pitágoras, Anixamandro…etc mezclaban en sus teorías las leyendas e imaginación con los razonamientos. Pero llegó Sócrates “el que sólo sabía que no sabía nada” porque sus conocimientos eran triviales, sólo útiles para salir del paso. Le faltaba saber lo más importante de todo: cómo se debe vivir. Para ser capaz de vivir bien, pensaba Sócrates habrá que tener virtud. ¿Qué es la virtud?. Una mezcla de fuerza para vencer las dificultades y de acierto para saber qué es lo mejor que se puede hacer en cada caso. Y la virtud tiene que ver con el saber, con la razón.

Llamamos vivir “bien” , supone Sócrates, a vivir de verdad como nos conviene. Las cosas que normalmente deseamos convenientes son la belleza, el valor, el placer, la riqueza, etc, pero ¿sabemos de verdad qué son cada una de esas cosas?.

Sócrates mantiene una actitud irónica fingiendo ser un ignorante absoluto y tomando a sus interlocutores por grandes sabios para así despertar en el otro las dudas respecto a lo que cree saber- igualito hace mi marido AMB-. Porque nadie puede saber solo, lo que sabemos lo sabemos entre todos, tenemos que saber socialmente.

En los diálogos Sócrates no llegaba normalmente a ninguna conclusión salvo que había que seguir pensando y discutiendo más. Mantuvo una discusión con un arrogante Caliclés. El tema, en este caso, era el siguiente ¿Qué es mejor, cometer una injusticia contra otro o padecerla uno mismo? Caliclés estaba decidido a ser todo lo injusto con los debiluchos y amargados siempre quejándose a diferencia de Sócrates que mantenía que lo que estropea nuestra vida son las injusticias y abusos que cometemos voluntariamente nosotros mismos. Si alguien nos hace una fechoría, es el otro quien se mancha, no nosotros. Nosotros mantenemos el alma noble y buena. El otro se mantiene en la ignorancia y la maldad.

Cuando Sócrates tenía setenta años tres ciudadanos lo denunciaron a las autoridades acusándolo de impiedad con los dioses de la ciudad y de querer introducir un nuevo dios en Atenas. Lo del nuevo dios se referían al daimon una especie de diablillo que Sócrates humorísticamente decía que le acompañaba y que le aconsejaba antes de tomar una decisión.

Sócrates fue condenado a beber cicuta. Sus amigos querían que huyese pero él se negó. Sus últimas palabras fueron: “Acordaos de que le debemos un gallo a Esculapio”.

Frase memorable de Sócrates: Una vida que no reflexiona ni se examina a sí misma no merece la pena vivirla.