LA CONJURA
Mostrando entradas con la etiqueta literatura francesa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta literatura francesa. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de septiembre de 2025

LA NIETA DEL SEÑOR LINH

 





Este libro me lo recomendó mi amiga Mariana Iglesias que lo ha leído en el club de lectura donde suele acudir con su marido para hablar de literatura.


El argumento es el de un anciano que abandona su país (probablemente Vietnam), en compañía de su nieta de muy pocos meses (un bebé). El resto de su familia ha sido asesinada, como también la mayoría de los habitantes de su aldea y embarca hacia un destino seguro, entiendo que algún lugar del sur de Francia.



Sin embargo el protagonista, a su edad, y sin conocer la lengua ni la cultura del país encuentra un amigo.¡Un francés amigo! Todos los días se sienta en un banco del parque junto a un individuo que le sonríe,es el señor Bark, viudo recientemente; ambos hablan, se cuentan su vida, aunque ninguno de ellos sepa lo que uno dice al otro.


Los amigos que se quieren, se respetan, se protegen, y que te acompañan en la vida, con los que quedas y comes y viajas, con los que tomas cerveza o un buen vino, esos amigos pueden (han de) superar barreras idiomáticas, raciales y también ideológicas.


El señor Bart le invita, incluso, a comer en un restaurante. No sé. Yo estaba en guardia, algo le va a hacer, algo le va a hacer... y me acordaba de la teoría del pollo de Bertran Russell. ¿Por qué ser amigo de un viejo con el que no te puedes entender? ¿o sí? ¿Es la gente desinteresada en su amistad? ¿Le hará daño en algún momento? El pollo de Russell al ser alimentado reiteradamente piensa que siempre va a ser así. Hasta que llega la navidad y el hombre que le daba de comer le retuerce el cuello. Es el peligro de la inducción, que puede resultar falsa.


¿Busca algo el señor Bart? ¿Es interesada su amistad o es un amigo de verdad?— pensaba yo mientras leía este episodio. Para saber más habrá que leer esta novelita de ciento veintiséis páginas.


Con un estilo sobrio, conciso, tan tierno como dulzón, nos describe esta historia de exilio, y resiliencia. Un anciano en un mundo ajeno al suyo luchando por su supervivencia y la de su nieta. El autor quiere conmover, se nota, pero a veces lo hace con mal disimulados clichés y no transmite, o no llega lo suficiente.



Gracias al señor Bark, el nuevo país tiene un rostro, una forma de andar, un peso, un cansancio y una sonrisa, y también un olor, el del humo de los cigarrillos. Sin saberlo, el hombre gordo le ha dado todo eso.



[…] y, de pronto, acuden a su mente todos los rostros amados, y a su memoria el olor de la tierra de su país, y el del agua, el del bosque, el del cielo y el del fuego, el olor de los animales, de las flores y de los cuerpos, todos los olores juntos, por fin […]


martes, 26 de diciembre de 2023

UNOS MESES DE MI VIDA

 





Sé que divago, pero no puedo evitarlo, es la propia vida la que divaga” , afirma el autor Michel Houellebecq cuando habla de ciertos hechos que le ocurrieron en el transcurso de unos meses.


El libro intenta aclarar dos hechos polémicos que le han ocurrido muy recientemente—entre finales del año 2022 y principios del 2023— y que, como siempre le pasa, lo sitúan (en contra de su voluntad) en el centro del escándalo; así que se trata de un texto muy personal donde él es el protagonista. El librito cuenta su relación con el sexo y la pornografía, también opina sobre la islamización de Europa, lo que ya le provocó anteriormente reacciones violentas. En otro orden de cosas, reflexiona además sobre la poesía y el arte en general: Baudelaire, Picasso...


Frente a la controversia relacionada con su participación en un proyecto de película porno, nos cuenta que fue engañado y que en ningún caso quería ser grabado. El caso es que firmó un contrato a lo loco. Así personajes de este entramado y que él llama, acertadamente, como “La cucaracha”, la “cerda”, la “víbora”, la “pava”... lo engañaron y se aprovecharon de su notoriedad literaria y de sus órganos sexuales para cobrar beneficios en una web de pago, precisamente a él, que según declara, su relación con el liberalismo comercial nunca ha sido sencilla.

Al final la cosa terminó mal. Un día el escritor perdió la paciencia y terminó echando de su habitación a la cucaracha y al cámara. Intercambiaron insultos pero no llegaron a las manos.


Por otro lado, según Houellebecq, el sexo no tiene nada que ver con la degeneración moral contemporánea. Para el autor son dos figuras geométricas que nunca encajan, pues los elementos más importantes para el sexo es el amor y la empatía. En el buen porno debe de haber placer auténtico y no fingimiento.


Pero el vídeo más infame y vil que había sido considerado la cumbre de la carrera de la cucaracha fue uno que grabó con la cerda y con Sid Lukkassen, un filósofo holandés de extrema derecha. Tal fue la humillación a este desafortunado filósofo que hasta el antifascista más acérrimo solo podría experimentar compasión por este hombre al ver el repelente vídeo.

El fragmento más lamentable es sin duda cuando después de haber rechazado con desdén una caja de bombones belgas que le ofrece el desdichado filósofo, ella exige que le regale un diamante, y cuando a Lukkassen, dispuesto a complacerla, lo salva in extremis el horario de apertura de la joyería”


La otra controversia que trata en el libro es sobre las opiniones vertidas en una entrevista que le hizo Michel Onfray a propósito de la islamización de Europa. Michel Onfray es un filósofo francés muy conocido, materialista y por supuesto de izquierdas y ateo, casi anarquista y enfrentado al gran BHL de la izquierda del caviar. Después del revuelo de dichas declaraciones, con amenazas judiciales incluidas, Michel Houellebecq rectifica públicamente señalando que el problema no es el Islam sino la delincuencia.


Unos meses de mi vida”, es un libro corto pero intenso, con una prosa ácida, inteligente, con mucho humor pero rotundo contra la falta de moral por parte de la Cucaracha y otros bichos. Brillante y con el estilo inconfundible de un próximo premio Nobel.


Una criatura maravillosa:  Gladiator. Aquí con Houellebecq. 






miércoles, 20 de septiembre de 2023

ARSÉNE LUPIN: CABALLERO LADRÓN

 




El Arséne Lupin de Maurice Leblanc no es un caco cualquiera, es un estafador de guante blanco, un sofisticado ladrón de joyas, títulos de crédito y cualquier otra propiedad ajena, siempre que dichos objetos pertenezcan a los miembros de la clase alta de la sociedad. Su antagonista es el viejo policía Ganimard. El policía le persigue incansablemente por todas partes y en todo momento, pero la inteligencia y habilidad para disfrazarse de Lupin le hacen un bribón escurridizo a la justicia. A Michel Houellebecq le gusta este autor y personaje ademas de las novelas de C. Doyle y Agatha Christie.


Este libro tiene nueve historias independientes. Todas ellas tienen en común la audacia y el ingenio del protagonista Lupin: El robo de un collar durante un viaje en barco, el anuncio del robo de las joyas y enseres de un castillo cuando el propio Arséne Lupin se encuentra encarcelado y por último un cara a cara con Herlock Sholmes. (que no, que no me he equivocado, es el propio autor quien cambia las iniciales)


Una lectura de entretenimiento… algo de crítica social y perspicacia psicológica.


Arséne Lupin no era tonto. “Allí donde la fuerza fracasa, la astucia triunfa. Lo importante es mantener los ojos y oídos atentos”








domingo, 22 de enero de 2023

ANIQUILACIÓN

 



Paul Raison, cincuentón, hombre taciturno, exhausto, es asesor del ministro de economía francés (Bruno, que es el ministro actual de Francia y futuro presidente). Pronto se avecinan unas elecciones presidenciales al tiempo que en Internet salen videos amenazantes que terminan en atentados reales, con el uso de la guillotina, instrumento muy francés de ejecución de la pena capital.


En el ámbito familiar y privado, nada puede ir peor para el protagonista que no mantiene contacto alguno con su familia. Su padre ha sufrido una embolia y está internado en un hospital. Sus hermanos apenas se hablan, una hermana católica y un hermano atrapado en un matrimonio infeliz. Con respecto a su propia mujer, Paul hace años que no tiene ninguna relación con ella, ni afectiva ni sexual.


El tema principal en este último libro es la decrepitud del ser humano y de la cultura occidental: la decrepitud física y , cómo no, la espiritual del hombre postmoderno occidental y de su cultura. El individuo agoniza ante la angustia vital de la que sólo nos salvará el amor. La familia se atomiza y se prefiere la eutanasia a la dignidad humana y la clemencia.


Sueña pero no sueña el narrador, y los sueños, sueños son. Un sentimiento trágico de la vida a lo francés. Lo último que queda es la posibilidad de seguir narrando. Hablar, escribir, pensar. No es poco ante el estado depresivo total de la sociedad nihilista extrema a la que ha llegado occidente.


A Paul le había embargado una oleada de tristeza desproporcionada, terrible, estuvo a punto de que se le saltaran las lágrimas al pensar que los dos se morirían sin volver a verse.

 

Se había dado cuenta, inquieto, de que lo que no soportaba era la transitoriedad en sí misma; la idea de que cualquier cosa, la que fuera, se terminara; lo que no soportaba no era otra cosa que una de las condiciones primordiales de la vida.

 

Por la noche la cama de Édouard estaba pegada a la de Madeleine, que así podía cogerle de la mano, los movimientos de sus dedos habían ganado en variedad y precisión, constituían casi un lenguaje, pero un lenguaje que no se podía traducir en palabras, que expresaba más emociones que conceptos, que se acercaba más a la música que al lenguaje articulado.

 

Y empezó a acariciarla tiernamente. No solo era incapaz de aquellos gestos, sino que hasta le costaba presenciarlos.

 

En todas las civilizaciones anteriores, lo que determinaba el aprecio, y hasta la admiración que se podía sentir por un hombre, lo que permitía juzgar su valía, era la manera en que se había portado efectivamente a lo largo de su vida. Al conceder más valía a la vida de un niño (siendo así que no sabemos en qué va a convertirse, si será inteligente o estúpido, un genio, un criminal o un santo) negamos todo valor a nuestras acciones reales.

 

Devaluar el pasado y el presente en beneficio del futuro, devaluar lo real para preferir una virtualidad situada en un futuro incierto, son síntomas del nihilismo europeo mucho más decisivos que todo los que Nietzsche pudo detectar.

 

Creía recordar que ella conocía a un fontanero honrado.

 

Los hombres se esfuerzan en mantener relaciones sociales y hasta relaciones amistosas que casi no le sirven para nada, es un rasgo bastante conmovedor en ellos.

 

El hombre habla profusamente para no decir nada.





 

sábado, 25 de septiembre de 2021

YOGA

 




Yoga” no es un libro de ficción ni un manual de yoga, es un género híbrido, una mezcla de ensayo y autobiografía. Un texto duro, triste, y a la vez hermoso. Emmanuel Carrere tuvo la idea de escribirlo a raíz de una entrevista que le hiciera un periodista, un joven culto y curioso que resultó ser, por otro lado, un ignorante en temas relativos a la práctica del yoga


Pero “Yoga” no es únicamente un libro sobre esta disciplina. Es también el testimonio de los últimos acontecimientos en la vida del autor, un hombre depresivo con tendencias suicidas y trastorno bipolar que tuvo que ser ingresado en un centro psiquiátrico, donde cuenta además el drama vivido con los refugiados sirios en una isla griega y del que el propio Carrére es testigo, las relaciones en el trabajo con editores y amigos, y, entre otros sucesos también, el ataque terrorista a Charlie Hebdo en el que uno de los asesinados fue su íntimo amigo Bernard Marris.


El tema del yoga se queda corto para la extensión del libro, entonces Carrère enlaza con otros sucesos ajenos que lo único que tienen en común es que le han ocurrido a él; sin embargo, esta extraña mezcolanza se salva por su virtuosismo narrativo y su habilidad para conectar temas aparentemente dispersos.


Un tema que aborda el libro es la falta de compasión de lo meditadores aryurvédicos, a pesar de que la compasión y la clemencia es fundamental en el budismo pero que entra en conflicto con el romper lazos que el meditador debe hacer en la práctica. Cuestión esta que aparece en las páginas 139-140 de la novela (¿de no ficción?) respecto a unos suizos alemanes ayurvédicos que no se inmutan al ver a las víctimas del tsunami en Sri Lanka, cuando todos estaban ayudándoles, y en la página 148 en el caso de “ La historia poco simpática del asceta Sangamaji” en la que Sangamaji permanece impasible cuando su exmujer le deja en el suelo delante de él, en su meditación, a su bebé desnutrido que no cesa de gritar. Ante tal falta de empatía no entiende el autor a Buda cuando, según Hervé, elogia la conducta de Sangamaji.


Conversando con Pablo D’Ors en los “Encuentros de Humanidades y Filosofía” (8 minutos antes de terminar la grabación) mi maridito le planteó esta crítica de Carrére a los meditadores y la respuesta de Pablo fue que el meditador de verdad es también compasivo y no sólo debió ayudar a las víctimas del tsunami de forma material sino también acompañándolos de forma contemplativa.


En definitiva, la práctica del yoga es para el autor una forma de sobrevivir y de llenarse de compasión y de benevolencia hacia los pensamientos de mierda, hacia la mierda de vida. Hacia ese cabrón que te ha jodido la vida. Hacia las sombras en general. Seguir vivo…



Sigo sin estar muerto”


Mi amiga Ruth Zylberman me manda estas dos cartas breves de un niño de ocho años a su abuela durante las purgas de 1936 en la Unión Soviética. He aquí la primera: Querida babushka: Todavía no estoy muerto. Tú eres la única persona que tengo en el mundo y yo la única que tienes tú. Si no me muero, cuando sea mayor y tú seas muy muy vieja, trabajaré y cuidaré de ti. Tu nieto, Gavrik. Y la segunda: Querida babushka: Tampoco esta vez estoy muerto. No es la vez de la que te hablé en mi última carta. Sigo sin estar muerto.


viernes, 13 de agosto de 2021

HACIA LA BELLEZA

 



Un hombre se presenta para trabajar de vigilante en el Museo de Orsay en Paris.

Le toca custodiar precisamente la sala donde se expone el retrato de Jeanne Hébuterne de Modigliani. Cualquier otra persona terminaría exasperada tras pasar tantísimas horas ante un mismo cuadro (ante ese cuadro en concreto); sin embargo, el personaje de la novela de David Foenkinos, un hombre lacónico y taciturno, parecía establecer un vínculo real y especial con esta pintura.

Lo sorprendente es que Antoine Duris, el vigilante, era profesor universitario. Un brillante profesor, además. Y de la noche a la mañana abandona su trabajo sin motivo alguno. Nadie sabe qué le ha sucedido. Ha roto también el contacto con su familia. Está claro que debe ser una depresión o un hecho traumático lo que le ha llevado hasta allí.

Es verdad que Louise, su novia, lo había abandonado, pero uno no abandona también su vida por eso; había algo más… la dura historia de Camille ( hay que leer el libro). En el fondo, Jeanne Hébuterne (Modigliani) y Camille tienen mucho en común. Y aunque, al principio, la historia está bien escrita y seduce, luego se desinfla, y resulta ¡oh tragedia! previsible. Es el signo de los tiempos actuales: la mayoría de las novelas y ensayos son previsibles.




Para el autor de la novela « Hacia la belleza» lo maravilloso encarna la mejor arma contra la fragilidad. La curación ha de provenir de la belleza, del arte, que tiene la virtud de hacernos sentir y revelar un bálsamo curativo para lo trágico de la vida y para la tragedia que es la vida.

Cada uno busca su propio camino hacia el consuelo. ¿Es posible curarse encomendándose a una pintura?”




Antoine trataba de escuchar todo cuanto se decía. Había comentarios luminosos, hombres y mujeres realmente conmovidos al descubrir en directo esos Modigliani; y otros nefastos. Desde su posición sedente, Antoine iba a recorrer todo el espectro de la sociología humana. Algunos no decían: “He estado en el Museo de Orsay”, sino “Me he hecho el Orsay”, un verbo que delata una especie de necesidad social; prácticamente una lista de la compra. Esos turistas no vacilaban en emplear la misma expresión para los países: “Me hice Japón el verano pasado…” Así pues, ahora los sitios te los haces.


domingo, 26 de mayo de 2019

SEROTONINA


 Resultado de imagen de SEROTONINA LIBRO





¿Es el amor en lo único que podemos tener fe?

Es la gran pregunta que plantea la novela y la respuesta no es un sí o un no, sino un “quizá”.

Florent es un un personaje fracasado, autodestructivo. Para sobrellevar su existencia tiene que tomar antidepresivos, bebe, fuma, se limita a vagar por las calles, hoteles y restaurantes. De profesión agrónomo aunque ya  no ejerce; decide romper con todo y desaparecer. Es cuanto menos gracioso que un hombre que  apenas tiene amigos, ni relaciones sociales decida romper, ¿romper con qué?

Podría decir que el autor, Houellebecq,  es un  provocador y que su nueva novela reflexiona sobre la existencia, que su personaje es un personaje infeliz, anestesiado, que inicia una huida hacia delante, que hay  escenas de pedofilia, sexo con animales y bla bla bla…. Pero no lo haré pues eso es la anécdota.

Leo con atención el libro, y me divierto con su humor inteligente - el humor siempre lo es-  con su ironía, y reconozco  al Houellebecq que le encanta Louis de Funès, un Houellebecq preocupado por la economía de su país, tradicionalmente agrícola, él que es precisamente ingeniero agrónomo y firme defensor de la salida de Francia de Europa. Un Houellebecq cada vez más político.

—España—dice— tiene una gran responsabilidad con respecto a la inmigración y le resultaría más difícil el Spainexit.

Me sorprende las reiteradas citas de las vacas. El tema de las vacas  me tiene en vilo ¿Qué pasa con las vacas? ¿Por qué las nombra tanto? ¿Tenías de pequeño en la granja de tu abuela? ¿Ordeñaste alguna vez alguna? Creo que son difíciles de ordeñar. Pues no tenía vacas la Grandmere de Houellebecq, pero sí que una vez ordeñó una y no le resultó complicado.  

Y leo sin importarme el final porque el final me lo espero, como todo lector  de las obras de Houellebecq, lo intuyo, y sé que no hay posibilidad de salvación…

“La fe en el amor, como en Dios, siempre es intermitente en las obras de Houellebecq” sentencia mi maridito. Ya decía Houellebecq: “cuando estoy en misa creo en Dios, cuando salgo, ya no”.





El porno ha sido siempre puntero en la innovación tecnológica, como ya lo han señalado numerosos ensayistas, sin que ninguno se percatara de lo que esta constatación tiene de paradójica, porque en definitiva la pornografía es el sector de la actividad humana donde la innovación tiene menos importancia, todo lo concebible en materia pornográfica existía ya ampliamente en la Antigüedad griega o romana.

Me estaba convirtiendo en un hombre viejo y gordo, un filósofo epicúreo, ¿por qué no?, ¿qué otra cosa exactamente tenía Epicuro en la cabeza? Ahora bien, un mendrugo de pan duro y un chorrito de aceite de oliva era un poco insuficiente, necesitaba medallones de bogavante y vieiras con sus verduritas, yo era un decadente, no un marica rural griego.

Me pasó por la cabeza la idea de las “acciones simbólicas”, pero me paralizó la vergüenza antes de terminar la frase.                                                                      

Y ahora me encontraba solo, más solo de lo que había estado nunca, bueno, tenía el hummus, adaptado a los placeres solitarios, pero el periodo de fiestas es más delicado, me habría hecho falta una bandeja de mariscos, pero eso se comparte, una bandeja de mariscos en solitario es una experiencia terminal, ni Françoise Sagan habría podido describir eso, era realmente algo demasiado gore.

Y sin embargo existen clientes solitarios la noche de Navidad, todo existe en la vida de una recepcionista, yo no era más que  una modalidad particular de existencia desgraciada [...] Había comprado dos andouilles enteras  y seguro que televisaban la misa del gallo, no me podía quejar.

No obstante de vez en cuando se pregunta si puede concederse una bocanada de esperanza, bueno, se lo pregunta antes de responder negativamente. Sin embargo persevera, y se trata de un espectáculo impactante.

A decir verdad yo me encontraba en la misma situación, los años de estudiante son los únicos felices, los únicos en que el porvenir parece despejado, en que todo parece posible, después la vida adulta, la vida profesional, no es más que un lento y progresivo estancamiento, sin duda por eso las amistades de la juventud, las que entablas durante los años de estudio y que en el fondo son las únicas verdaderas, nunca sobreviven a la entrada en la madurez, evitamos volver a ver a los amigos de juventud para no confrontarnos con los testigos de nuestras esperanzas frustradas, con la evidencia de nuestro propio aplastamiento.

Yo estaba de mal humor y me serví un vaso grande de vodka sin esperar a Aymeric, al tiempo que devoraba rodajas de morcilla artesanal, está claro que no se puede hacer nada con la vida de la gente, me decía, ni la amistad ni la compasión ni la psicología ni la comprensión de las situaciones tienen la menor utilidad, la gente se fabrica ella misma el mecanismo de su desdicha, le da cuerda y luego el mecanismo sigue girando, ineluctable, con algunos fallos, algunas debilidades cuando la enfermedad interviene, pero sigue girando hasta el final, hasta el último segundo.

 Comprendí que el mundo no formaba parte de las cosas que yo podía cambiar, seguramente otros eran más ambiciosos, estaban más motivados, más inteligentes.

El mundo exterior era duro, implacable con los débiles, no cumplía nunca sus promesas, y el amor seguía siendo lo único en lo que todavía se podía, quizá, tener fe.


viernes, 12 de octubre de 2018

ESPERANDO A MISTER BOJANGLES




De Olivier Bourdeaut



Esperando A Mister Bojangles (ebook) - Bourdeaut Olivier

Primera novela del francés Olivier Bourdeaut que le supuso el lanzamiento como escritor y uno de los primeros puestos de libros más vendidos en su país, en el año 2016. Es una novelita corta de 149 páginas contada en primera persona por un niño,  completada con anotaciones del padre que actúa como segundo narrador.

La novela es un retrato familiar de una excéntrica familia, adinerada, que lleva una existencia bohemia repleta de sorpresas.  Entienden la vida como un folletín alegre. De hecho, tienen un castillo en España donde pasan largas temporadas, conviven  con una grulla, y sobre todo, bailan a cada momento su canción favorita: “Mister Bojangles” de Nina Simone.
Su visión de las relaciones sociales, del amor, o incluso de la educación del hijo es un tanto sui generis.

La señorita nunca quería dejarme ir al paraíso cuando mis padres querían. Prefería que esperara a las vacaciones de todo el mundo, decía que bastante retraso llevaba ya con mi enfermedad de la escritura y que si me iba cada dos por tres perdería muchos vagones del tren.
—Allí los almendros están en flor—le respondía mi madre—. No querrá que mi hijo se pierda los almendros en flor, ¿no? ¡Pondrá usted en peligro su equilibrio estético!


Pero la realidad, como siempre, no es tan idílica como parece. La madre ha de ser ingresada en un centro psiquiátrico, lo que supone un nuevo planteamiento de la vida familiar. A partir de ese momento el relato se nos hace más duro aunque continúa siendo una historia tierna, manteniendo los habituales toques de humor.

El final ha sido la parte más poética y emotiva de la novela. Mucho más que el desarrollo de la historia que se me ha hecho un poco cuesta arriba.

Y para emotiva la historia de la canción que da título al libro. 

Mr Bojangles” la compuso Jerry Jeff Walker en el año 1968 cuando, después de una redada preventiva, coincidió en prisión con un vagabundo que para matar el tiempo les contaba anécdotas y bailaba. El vagabundo bailaba a imitación de un fabuloso bailarín y actor de la época que se llamaba Bojangles, de ahí el apodo que le pusieron. Era un hombre alegre y divertido; sin embargo, se entristeció profundamente cuando al contarles su vida recordó a su perro, su único amigo y compañero, que había muerto atropellado y que a pesar de los años transcurridos todavía seguía llorándolo.

 Aquí dejo la canción con Nina Simone y mis dos versiones preferidas: la de Sammy Davis Jr y la Robbie Williams.









miércoles, 25 de julio de 2018

CUANDO SALE LA RECLUSA





FRED VARGAS



El comisario Adamsberg se interesa por la picadura mortal a tres ancianos de la araña Loxosceles rufescens,  popularmente  conocida como la reclusaAl policía, obviamente, le parece demasiada casualidad y empieza a investigar por su cuenta. Según se dice en la novela—y a mi entender la autora insiste demasiado en ello—se necesita gran cantidad de arañas y su correspondiente veneno para que la dosis sea mortal. Nos queda claro.

Los ancianos que han muerto procedían todos del mismo reformatorio, y habían sido miembros de una banda que abusaba cruelmente de otros niños, por lo que el comisario empieza a sospechar que el caso puede deberse a una venganza largamente urdida en el tiempo.



Al contrario que otros lectores a quienes les ha gustado esta novela negra,  a mí se me ha hecho pesada.  Dice mi maridito que según Espinosa, las causas explicativas de las cosas deben ser recientes para ser eficientes.

No sé. El caso es que yo me he perdido entre nombres de policías y personajes. También en la trama, que resulta artificiosa;  en ocasiones cogida de alfileres. Para mí tiene fallos y argumentos que no terminan de estar claros.  


Adamsberg se cruzó con Froissy en el patio.—Me voy a andar, teniente.—Lo entiendo, comisario.—Las sacudidas al andar, al deambular, ponen en movimiento las micro burbujas gaseosas que se pasean por el cerebro. Se mueven, se cruzan, se entrechocan. Y, cuando uno busca pensamientos, es una de las cosas que hay que hacer.


domingo, 22 de octubre de 2017

LA BRIGADA DE ANNE CAPESTÁN




El personaje protagonista de esta novela, Anne Capestán, es policía; hasta ahora una brillante policía. Pero, al disparar (y matar) en una detención a un asesino y secuestrador de niños, un ser de lo más infame y abyecto dentro de su especie, es suspendida de empleo. No sabemos si también de sueldo.  (Cosas que pasan en un Estado de Derecho)


Como castigo es puesta al frente de una brigada muy especial, al parecer, de ineptos e incompetentes policías, que altas instancias reúnen con la intención de quitárselos de encima y enviarlos lo más lejos posible. Agentes repudiados por diversas razones: un jugador, una escritora y su perro, un alcohólico, un homosexual deprimido … La brigada apenas tiene recursos, sin presupuesto, sin coche, sin armas;  su sede es un viejo piso en deplorables condiciones. Tan sólo cuentan con una carpeta y dos antiguos casos de asesinatos sin resolver, ya archivados: el de un marino tiroteado en un río y el de  una anciana estrangulada en su propia casa. ¡Hala! ¡Ahí tienen! para que se entretengan!!!!






La historia tiene su toquecillo de humor. El sistema de espionaje que utilizan, por ejemplo, es un enchufe de vigila bebés, y como vehículo perseguidor de delincuentes tienen un recogecacas. Algo difícil de creer, pero bueno...


No me ha entusiasmado mucho este libro, la verdad…,salvo la idea central de la novela de reunir un grupo de fracasados, que me ha parecido original. En mi opinión, la autora no ha sabido desarrollar bien la historia, cuyo argumento no acaba de cuajar y que, se ha quedado ahí, en un mero planteamiento.


Pero, así y todo, voy a leer el segundo de esta saga, y darle otra oportunidad...




La adrenalina le espumeó en las venas. Capestán inspiró profundamente y espiró para disipar los velos negros que le invadían el cerebro. Tenía que reflexionar y sortear las barricadas que había levantado el director. A pie firme en el salón. les dijo gritando a los presentes, con la esperanza de que le oyeran desde la terraza hasta los despachos del fondo