LA CONJURA
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martes, 18 de marzo de 2025

CIEN AÑOS DE SOLEDAD

 



Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.







La edición que he leído es de la editorial Random House con magnificas ilustraciones de Luisa Rivera del año 2024 y que algunas de ellas aparecen en esta reseña.


Gabo relata las vicisitudes de la familia Buendía a lo largo de varias generaciones, lo mágico, las supersticiones o la soledad de los personajes se entremezclan durante cien años en la ciudad de Macondo. Una saga que se inicia con la boda de José Arcadio Buendía y su prima Úrsula Iguarán. En un duelo de honor Buendía mata a Prudencio Aguilar, pero su fantasma acosa al joven matrimonio al que se le aparece constantemente.


José Arcadio y Úrsula, junto con unos pocos amigos y sus mujeres e hijos, huyen de la ciudad y del fantasma. Craso error porque nuestros fantasmas siempre nos acompañan allá donde vayamos. La comitiva atraviesa la sierra al otro lado de la ciénaga donde fundan la ciudad de Macondo.



Una novela en la que los hechos fabulosos se suceden como algo normal sin que nadie se extrañe (dice mi maridito que desde Parménides las apariencias no son el ser, aunque todas son apariencias, las reales y las ficticias). El patriarca Buendía vive día y noche atado a un castaño, Rebeca lleva a cuestas el saco donde guarda los huesos de su padre, la ascensión al cielo una tarde de marzo de Remedios, la bella, mientras doblaba las sábanas de bramante en el jardín, o la lluvia ininterrumpida durante cuatro años, y tantos otros sucesos tan extraordinarios que parecen del todo improbables.


La repetición de los nombres complica el lioso árbol genealógico de los Buendía al que hay que acudir para poder seguir el hilo de la historia. Y es que todos los descendientes se llaman Aureliano o José Arcadio. Además el nombre marca el carácter del personaje. Los Aurelianos eran retraídos, pero de mentalidad lúcida, los José Arcadio eran impulsivos y emprendedores, pero estaban marcados por un signo trágico.


Las mujeres pueden representar el rol tradicional, aunque también las hay que logran desafiar las normas y convenciones sociales. Úrsula es la matriarca y el motor espiritual de la familia (como tantas otras mujeres). Vive aproximadamente 120 años, se caracteriza por ser una mujer práctica con fuerte carácter que trabaja para el bienestar de toda la familia Buendía. La única cabeza pensante y racional de la casa.


Sobre todo “Cien años de soledad” es una obra absolutamente maravillosa, pero no sólo por ser una obra maestra del realismo mágico, sino de la novela en general desde El Quijote de Cervantes. García Márquez nos imbuye en una historia desdichada con unos personajes que han de sobrellevar la tristeza y lidiar con su propia tragedia, pero al mismo tiempo lo narra con tal encanto que vamos de cabeza a sumergirnos en la mágica y aislada Macondo.





Después de muchos años de muerte, era tan intensa la añoranza de los vivos, tan apremiante la necesidad de compañía, tan aterradora la proximidad de la otra muerte que existía dentro de la muerte, que Prudencio Aguilar había terminado por querer al peor de sus enemigos.


José Arcadio volvió, hecho un hombrazo más alto que tú y todo bordado en punto de cruz, pero sólo vino a traer la vergüenza a nuestra casa.


Esa noche fue capturado cuando trataba de fugarse de Macondo, después de escribirle una extensa carta al coronel Aureliano Buendía, en la cual le recordaba los propósitos comunes de humanizar la guerra, y le deseaba una victoria definitiva contra la corrupción de los militares y las ambiciones de los políticos de ambos partidos.




lunes, 23 de diciembre de 2024

INVITACIÓN AL VIAJE Y OTROS CUENTOS INÉDITOS

 



Julio Ramón Ribeyro es uno de los mayores escritores (cuentista) del Perú. Este libro corresponde a unos manuscritos póstumos, hallados en el archivo personal del autor de su residencia en París, y ordenados en una carpeta rotulada con el título de “Cuentos inéditos” .


En “invitación al viaje”, Lucho—el personaje principal—con su amigo Teodoro salen a descubrir la noche con el ardor y sobreexcitación propias de la juventud. Otros cuentos como “Monerias”, “Las laceraciones de Pierluca”, o “Espíritus” reflejan esa parcela límite de la condición humana que el autor supo describir tan bien, ¿en qué consiste esa “parcela límite” ? Hay que leer los cuentos pues son el entrelazamiento de palabras e imágenes singulares que solo el autor sabe construir.


El prólogo en sí constituye otro cuento. El escritor colombiano Santiago Gamboa vivía su aventura en París con apenas recursos dando clases de español cuando conoció en circunstancias muy especiales a Ribeyro. Merece, desde luego, leerlo. Dicho sea de paso mi maridito piensa publicar un librito de poesía en el que los prólogos serán tan importantes como el resto del libro.


Un gallo cantó en la lejanía. Eso era la soledad. La cercanía del alba lo tocó de una vaga tristeza. Sin percatarse, había proseguido su marcha y se encontró en la explanada del parque.






jueves, 21 de noviembre de 2024

LA VORÁGINE

 



José Eustasio Rivera, autor de la novela, fue un funcionario, escritor y abogado colombiano que formó parte en 1922 de una comisión enviada por su gobierno a la selva de Venezuela. Allí conoce de primera mano las duras condiciones de vida de los caucheros capturados, enfermos y obligados a trabajar en estado casi de esclavitud.


La vorágine” es la obra literaria que denuncia estos hechos, fue publicada en 1924 y está considerada un clásico de la literatura colombiana, precursora de “Cien años de soledad” de Gabo.


Arturo Cova huye con Alicia hasta una finca en el Llano (región previa a la selva). Él es un poeta, mujeriego, sin oficio ni beneficio, y ella huye de un matrimonio concertado por sus padres con un viejo del lugar. El capataz Barrera rapta a Alicia y a otra mujer (la niña Griselda) y se las lleva con él, por lo que Arturo y Franco se adentran en la selva para rescatarlas. Allí conocerán a Clemente Silva que busca a su hijo, o, en su defecto, a los huesos de su hijo; y también a los indígenas y trabajadores del caucho, que malviven en régimen de esclavitud .


Los trabajadores caucheros eran capturados para ser explotados de por vida, el abuso a los pueblos indígenas era brutal, se realizaba mediante la amenaza, la esclavitud y el asesinato. Supuestas deudas que nunca se pagaban por mucho que trabajaran, salarios inexistentes a cambio de perdonarles la vida.


Las atrocidades del “Holocausto del caucho en la Amazonia” nada tienen que envidiar a las peores guerras estatales.




Aquí comienza lo terrible de la novela, una naturaleza salvaje con ataques de hormigas carnívoras (tambochas), ataques de pirañas, heridas agusanadas aún estando viva la persona. Una selva que engulle a los hombres como si fuera un ente vivo monstruoso.


Un inmenso y húmedo ser antropófago.





Lo más complejo al leer “La Vorágine” es encontrar esa linealidad que esclarezca los hechos sucedidos entre tantos personajes y eventos que transcurren en distintos tiempos narrativos.


Dificulta también el léxico regional propio, hay párrafos enteros donde es preciso consultar el diccionario y si no continuar leyendo imaginando su significado y dejándose llevar por la narraciónAl final del libro el propio autor incorporó un anexo con vocabulario. Rumbero es un guía; chinchorro una hamaca; la falca, la curiara y el bongo son embarcaciones. Pero el diccionario pronto se queda corto y al cabo de la segunda parte del libro dejo la obsesión de entender el texto por completo en todas sus acepciones y sigo la corriente de la historia que está muy bien escrita.




Pero el lenguaje se torna también precioso y certero. ¡Qué maravilla! La belleza de la selva abruma y esas descripciones y reflexiones contienen una prosa poética revestida de ritmo y lirismo, lo que contrasta con la crueldad de lo que está contando.


Lenta y oscuramente insistía en adueñarse de mi conciencia un demonio trágico. Pocas semanas antes, yo no era así. Pero pronto los conceptos de crimen y los de bondad se compensaban en mis ideas, y concebí el morboso intento de asesinar a mis compañeros, movido por la compasión.


La novela descubre, una vez más, la contraposición de la naturaleza humana y su hábitat. Cuando la Ciudad deja de ser el hogar y el lugar de trabajo del “animal político”, entonces, la condición humana recupera su “pureza natural”, salvaje.


Son picaduras de sanguijuelas. Por vivir en las ciénagas picando goma, esa maldita plaga nos atosiga, y mientras el cauchero sangra los árboles, las sanguijuelas lo sangran a él. La selva se defiende de sus verdugos, y al fin el hombre resulta vencido. […] La selva trastorna al hombre, desarrollándole los instintos más inhumanos: la crueldad invade las almas como intrincado espino, y la codicia quema como la fiebre. El ansia de riquezas convalece al cuerpo ya desfallecido, y el olor del caucho produce la locura de los millones.


A tal punto cundía la matazón, que hasta los asesinos se asesinaron.


Unos murieron porque la codicia de sus rivales estaba clamando por el despojo; otros fueron sacrificados por ser peones en la cuadrilla de algún patrón a quien convenía mermarle la gente, para poner coto a la competencia; contra estos fue ejecutado el fatal designio, pues debían fuertes avances, y, dándoles muerte, se aseguraba la ruina de sus empresarios.


Este libro me lo recomendó, Aurora del Páramo, un día que fui a visitarla a Cabo Tiñoso entre calas paradisíacas y acantilados con playas de arena fina, en una “Montaña Mágica” y marinera. Es duro, me dijo, aunque una gran obra. Así que, a pesar de la advertencia, yo también me interné en la selva de la literatura colombiana, en la vorágine narrativa a riesgo de que me devorara.



sábado, 23 de diciembre de 2023

DELIRIO

 





Un hombre pasa un fin de semana de vacaciones en una urbanización con los hijos de su anterior matrimonio y al regresar a la ciudad encuentra a su mujer, Agustina, no en su casa, sino en la habitación de un hotel en compañía de un desconocido y presa de un brote psicótico.


El hecho de que Agustina haya enloquecido no es de extrañar pues ha sido desde siempre una persona sensible atrapada en una historia familiar complicada con estados anímicos alterados, momentos visionarios y, a veces, perdiendo totalmente el conocimiento. Sin embargo y aunque el marido está acostumbrado a estos episodios, esta vez parece diferente, e intuye que algo grave ocurre y comienza a investigar para tratar de entender lo que ha sucedido.


A partir de ese momento la narración gira en torno a una Colombia agitada. La de Pablo Escobar, la sociedad de Bogotá y Medellín, y unos personajes clasemediosos en torno a Agustina; su familia, un padre cruel, un hermano homosexual y maltratado; los amigos, especialmente uno, el joven enamorado Midas McAlister de origen humilde y sin escrúpulos y que representa el personaje típico de los bajos fondos de la ciudad de aquellos años.


La estrategia narrativa de la autora es una alternancia de voces narrativas en primera, segunda, y tercera persona. Los diálogos comienzan allí donde caen. En modo alguno pone los correspondientes signos de puntuación por lo que, en un ejercicio sintáctico, corre a cargo del lector que ha de adivinarlos por el contenido y la existencia de una mayúscula.


La novela fue premio Alfaguara en el año 2004. Tiene tintes del realismo mágico colombiano, y recuerda a los grandes, a Gabo, a Saramago, a Bolaño. Muy bien escrita, talentosa, con mucha brillantez, aunque, eso sí, debería ser un poco más corta y haber terminado antes. Le sobran páginas. Pues llega un momento en que ya sabes todo lo que tenías que saber y, sin embargo, quedan bastantes páginas para acabarla.


La locura es un compendio de cosas desagradables, por ejemplo es pedante, es odiosa y es tortuosa. Tiene un componente de irrealidad grande y tal vez por eso es teatral, y además estoy por creer que se caracteriza por la pérdida del sentido del humor, y que por eso resulta tan melodramática.


domingo, 24 de septiembre de 2023

LOS ABISMOS


 

Claudia presencia el resquebrajamiento del matrimonio de sus padres, un padre bueno pero anodino, callado, un hombre mayor, el único que se ocupa de ella, y una madre bella, bastante más joven, pero alcohólica y depresiva, atrapada en una relación claramente en crisis e infeliz.

La muerte, el suicidio o el asesinato de personalidades famosas, Grace Kelly, Natalie Wood, se entremezclan con el de personajes de la novela, Rebeca, Gloria Inés, y la muñeca Paulina, acercando a los protagonistas a una especie de terror, de náusea…

Y así surge el abismo, presente en la novela desde el inicio. Un precipicio físico y emocional. Sin embargo, y puesto que la narración se hace desde el punto de vista de una niña, es una historia con un trasfondo colorista, de colores vivos, un azul y amarillo intensos y colombianos. 

Pilar Quintana no se enrolla, tiene un estilo preciso, directo, con cierta magia.



Tu papá me dijo que era muy linda.

Allá desapareció una señora.

¿Te daba miedo de Rebeca O’Brien?

Que se me apareciera.

Tenías miedo de un fantasma.

Y de que mis papas desaparecieran como ella.






domingo, 23 de julio de 2023

LA INVASIÓN DEL PUEBLO DEL ESPÍRITU

 



Gastón cultiva un pequeño huerto en compañía de su perro al que llama Gato. Su vida social se limita a beber cerveza en el restaurante de su amigo Max. Pero las cosas cambian. A su amigo no le renuevan el contrato de alquiler y pierde el restaurante, y Gato, es decir, el perro, tiene una enfermedad terminal. Para colmo aparece el padre de Max, que resulta ser un funcionario corrupto, y el hijo de Max, un científico investigador cuya estancia en La Tundra le ha jugado una mala pasada afirmando tener pruebas de que los humanos somos un experimento alienígena.


Con su particular sentido del humor el autor nos cuenta la historia de amistad entre dos amigos en un barrio cada vez más complejo con más problemas por la inmigración. De las dificultades de integración en un nuevo espacio con distintas razas y nacionalidades: los proximoorientales, los cercanoorientales, los lejanoorientales o los medioorientales.


Están solos en el restaurante vacío, trece mil ochocientos millones de años después del nacimiento de nuestro Universo, viendo un partido del equipo de la ciudad, el equipo donde juega el mejor futbolista de la Tierra, y tomando una segunda cerveza en la barra; Gastón del lado de los clientes, con Gato echado a sus pies, dormitando, y Max del lado del barman.








sábado, 8 de abril de 2023

NUESTROS AÑOS VERDE OLIVO


 

Novela autobiográfica sobre las experiencias del chileno Roberto Ampuero en la Cuba revolucionaria.

En 1974, un joven chileno, tras el golpe militar de Pinochet en Chile, se exilia en la Alemania democrática haciendo de traductor de textos políticos. Allí conoce a Margarita, hija de un prócer del régimen de Fidel Castro. El matrimonio se celebra en Cuba, y tendrán un hijo.

Lo que en principio parece una idea idílica, romántica y utópica sobre la justicia social, vivir en Cuba, en “la isla de la libertad”, en el Caribe, con playas de arena blanca, paisajes de palmeras en atardeceres rosáceos, termina convirtiéndose en una pesadilla. Un lugar de donde escapar. Al que no volver. La pobreza en que se debatía la gente desde el triunfo de la revolución era estremecedora, cada persona disponía de una libreta de racionamiento que regulaba de forma espartana su existencia. Se desconfiaba de quienes tuvieran ideas propias y distintas a la revolución, y cuya única forma de mantenerlos a raya era la probabilidad de morir; de los que leyeran mucho porque los libros confundían sexual e ideológicamente a los hombres, convirtiéndolos en maricones y contrarrevolucionarios; desconfiando de la más mínima fisura ideológica que representaba el comienzo del fin y la colaboración con el enemigo.

Un testimonio contundente contra la dictadura cubana, que dispone de un buen principio y un valiente final. Pero hacia la mitad de la lectura se nos hace larga y repetitiva durante las más de seiscientas páginas que tiene la novela. Un libro prohibido en Cuba, que seguramente no haya leído el actor Willy Toledo.


El socialismo solo sobrevivía gracias a las aguas infestadas de tiburones que impedían la fuga de ciudadanos.


Sobre el propio hijo del autor:

Mi hijo se hizo a la mar en balsa durante una noche de luna llena y nunca arribó a los cayos de Florida. Una nave del servicio de guardacostas de Estados Unidos descubrió su embarcación en aguas internacionales. Estaba volcada y vacía.


La experiencia del Chile de Pinochet y la Cuba de los Castro, y de la escritura de esta novela, me enseñaron algo adicional: no hay nada que se parezca más a una dictadura de derecha que una dictadura de izquierda, no hay nada más parecido al fascismo que el comunismo, nada más parecido al hitlerismo que el estalinismo. Para el ciudadano corriente, las dictaduras son todas iguales. Para el que aguarda el interrogatorio en una celda de la seguridad del Estado da lo mismo si su torturador es de izquierda o de derecha, es religioso o ateo, cree en el comunismo o la seguridad nacional, lleva al cinto un Kalashnikov o una Luger, fue formado en la antigua Bucarest o en una escuela de las Américas de Panamá. Para este ser humano, sentado desnudo en la silla, con las manos atadas a la espalda, cuya familia ignora cuándo retornará, todo eso da lo mismo. El terror y el dolor, la angustia y el sufrimiento, la impotencia y la arbitrariedad que experimentará en esos calabozos será simplemente una afrenta a la especie humana. En ese instante todas las dictaduras son una y la misma, y todo el dolor que sufre el ser humano atañe a la humanidad en su conjunto, con independencia de sus convicciones políticas.



¿Qué retorcido mecanismo mental los conduce a denunciar el abuso, la tortura, la marginación, el escarnio, el exilio, la represión y el asesinato de quienes piensan distinto bajo una dictadura de derecha, pero los conduce a justificar esas mismas medidas contra quienes se oponen a una dictadura de izquierda? ¿Qué lleva a una persona a condenar a un general que dirige durante diecisiete años un país andino con mano de hierro, y a alabar en cambio a un comandante que lleva cincuenta años dirigiendo de igual modo una isla?


Me confesó que había roto con la lucha armada el día en que la guerrilla salvadoreña le entregó, en Ciudad Mexico, la misión de ajusticiar a un supuesto traidor a la causa. El quiebre se produjo en los instantes en que aguardaba en una esquina, pistola en mano, la aparición de su víctima. Desde su posición pudo ver como esta salía por última vez de su modesta casita de techo de zinc a la alegre luminosidad de la calle. Llevaba de la mano a un niño de unos cinco años, que portaba un globo rojo y debía ser su hijo. Los dejó pasar a su lado, identificó desde la distancia el punto preciso al que debía disparar, se vio a sí mismo descargando los tiros, vio luego la mirada de espanto del niño y el globo manchado de bermejo, el cielo ya sucio y… no pudo hacerlo. Comprendió entonces que la idea revolucionaria estaba exigiéndole demasiado.




martes, 24 de noviembre de 2020

Como maté a mi padre

 




Sara Jaramillo es colombiana, de Medellín. Ésta es su primera novela. En ella relata el proceso de duelo que sufrió cuando unos sicarios asesinaron a su padre siendo ella una niña.

A partir de este hecho trágico, la familia de Sara se desestructura, cada uno acepta la muerte del padre a su manera según su personalidad y su carácter y aunque el duelo es individual y cada uno lo asume como puede, todos ellos tienen que aprender a vivir con el fantasma del padre asesinado por aquellos sicarios que un día lo tirotearon en su coche y que casi siempre quedan impunes.

Algunos lo lograrán, como la autora, que tras muchos años consigue “matar” la ausencia del padre y transformar el vacío que dejó en su memoria en un relato que es su primer libro. Otros no.

La novela es un proceso de aprendizaje, un intento de olvido y superación. De evolución. Una bildungsroman.  Es intimista, un poco mágica, recuerda la mansión con la vegetación desbordada, invadiendo las habitaciones, los árboles exóticos, o la piel de conejo que su padre metía en una madriguera para que ella tocara la suave piel y creyera que tocaba un conejo de verdad y que años después descubrió entre las cosas personales de su padre. Una serie de relatos, que ganan al final. 

Un final reconciliador. Con otro suceso que ella desconocía y que dejo a la lectura personal de cada uno.


Cuando pienso en ese árbol de frutas con formas extrañas, me pregunto si sus cenizas sabrán que ya son libres, me pregunto si desplomarse fue su forma de encontrar la libertad. Y aunque no tenga respuestas y sienta a ratos un sabor amargo en la boca, siempre quedarán las manos callosas de mi madre para seguir haciendo jaleas y bocadillos, como cuando éramos niños y crecíamos felices a la sombra de ese árbol gigante de guayabas, que una vez vivió en el patio de la casa y se desplomó antes de tiempo para enseñarnos que ni las raíces más profundas ni la madera más gruesa permanece firme para siempre.


Me di cuenta de que esa espiral de deseos que nos hace humanos es la que nos hace tan desdichados. No disfrutamos el presente por andar pensando que lo mejor está en otra parte, siempre en otra parte. Nunca con uno, siempre en otra parte.

A veces solo nos mirábamos sin decirnos nada, nos mirábamos con insistencia porque sabíamos que un año pasa pronto y que esas miradas tendrían que alcanzar para recordarnos por el resto de nuestras vidas.


domingo, 26 de noviembre de 2017

EL HÉROE DE LAS MUJERES


¿Qué quieres que te traiga? Me pregunta Mariplatónica a las tres de la madrugada desde Argentina (Aquí son las siete y pico). Y yo le contesto por wasap que cualquier cosa me viene bien,  una piedra, un pañuelo blanco de las madres de mayo, una fotografía linda, un souvenirs o una camiseta del Boca para mi marido.Lo que tú veas.


Entonces, me trajo  “El héroe de las mujeres”, un libro del gran ABC de las letras argentinas, Adolfo Bioy Casares,  y que ella sabe que a mí tanto me gusta. Es lo que tiene conocerse.




Además, por entre las páginas, encuentro una servilletita del café Tortoni. Este último detalle es importante, quizás lo que más. Tengo también de ella, por ejemplo, una cajetilla de cerillas del bar, en Nueva York, donde toca o tocaba el clarinete Woody Allen, un vaso de cristal de una terraza de Venecia, o, también, arena del Sahara, o agua del Mar Muerto.




Significa, que alguien se acuerda de tí, cuando estaba allí, lejos,  y te ha traído algo "vivo" del lugar... Ahí es ná.


El héroe de las mujeres es un libro de relatos de corte fantástico. A mí me parece que a Bioy Casares le pasa factura su amistad y colaboración con su gran amigo Borges o al revés. No sé. No se puede saber. Es una impresión mía.  Sin embargo, su destreza literaria, nos permite disfrutar sus relatos, ante todo su fino humor, elegante y culto, el gran Adolfito, el gentleman argentino, el descendiente de conquistadores, de familia de clase alta, oligarcas ganaderos.


Adolfo Bioy Casares, Victoria Ocampo y José Luis Borges



Aquí, un pequeño resumen de los argumentos de cada relato.


En “De la forma del mundo” Unos contrabandistas utilizan un túnel para su negocio, túnel que une misteriosamente Argentina con Uruguay, trasladándolos a otra dimensión espacial y que el protagonista aprovecha para visitar a una mujer.


--Ahí está lo que no entiendo. Si partimos de la premisa que la tierra es redonda…--Qué premisa ni premisa. Usted dice que es redonda porque se lo contaron, pero en realidad no sabe si es redonda, cuadrada o como su propia cara. Le prevengo: si el detalle geográfico es lo que le llama la atención, no cuente conmigo. A mis años no tengo paciencia para estupideces. Me pregunto si tomarlo de socio no habrá sido un error fatal. Un hombre como usted, que está completamente fuera de la realidad, a lo mejor se pone a ventilar mi túnel con mujeres y extraños.


En “Otra esperanza”, El director de un sanatorio transforma el dolor humano en energía eléctrica.


El empleo me atrajo por su carácter humanitario. En seguida le aviso que yo no siento particular admiración por el género humano. Prefiero los animales: por ejemplo, las vacas y los caballos, que pastan a los lados del camino. Si levantan la cabeza, cuando paso, les devuelvo el saludo. Lo que sí respeto es la caridad, porque sé que a la gente no la consultaron para traerla a una vida donde lo único cierto es el dolor; pero socorrer a los que sufren no siempre es fácil.


“Una guerra perdida” Un hombre abandona a su esposa por su amante y posteriormente por otras mujeres; todas ellas, extrañamente obsesionadas por el estudio de la formación de las dunas (médanos).


“Entonces, ¿no es tu abuelo?” pregunté, dolido. “Es mucho más que un abuelo”, replicó. “Es el padre de la fijación de médanos.” “¿Brémontier?”, inquirí en un murmullo. “Brémontier”, contestó. Le di la espalda.
En la soledad de mi escritorio, yo pensaba: “Evidentemente, el azar me echó en medio de esta racha… Hay que esperar a que pase”. O quizá, cambiando tanta mujer, como dice el tango, envejecí. Envejecer y distraerse (ya se sabe) es la  misma cosa. Durante mi distracción, el mundo cambió, se llenó de fijadoras de médanos y, por buena cara que le ponga a Mercedes, a mí el asunto me aburre. No sólo me aburre; me enoja. Si toda mujer se dedica a fijar médanos, disminuye la variedad de mujeres (pero, ¿no hay precedentes? Los filósofos, al clasificar la realidad, ¿no la empobrecieron?). En todo caso, la historia conoció muchas obsesiones no menos universales.


O “Lo desconocido atrae a la juventud”  La atracción de Luisito Coria, por el mundo de lujo del hampa, y finalmente el cuento que da título al libro, “El héroe de las mujeres” en el que se hace una expedición a una Hacienda ya derruida para constatar la existencia o no de un tigre.

Acaso en el afán de hacer gala ante Laura de una impecable imparcialidad, o meramente en el afán de ser generosos, llegaron a una situación extraña: después de un rato de alegar, cada uno se había mudado a la posición del otro, de modo que el conservador cifraba sus esperanzas en la transformación de la sociedad y el radical, en el escrupuloso respeto de la tradición.

domingo, 9 de julio de 2017

HISTORIA UNIVERSAL DE LA INFAMIA






Y yo que pensaba que el libro de la infamia iba a ser muy, pero que muy gordo Y CON MUCHAS PÁGINAS , pero sorprendentemente sólo tiene poco más de cien. ¡Algo pasa ahí!

Borges, escribió estos relatos en la década de los treinta del siglo pasado, con la intención de publicarlos  por separado en un periódico de la época  y que, más tarde, recopiló en un librito. Es un CLÁSICO que todo el mundo considera obra maestra, admira, le parece excepcional y del que suele decirse afirmaciones del estilo de “Sólo el genio de Borges sabría hacerlo”.

Fue una de sus primeras obras. Ejercicios de prosa narrativa, los llamó el propio autor.  En ellos incorpora historias reales de bandidos, asesinos,  forajidos; en general gente de baja ralea, y  a partir de ahí construye falsas biografías, anécdotas supuestas o inventadas.

Al respecto de estos cuentos dijo Borges:


Son el irresponsable juego de un tímido que no se animó a escribir cuentos y que se distrajo en falsear y tergiversar (sin justificación estética alguna vez) ajenas históricas.


Así, podemos leer la historia de Lazarus Morell, que fingía liberar a los esclavos negros para revenderlos,  lucrarse,  y  finalmente asesinarlos; la del impostor Tom Castro, que suplantó al hijo de una adinerada familia inglesa;  la viuda Ching, famosa pirata de los mares de Asia; Monk Eastman, personaje real de las bandas de New York de los años veinte; la historia de Bill Harrigan (Billy el niño); aunque también incluye el relato “Hombre de la Esquina Rosada”, relato ficticio, a diferencia de los anteriores.


Todos ellos, relatos admirablemente construidos, con un gran talento y  un lenguaje culto, ¿barroquista?, denso y sutilmente irónico.


Sin embargo,  en mi  opinión, el conjunto  que se alcanza no es tan bueno, es demasiado frio (Borges decía que no era frio sino desagradablemente sentimental) y recargado; es cierto que al leer a Borges se descubren párrafos magníficos, que son pequeñas obras de arte, es filosófico, ocurrente, intuitivo, magistral; pero el texto, en mi modesta opinión, pierde interés cuando haces una valoración del TODO, del CONJUNTO de la Historia.  Es por eso que sigo prefiriendo a ABC (Alfredo Bioy Casares) Y SUS HISTORIAS REALES y FANTÁSTICAS.


Y aunque considere distante la prosa de Borges, tengo que reconocer que hay una cita que me conmueve especialmente y que es una constante en mi vida. La cita se puede encontrar en el inicio de otro de sus libros, el Aleph. Se trata del hecho irrelevante del cambio de una valla publicitaria, para expresar, mejor que nada, el implacable paso del tiempo, cuando se produce una muerte cercana a nosotros:

La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita. Cambiará el universo pero yo no, pensé con melancólica vanidad


Eso sí, para terminar, quiero apuntar que Borges es uno de los MÁS Grandes poetas, si no el mejor. 
Dejo un trocito del libro y una gran entrevista realizada en España.

En 1517 el P. Bartolomé de las Casas tuvo mucha lástima de los indios que se extenuaban en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas, y propuso al emperador Carlos V la importación de negros que se extenuaran en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas. A esa curiosa variación de un filántropo debemos infinitos hechos: los blues de Handy, el éxito logrado en Paris por el pintor doctor oriental D. Pedro Figari, la buena prosa cimarrona del también oriental D. Vicente Rossi, el tamaño mitológico de Abraham Lincoln, los quinientos mil muertos de la Guerra de Secesión, los tres mil trescientos millones gastados en pensiones militares, la estatua del imaginario Falucho, la admisión del verbo linchar en la decimotercera edición del Diccionario de la Academia, el impetuoso film Aleluya, la fornida carga a la bayoneta llevada por Soler al frente de sus Pardos y Morenos en el Cerrito, la gracia de la señorita de Tal, el Moreno que asesinó Martín Fierro, la deplorable rumba el Manisero… la habanera madre del tango…