LA CONJURA

lunes, 2 de septiembre de 2013

LA PERSONALIDAD LITERARIA


de Arthur Schopenhauer


La personalidad literaria  es un pequeño ensayo integrado en la obra de Parerga y Paralipómena, libro  cajón de sastre donde Schopenhauer toca una variedad de temas.

No habla muy bien Schopenhauer sobre la lectura pues entiende que "leer es pensar con el cerebro ajeno en lugar de con el propio". (salvo que te hayan copiado, dice mi maridito, también filósofo, aunque no tan famoso como Sch.).

Poco menos que considera el leer como un acto violento: "El espíritu sufre de este modo una completa violencia del exterior, y debe pensar tal o cual cosa hacia la cual no se siente atraído"

La lectura impone al espíritu pensamientos que son tan extraños y heterogéneos de tal manera que leer mucho resta mucha elasticidad. El medio más seguro de no tener ninguna idea propia es tomar un libro en la mano en cuanto se dispone de  un minuto. Las personas que han pasado su vida leyendo y sacan su sabiduría de los libros se parecen a los que obtienen datos de oídas de otros países sin haberlos visitado. Leer es el sucedáneo de pensar.

Sin embargo, lo que verdaderamente ilustra al espíritu es lo que Schopenhauer llama el pensamiento original, el pensamiento propio frente al prestado, que sigue su propio impulso, tal como está determinado por las circunstancias exteriores o por algún recuerdo. Los letrados han leído en libros, pero los pensadores, los lumbreras de la humanidad han leído directamente en el libro del Universo. Rechazar un pensamiento original para leer un libro es un pecado contra el Espíritu Santo.

Aunque reconoce que no siempre el cerebro está en un estado bueno para pensar y hay que esperar. Mientras tanto, haremos bien en coger un libro y leer, pero, eso sí, con cuidado y sin acostumbrarnos  al sucedáneo, ni a los senderos ya hechos. No podemos perder de vista el mundo real, que nos ofrece muy a menudo la ocasión de pensar por nosotros mismos. De lo contrario, sólo estaremos ante multitud de cerebros ordinarios y engolfados en toda clase de opiniones.

La aversión también desaparece, porque las cosas vistas de más cerca parecen mucho más soportables.

He aquí la razón por qué el saber hace a la mayoría de los hombres todavía más estúpidos. (esto siempre nos lo hemos preguntado alguna vez, vaya, tan leído y tan tonto  ¿cómo es posible?)


Para terminar dos consejos de Schopenhauer (muy buenos).

Primer consejo, hay que tener una biblioteca ordenada, (ya se lo digo yo a mi maridito pero no me hace caso, aunque él dice tener todos los libros de Schopenhuer juntos y en un sitio destacado) porque más vale tener pocos libros ordenados que tener muchos sin ordenar.

Segundo consejo, tener siempre a mano un libro de notas a fin de poder escribir las ideas de nuestro propio pensamiento original, porque el más bello pensamiento corre peligro de ser irrevocablemente olvidado.


Desde Barcelona



La primera vez que fui a Barcelona me preguntaste extrañada: ¿qué vas a hacer allí?. De eso hace ya tiempo. Desde entonces, he viajado a otras ciudades, algunas sólo he ido una vez para cubrir expediente, pero a Barcelona  siempre vuelvo.

Pues bien, te contaré lo que me pasó en este último viaje.


Quería terminar de leer el librito que me había llevado a Barcelona "La personalidad literaria", y discutirlo con mi maridito en un sitio muy especial: la Plaza de Santa María, frente a la Basílica conocida como la Catedral del Mar, una de las plazas que más me gustan de Barcelona.  Así que nos dirigimos al lugar en cuestión en el barrio de Born.   Era  tarde y había llovido, no obstante, hacía calor. La plaza radiante como siempre.

Me gusta especialmente este sitio por el contraste entre lo exiguo de la plaza  y la   magnificencia del la Catedral, que se erige austera y muy sufrida sobre el resto de edificios (se construyó gracias al esfuerzo de los  Bastaixos, "pedreros" que traían la piedra desde Montjuic). Hay un bar "La vinya del senyor" que tiene un excelente vino, así que mi intención era sentarme allí, frente a la Catedral del Mar mientras tomábamos un vino blanco gallego y comentábamos el libro.

El caso es que cuando llegamos no había sitio, todas las mesas estaban ocupadas. Dimos un par de vueltas , pero nada, todo ocupado. Entonces un señor que había al fondo, nos llamó y nos invitó muy amablemente a que nos sentáramos a su mesa, que él ya se iba. Aunque no es lo normal, ni por parte de él ni de nosotros mismos aceptar la invitación de un desconocido, así lo hicimos. ¿y por qué no Águeda?

El hombre tendría unos cincuenta años largos, era amable, apenas hablaba más que para decir lo necesario, cosas concretas, quiero decir que no parecía pedante. "Me voy enseguida" "Os recomiendo el cava"  "este bar es muy conocido" ...

Era un hombre solitario  que parecía guardar un secreto y del que únicamente conocíamos que  se llamaba José Luis y era de Madrid.

Enseguida se fue. Cogió una pequeña mochila beige de piel que había dejado sobre una silla  y desapareció. Pero nosotros hemos estado hablando de él  todo el día.

 ¿Qué hacía un hombre solo tomando una copa de cava contemplando una Iglesia?.

La hipótesis de mi maridito es que venía a ver a su ex mujer, quizás esperanzado en una posible reconciliación sin éxito, o quizás una cita allí mismo, en aquél lugar, con alguien que, al final, no había acudido.

Mientras comíamos en un restaurante de la plaza real, hemos hecho todo tipo de conjeturas acerca de José Luis; un hombre poco convencional, que disfruta de los pequeños detalles y  al que quizás le gusten las motos, o viajar en tren, podría ser médico, dibujante de cómics, músico, fontanero, electricista, escritor,  pero seguro que no era  político, ni vendedor de coches, ni banquero, ni comercial, ni agente de seguros.


El caso es que después, viendo las fotos que echamos, hay un pequeño vídeo de diez segundos que hizo mi maridito al llegar  a la plaza, antes de sentarnos con José Luis, y en el que apenas imperceptiblemente sale él muy borrosamente si le das al pause,  en sólo  unas décimas de segundo.


José Luis será un enigma. ¡Cómo me hubiera gustado saber quién era!, ¡ Por qué estaba allí!. Entonces mi maridito me dijo muy acertadamente (como siempre):


-- Escribe sobre él. Un escritor es aquél que rellena lo que falta  ( a la realidad).



Bueno Águeda,  pues eso quería contarte. Besos.






sábado, 31 de agosto de 2013

El Tiempo entre costuras

De: María Dueñas



Sira Quiroga, una modista de Madrid, abandona a su novio con el que estaba a punto de casarse, por  un hombre que acaba de conocer y del que se enamora apasionadamente. Lo deja todo por Ramiro, un seductor sin escrúpulos que a la mínima de cambio la deja  abandonada en el antiguo Protectorado Español en Marruecos      (concretamente en las ciudades de Tetuán y Tánger) después de embarcarla en un negocio ruinoso. Se queda sola, embarazada y arruinada en un lugar desconocido para ella.

Por suerte, conoce a Félix y a Candelaria  que serán sus amigos y personajes importantes en la narración;  esta última regenta  una pensión y con ella vive una arriesgada aventura a fin de conseguir el dinero con el que abrir un taller de alta costura para damas de la aristocracia alemana e inglesa.

Una nueva personalidad : mujer elegante y cosmopolita al frente de un atelier, trabajando duro, un mundo particular y una vida interesantísima donde llega a relacionarse con las altas esferas de la política del momento: Ramón Serrano Suñer, el cuñadísimo de Franco, Juan Luis Beigbeder, destacado militar y politico del Protectorado en Marruecos o Rosalinda Fox también un personaje real y amante de Beigbeder .

Una historia bien construida, con personajes ficticios y reales en medio de dos contiendas, la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, una novela colonialista con excelentes descripciones de la vida y ambiente del Marruecos de los años cuarenta, una novela de aventuras, de amor e intriga, una novela tierna e histórica con una prosa sencilla y amena, fácil de leer y adictiva.

No es una novela de grandes pensamientos y reflexiones pero sí insufla optimismo, ganas de vivir, es una sensación como cuando éramos chicos y leías algo que te gustaba mucho, como cuando leías un tebeo del Capitán Trueno y te parecía maravilloso y te daban ganas de ser pirata o aventurero, pues aquí igual; y  cuando terminas de leerla dices "Aaahh qué bien" y como dice Joel Dicker sabes que vas a echar de menos a sus personajes.  Además, con este libro Maria Dueñas, necesariamente ha debido documentarse,  cosa que se nota y muy bien por cierto, algo que le gusta a Mario. (Vargas LLosa)

Sin embargo, sólo un pero. Si alguien empieza a leerla podrá contar las veces que aparece en el texto "sin embargo".

Las calles abarrotadas de Tetuán, los jardines de la Alta Comisaría, la banda jalifiana entonando himnos con brío, jazmines y naranjos, galones y uniformes.


Y sobre todo, el mar me trajo aquella mañana sensaciones olvidadas entre los pliegues de la memoria: la caricia de una mano querida, la firmeza de un brazo amigo, la alegria de lo compartido y el anhelo de lo deseado.

Dónde está aquella Sira a la que una muchachita mora cortó el pelo con unas tijeras de coser en la cocina de la pensión de la Luneta, dónde quedaron las poses que tanto ensayé en el espejo resquebrajado de mi patrona. Se perderán entre los pliegues del tiempo.

Y lo último y único que le dijo Ignacio, su novio, cuando ella lo abandona por Ramiro:

Nunca va a quererte tanto como yo.

Resumiendo: Entre costuras de tiempos vividos y un tiempo entre costuras.

Nota: 8











jueves, 8 de agosto de 2013

La verdad sobre el caso Harry Quebert

De: Joël Dicker

Marcus Goldman es un joven escritor que alcanza el éxito, dinero, popularidad y prestigio,  tras la publicación de su primer libro. Ahora tiene que cumplir los plazos con su editor y escribir la que será su segunda novela pero las musas  no le acompañan y se enfrenta al terror de la página en blanco.   Para inspirarse decide visitar  a su maestro y amigo Harry Quebert en la pequeña ciudad de Aurora en New Hampshire, allí tiene una cabaña frente al lago o al océano--ya ni recuerdo y lo mismo da pues como es sabido todos los escritores y artistas estadounidenses tienen una cabaña frente al lago--.  

Fue Harry Quebert, su profesor de literatura en la Universidad, quien  ayudó al protagonista en sus principios como estudiante de literatura y joven autor.  Es entonces cuando  descubre que su maestro, Harry Quebert, estuvo enamorado hace más  treinta años de una joven de quince años. La joven es encontrada muerta acusando a Harry Quebert del asesinato.

Pues ya está,  tenemos la excusa perfecta para buscar al verdadero culpable en un thriller de más de seiscientas páginas. Podría ser una buena lectura a la orilla de la playa, bajo la sombrilla y al resguardo del sol con bronceador del cincuenta,  pero a mí no me gusta demasiado, es decir, está bien, pero sólo para ponerle un aprobado (a pesar de que tenga el Goncourt).  Se me ha hecho lento, pesado, pesadísimo...

Con distintos planos narrativos: año 2008 en que se narra la novela  y el pasado en los años  1975 y  1998; dicen también que con giros sorpresivos en la trama, aunque yo no veo tales giros, al contrario, el lector conocedor de la  novela negra estará atento y  acostumbrado a las trampas de este género  no sería de extrañar  que descubriese quien es el asesino. Desde luego prefiero a Agatha Cristie.

Una mezcla de Lolita o de Beautiful Girl, (eso sí que era una historia de amor entre la jovencísima Natalie Portman Y Timothy Hutton) con reminiscencias de "Los hombres que no amaban a las mujeres" sin llegar ni a su altura ni calidad.

Había enloquecido de amor por una chica de quince años !!

Muchos tópicos, por ejemplo el escritor que logra la inspiración en una cabaña frente al  lago y en escasas semanas redacta un magnifico libro que se rifaran las editoriales y que será el canon de obras principales en el siglo XX y venideros.

Le cogió de la mano y le instaló en la terraza. Le trajo sus folios, sus cuadernos, sus bolígrafos. Hizo café,  puso un disco de ópera y abrió las ventanas del salón para que lo oyese bien. Sabía que la música le ayudaba a concentrarse. Poco a poco, él recuperó la calma y se puso a la tarea de empezar de nuevo; escribir una novela de amor, como si su historia con Nola fuese posible. Escribió durante dos horas largas, las palabras venían por sí mismas, las frases se dibujaban con perfección, naturalmente, brotando de su bolígrafo, que bailaba sobre el papel. Por primera vez desde que estaba allí, tuvo la impresión de que su novela estaba realmente empezando a nacer. 

Sin embargo, los diálogos  del protagonista  con su madre son  graciosos y para mí lo mejor del libro. Apostaría a que son reales.

Hay frases interesantes acerca del oficio de escribir:

Escriba  porque es el único medio para usted de hacer de esa minúscula cosa insignificante que llamamos vida una experiencia válida y gratificante.

Un buen libro, Marcus, no se mide sólo por sus últimas palabras, sino por el efecto colectivo de todas las palabras precedentes. Apenas medio segundo después de haber terminado el libro, tras haber leído la última palabra, el lector debe sentirse invadido por un fuerte sentimiento; durante un instante, sólo debe pensar en todo lo que acaba de leer, mirar la portada y sonreír con un gramo de tristeza porque va a echar de menos a todos los personajes. Un buen libro, Marcus, es un libro que uno se arrepiente de terminar.

La vida es como una carrera a pie, Marcus: siempre habrá gente más rápida o más lenta que usted. Todo lo que cuenta al final es la voluntad que ha puesto en recorrer el camino.

Y la mejor cita. La que muchos deberían y deberíamos tener en cuenta. Para escritores, poetas, y filósofos, para todos ellos vale:


¿Y cómo sabe uno que es escritor , Harry?
Nadie sabe que es escritor. Son los demás los que se lo dicen.



Dos de los personajes son los homicidas y  asesinos, pero no diré sus números de placa.

domingo, 14 de julio de 2013

RELATOS DE IVÁN PETROVICH BELKIN





Aleksandr Pushkin


La figura de Pushkin es tan importante en Rusia como aquí lo es la de Cervantes. Es considerado el fundador de la literatura moderna rusa. El eslabón perdido. Su obra cumbre, Eugenio Oneguin, es una novela en verso. Fue poeta, dramaturgo y novelista ... y le hubiese dado tiempo a  más si no se hubiese muerto tan joven (qué ocurrencia), a la edad de 37 años. Murió en un duelo con el francés Georges D' Anthès, por una disputa amorosa relacionada con su mujer. Pero dicen que el arma del poeta estaba manipulada y que hubo un complot para matarlo.

Vivió muy rápidamente, alcanzó el éxito literario, se embarcó en diversas aventuras, ingresó  en el ejército, fue crítico con la sociedad que le correspondió vivir, ingresó en la logia masónica y participó  en los movimientos de reforma social para terminar desterrado en la ciudad de Dnipropetrovsk. Llevó en general una vida disoluta, vivió con una tribu de gitanos,  amante de las juergas y apasionado por el juego de los naipes,  amén de dos duelos.

En Rusia existe un refrán : "Me gustaría decir "esto" o decir "aquello" ... pero ya lo dijo Pushkin."

¿Cómo es posible que una persona tan joven pudiese escribir tanto y tan bien? Hoy mientras comíamos en el Fizz, uno de mis restaurantes favoritos, se lo he preguntado a mi maridito. Él tiene una teoría al respecto. Los grandes genios como Cervantes o Pushkin no tenían que conocer tantas disciplinas como nosotros ahora, y tenían más tiempo para escribir. No había informática que aprender (nadie conocía el Word, ni el Excell...) , ni cine que ver, ni TV...  Cuánto más antiguo el personaje menos historia a sus espaldas, menos literatura que leer; por ejemplo, el mismo Pushkin no tuvo que leerse la obra completa de Pushkin....

De todos los cuentos que contiene el libro el más interesante es el primero, el premonitorio relato  "el disparo".

Es un retrato psicológico de odio y venganza contenida, enmascarada tras un personaje con cierto halo de misterio. Odio y envidia hacia el que es mejor que tú, y lo que es aún peor, el hecho fundamental,  como soportar la indiferencia del otro; no importar nada a una persona es el nivel más bajo al que podemos llegar y eso lo refleja  hábilmente Pushkin.

En un duelo un joven falla el disparo y mientras su adversario le apunta con el arma, el joven que inevitablemente va a morir no hace sino mostrarse indiferente. Ni siquiera en ese momento tan íntimo concede el más mínimo valor al enemigo que, sin duda, lo va a matar. Mientras espera el disparo come plácidamente unas cerezas escupiendo los huesos al suelo.

El adversario finalmente baja el brazo: "Me debes un disparo" le dice,  y aplaza el duelo. Aguarda el adversario durante seis años y espera el momento para hacer más daño,  hasta que le llega la noticia de la feliz boda del joven de las cerezas.  Agazapado como fiera envidiosa, el adversario se presenta en su casa y le exige al joven que cumpla...

Los demás cuentos están bien escritos: prosa concisa sin ornamento alguno y un reflejo perceptible de las costumbres de la época; pero las historias y la estructura  no están a la altura del poeta. "La señorita campesina" por ejemplo, parece más bien un vodevil o quizás un cuento para niños; “El fabricante de ataúdes” es una historia gótica con un final previsible, “El maestro de postas”, no está mal: el amor paternal que me recuerda a “Tio Goriot”,  aunque debería decirlo al revés pues la obra de Pushkin es anterior a la de Balzac.

Pushkin buscaba su estilo...

Y yo una frase que he leído y que ahora no encuentro en el libro  (y eso que señalo las páginas). Estaba relacionado con el nombre de un personaje y era algo así como: “De cuyo nombre no puedo acordarme...”Sin duda Pushkin leyó a nuestro Cervantes.


Decía Ortega y Gasset que Rusia era, como España, invertebrada:

"Coinciden Rusia y España [...] en padecer una evidente y perdurable escasez de individuos eminentes. La nación eslava es una enorme masa popular sobre la cual tiembla una cabeza minúscula. Ha habido siempre, es cierto, una exquisita minoría que actuaba sobre la vida rusa, pero de dimensiones tan exiguas en comparación con la vastedad de la raza, que no ha podido nunca saturar de su influjo organizador el gigantesco plasma popular". Pushkin, exquisita minoría... en pueblo convertida. [1]




















[1] Texto de Ortega y Gasset extraído de un articulo de  Alvaro Cortina

lunes, 8 de julio de 2013

jueves, 4 de julio de 2013

UN CUENTO SOBRE CÓMO SE ESCRIBEN LOS CUENTOS


De Boris Pilniak



Boris Pilniak nació en 1894 en Rusia, participó en una comuna anarquista, fue partidario de la revolución rusa aunque denunció  los crímenes de Stalin. Lo fusilaron en el año 1938, obviamente....

"No hay un solo adulto pensante en este país que no haya pensando que podía ser fusilado"  dijo el propio Pilniak.

Un cuento sobre cómo se escriben los cuentos es el título de uno de los  relatos del libro Caoba.
Sofía Vasilievna deja la ciudad de Vladivostok para marchar a Japón - que queda cerca-, donde se casará con su prometido, un oficial japonés expulsado del ejército y reconvertido  en  escritor.

Vivían exiliados en un pequeño poblado nipón, en medio de una gran soledad, frente al mar, pero ella  aprendió algo de japonés,  se interesó por las costumbres: cocinaba el arroz a la manera japonesa,  se vestía con el kimono ... era la mujer perfecta del escritor Tagaki...¿Su geisha  rusa ?

Pero nunca supo exactamente qué era lo que escribía su marido, y eso que al parecer tenía bastante éxito, hasta que llegó un compatriota bilingüe (un ruso que además de ruso hablaba japonés). Entonces, comprueba que toda su obra estaba basada en su mujer.  Ella era la fuente de inspiración. Ella, que apenas conocía la obra de Pushkin, tan sólo en las estrictas proporciones exigidas por los programas escolares. ¡Una pobre rusa que ni siquiera podía imaginar que Pushkin comenzara precisamente donde termina el programa escolar!

Y comprendió que toda su vida había sido material de observación de un escritor. 

Si la protagonista se separa o no del escritor, eso, léanlo ustedes, en ruso o japonés o en español. 

"...el hombre cree medir todo por el grado de inteligencia que posee y que todo aquello que queda por encima o por abajo de su comprensión le parece un poco estúpido, o rematadamente estúpido si él mismo es algo tonto."



NOTA: 6.5