LA CONJURA

jueves, 3 de abril de 2014

MILES GLORIOSUS

DE PLAUTO

Una comedia clásica que se lee en un par de horas.
Un argumento recurrente con tópicos personajes: el jactancioso militar Pirgopolinices, mujeriego y aficionado a los amores adúlteros, al que le gusta que lo alaben; su esclavo Palestrión, astuto y pícaro que ayuda a  la dama Filocomasia mediante enredos y equívocos a volver con su amado Pleusicles.

¡Vaya nombrecitos!

Tres son los aspectos principales en la obra: el hábil esclavo, precursor del pícaro, el fatuo y bobo militar que se convierte en el centro de  burla y   la  agilidad y rapidez  de los diálogos.
Cuando se lee esta obrita de teatro escrita 200 años antes de Cristo, o sea hace más de  2200 años, se da cuenta uno de que la vida sigue igual, así como cantaba Julio Iglesia en Benidorm y de lo similares  que somos los seres humanos, antes y ahora.
En resumen,  las cosas que  mueven  a los humanos siguen siendo las mismas en todas las épocas.

Pirgopolinices: ¡Pues imagínate!...Nací un día después de nacer Júpiter
Palestrión: Sí nace dos días antes, seguro que reinaba en el cielo.


Pirgopolinices: ¡Artotrogo! …¿Dónde estás?
Artotrogo: ¡Junto al hombre más fuerte y afortunado, de regia figura, guerrero valeroso…! ¡Ni Marte en persona osaría rivalizar con tus hazañas!
Pirgopolinices: ¿Te refieres a mis gestas en los Campos Gorgojos donde Bumbomáquides, nieto de Neptuno, era General en Jefe?
Parásito:  Sí, sí, lo recuerdo. ¿Tú dices aquel de las armas de oro, cuyas legiones desvaneciste de un soplo, al igual que el viento las hojas o las pajas de un tejado?
Pirgopolinices: ¡Bah… eso no es nada!


¿Quién de los políticos actuales sería el fanfarrón Milus Gloriosus? Quizás Obama, Rajoy, Rubalcaba, Putin, Bush… ¿Qué opinan? ¿Y los otros personajes menores? ¿Quién sería el  astuto esclavo que manipula y se mofa del militar?

lunes, 10 de marzo de 2014

La Tacita de Plata


Me gusta Cádiz. Sobre todo la Cádiz  atlántica, la marítima, la naviera, la de los astilleros de  Navantia, con su bahía plateada, las calles estrechas y sus balcones y torres oteando el océano. Es una ciudad andaluza y sin embargo es la más francesa y también  la más  inglesa. Allí se hizo una nueva Constitución con el espíritu de la revolución francesa;  también los liberales gaditanos eran admiradores del parlamentarismo inglés, y  en Inglaterra se exiliaban cuando la cosa iba mal,  como  hizo  Blanco White.


 Para mí lo más bonito  de Cádiz es su  luz. Se cuela desde arriba,  por entre los tejados e ilumina cualquier calle por estrecha que sea. Estoy segura que en otra ciudad sería casi imposible. Me pasa como a mi amigo César cuando va a Cartagena, y es que a él  le entran unas ganas enormes  de hacerse consignatario de buques aunque no sepa exactamente qué es eso.



Nada más llegar a Cádiz, junto al hotel, vimos una librería-cafetería llamada La Clandestina. Con ese  nombre había que entrar. No compré libros, ni tomé café; pero me llevé un pin de Frank Zappa para Mariplatónica.
Hemos visto el carnaval chico; el ingenio de las chirigotas y los coros legales e ilegales y callejeros, en el barrio la Viña y en la plaza del Mentidero; he disfrutado de sus letras, algunas reivindicativas, originales, y con mucha gracia y tomado cerveza en la taberna del Manteca.

¡Ah! Y  el atardecer en el  atlántico.


 




(Chirigota callejera: La del eterno repetidor): cucha quillo ¿cuál es la velosidáh  de la lú?... Depende … de qué lú, ¿la de la bombilla o la del tubo de neón fluoressente?





sábado, 15 de febrero de 2014

El alcalde de Cincinnati




Estaba yo esta navidad  pasada en el hospital acompañando a mi padre, intentado  pasar las horas como podía. Era de noche y me disponía a preparar una especie de cama en ese sillón que la seguridad social nos proporciona a los familiares. Mi padre había tenido primero pancreatitis de la que se recuperó en cuatro o cinco días pero después le bajaron alarmantemente los niveles de azúcar y por último le dio fiebre como consecuencia de una infección.


Bien, pues esa noche el acompañante de la cama de al lado de la de mi padre se apoderó del mando de la TV poniéndola en  uno de esos canales de realitys americanos. Mientras mi padre dormía pude ver al alcalde de Cincinnati, disfrazarse de mendigo, de pinche de cocina y de ayudante de cobrador de la zona azul. El programa consistía en que el alcalde, un joven afroamericano con pinta de Eddie Murphy,  pasaba de incógnito por todos estos trabajos, para conocer la realidad de su ciudad. Finalmente citaba en su despacho del ayuntamiento a los compañeros o jefes con los que había trabajado para decirles, oh sorpresa,  que él en realidad era el alcalde.


A todos les iba a ayudar y mejorar las condiciones de trabajo. A la señora que había sido su jefa en los parquímetros de la zona azul, una mujer de unos cincuenta años, que apenas sobrevivía con su trabajo, con dos hijos, uno de ellos disminuido, con serias dificultades para desplazarse, le prometía una plaza en un hospital o fundación específica en tales enfermedades.

Me quedé dormida entre los lamentos de un enfermo que se oían al otro lado del pasillo  y la imagen del alcalde de Cincinnati.

De vez en cuando me levantaba para tapar a mi padre y que no se resfriara.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

El arte de la prudencia


Si “el mundo es un cero”, ¿qué será el hombre ?

Llevo el libro de Gracián en el bolso—que es pequeño, me refiero al libro, edición de bolsillo—y lo saco  en los pocos ratos libres que tengo. Así,  intento leer los trescientos aforismos de los que consta, aunque he  llegado sólo a la mitad del librito;  y es que  exige un enorme esfuerzo descifrarlos y  comprender cada uno de ellos. Miente el que lo niegue.
Pero el mismo Baltasar Gracián dejó escrito:





Lo bueno si breve dos veces bueno; y aún lo malo, si poco, no tan malo

Baltasar Gracián (1601-1658) es uno de los escritores más representativos del Barroco español.  El conceptismo llega a su más alta expresión con Gracián. Fue el autor favorito de Schopenhauer y Nietzsche.
“Trabajo para ser breve y me hago oscuro” decía Horacio y también suscribía Baltasar Gracián.
El libro es un cultísimo manual de autoayuda,  concentración de ideas en mínimas frases, donde se mantiene la idea de la prudencia  para mantener el éxito en esta vida. Para ello Gracián propone unas veces  disimulo  e intuición y otras provocando la admiración ajena. Una biblia de la vida, donde cada sentencia, es la expresión de una  gran idea.


He intentado sacar un mínimo de máximas que más me han gustado.

6. -Hombre en su punto. Algunos no llegan a ser cabales, fáltales siempre un algo; tardan otros en hacerse.

7.- Hombre inapasionable, prenda de la mayor alteza de ánimo. Su misma superioridad le redime de la sujeción a peregrinas vulgares impresiones. No hay mayor señorío que el de sí mismo, de sus afectos, que llega a ser triunfo del albedrío. Y cuando la pasión ocupare lo personal, no se atreva al oficio, y menos cuanto fuere más: culto modo de ahorrar disgustos, y aún de atajar para la reputación.

11. Tratar con quien se pueda aprender…[penetrando el útil del aprender con el gusto de conversar]

13. Milicia es la vida del hombre contra la malicia del hombre…[entiende siempre lo contrario de lo que quiere que entienda, y conoce luego cualquier intentar de falso…]

15.- Hay mucho que saber y es poco el vivir, y no se vive si no se sabe.

16.- Saber con recta intención. Monstruosa violencia fue siempre un buen entendimiento casado con una mala voluntad. La intención malévola es un veneno de las perfecciones y, ayudada del saber, malea con mayor sutilieza.

17.- No ser eminente en el empleo vulgar por querer ser mediano  en el sublime, excusa tiene de generosidad; pero contentarse con ser mediano en el último, pudiendo ser excelente en el primero, no la tiene.

27.- Todo lo muy bueno fue siempre poco y raro, es descrédito lo mucho.

31.- La infelicidad es de ordinario crimen de necedad. Nunca se le ha de abrir la puerta al menor mal, que siempre vendrán tras él otros muchos.

45.- La reflexión en el proceder es gran ventaja en el obrar: no hay mayor argumento del discurso. La mayor perfección de las acciones está afianzada del señorío con que se ejecutan.

48.- Hay sujetos de sola fachada, como casas por acabar. No hay en estos donde parar, o todo para, porque, acabada la primera salutación, acabó la conversación.

50.- Nunca perderse el respeto a sí mismo.

52.- Nunca descomponerse …[porque toda magnanimidad es dificultosa de conmoverse]

53.- Es pasión de necios la prisa.

55.- Sea uno primero señor de sí, y lo será después de los otros.

57.- Lo que luego se hace, luego se deshace; más lo que ha de durar una eternidad, ha de tardar otra en hacerse. Lo que mucho vale mucho cuesta.

58.-Saberse atemperar. No echa a la presa el buen cetrero más rapiña de la que ha de menester para darle caza… Siempre ha de haber novedad con que lucir, que quien cada día descubre más, mantiene siempre la expectación.

59.- Hombre de buen dejo… poniendo más cuidado en la felicidad de la salida que en el aplauso de la entrada.

70.- Saber negar. No todo se ha de conceder, ni a todos. El NO y el SÍ son breves de decir y piden mucho pensar.

73.- Saber usar el desliz… ni hay mayor atención que no darse por entendido.

84.- Saber usar de los enemigos… Fabricáronles a muchos su grandeza sus malévolos.

90.- Arte para vivir mucho: Dos cosas acaban presto con la vida: la necedad o la ruindad. Quien vive aprisa en el vicio, acaba presto de dos maneras, quien vive aprisa en la virtud, nunca muere.

95.- Saber entretener la expectación. No se ha de echar todo el resto al primer lance.

101.- La mitad del mundo se está riendo de la otra mitad, con necedad de todos. Lo que éste sigue el otro persigue. Insufrible necio el que quiere regular todo objeto por su concepto. No hay defecto sin afecto, ni se ha de desconfiar porque no agreden las cosas a algunos, que  no faltarán otros que la aprecien

107.- No mostrar satisfacción de sí. Viva ni descontento, que es poquedad, ni satisfecho que es necedad.

109.- No ser acriminador. Hay hombres de genio fiero, todo lo hacen delito. Indica ánimo peor que cruel, que es vil, y acriminan con  tal exageración, que de los átomos hacen vigas para sacar los ojos.

114.- Nunca competir.



viernes, 11 de octubre de 2013

I ANTOLOGÍA POÉTICA DE PEDRO JIMÉNEZ DE CASTRO

Poeta de Talavera de la Reina (1886-1938)





Este  librito me lo envío muy amablemente  por correo (postal) la editorial El desván de la memoria. Lo primero que vi al abrir el sobre fue la fotografía del poeta en la portada del libro. Una fotografía en blanco y negro…  entonces me vino a la mente el eco de la escritura española ya olvidada, y me ocurrió algo parecido a lo que al autor,  Pedro Jiménez de Castro, le pasó con  respecto a las piedras de la Catedral de Toledo: “Cada una, viejas piedras, sois una estrofa peregrina y cálida”.

Quintillas, redondillas y Ripios orgullosos a granel, es lo que dice el poeta que surge de su pluma. Y de su pluma salen, en efecto, versos emotivos, religiosos, y burlescos, como en su poesía: a la Virgen del Prado, al tintero, a los mosquitos, al dorado Tajo, a la Casona, a la Alameda, a la cerámica, al padre muerto, a su hijita también muerta, al tabaco, al juego… Un hombre religioso, monárquico, que ama a su familia a sus amigos y a su tierra. Al leerlo te haces una semblanza del poeta y llegas a una conclusión: sobre todo fue un hombre honesto:

 “En la noche callada, cuando impera
el augusto silencio, veo tu sombra
que viene, padre mío, a visitarme,


Yo, que nací en Totana, ciudad alfarera, empiezo leyendo:

La Cerámica

Oficio noble y bizarro
entre todos el primero
pues en las artes del barro
Dios fue el primer alfarero
y el hombre el primer cacharro.

Su poesía a los Mosquitos, que tanto sufrimos aquí en Mazarrón y que, extrañamente,  en estas fechas de octubre abundan más que en verano.

¡Imposible escribir! Cuando tenía
ya rimadas a mis buenas tres cuartetas,
ha espantado a la pobre musa mía
la nada melodiosa  sinfonía
de una “graciosa” banda de trompetas.
Los músicos alados, ¡pobrecitos!
a mi lado voltean locamente,
y a más de molestarme con sus pitos
de sonar estridente,
mis nervios tienen fritos…
Y por esto ya ves, lector paciente,
que hablándote ahora estoy de los mosquitos.


Y me recuerda, obviamente,  al siguiente poema de Machado: Las Moscas. (Aunque no olvidemos que el poema de Machado es posterior)

  

Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas

El poema El tabaco, el juego… y demás es  uno de los poemas más actuales, escrito hace casi cien años, y todavía en vigor.
Sobre Tabacalera:
A ella no le importa nada el Directorio
y prosigue, alegre, la danza y jolgorio
al ver como suben, locas, sus acciones…
a costa de ricos, jóvenes pulmones
que se envenenaron y se destrozaron
con los cigarrillos que a ella le compraron.



Sobre el juego:

Otra vez asoman en el horizonte
la falaz ruleta y el maldito monte;
otra vez se habla de tan torpes vicios
que sólo producen daños y perjuicios.


Sobre los bares:
En todos los pueblos de España, a millares
Se abren a diario “bares” y más “bares”;
Y ahora en las ciudades y en la pobre aldea
Se beben cervezas y se “vermusea”

En cambio nos faltan escuelas y escuelas
y están sin labrarse la mar de parcelas;
pueblos que no tienen comunicaciones,
y otros que atraviesan graves situaciones…

Mas todo nos sale por una friolera
si nos da…pitillos la Tabacalera
y en el extranjero consiguen conquistas
haciendo “goales” nuestros futbolistas,
y en cafés, tabernas, bares y casinos
tenemos cerveza, “vermouses”y vinos.

Un nuevo verbo: vermusear, que me apropio,  aunque yo me apunto a otro que me gusta más cervecear o Whasear. Y qué  razón tiene Jiménez de Castro en todo lo demás, en el juego, en la falta de escuelas y en la educación, y qué actual, parece mentira que hayan pasado casi cien años y sigamos lo mismo.
¿Conocerán en El Instituto Juan de Mariana y su Presidente al frente, Gabriel Calzada, liberales, neoliberales, neocon y anarcocapitalistas, y miembros de la escuela austriaca el poema que Pedro Jiménez de Castro le dedicó a su paisano Juan de Mariana? ¡Que le den  el debido reconocimiento, pues pocos poemas en español hay dedicados a este conocido teólogo e historiador también talaverano.
Baja del pedestal, y en el vetusto
caserón del Ilustre Ayuntamiento
penetra con valor, con heroísmo,
y habla como tú hablabas dando un susto
al Concejal que allí tomara asiento
sin llevar por bandera el patriotismo



Miramos el pasado y sonreímos.

Verted lágrimas tristes, albañales
que va vuestra existencia terminando
y ya está el Municipio preparando
vuestro sepulcro y vuestro funerales.

Por la santa piqueta del Progreso,
váis a caer heridos bajo tierra
y os va a sustituir la alcantarilla…




Y termino con estos  versos, sueltos…, pero tan bonitos.



“Pongamos un beso tan dulce, tan suave…”.

“… y fue mi sueño encantador, divino”.

“¿Lo recuerdas? Era noche de mayo”.

Después de la reseña, me voy con mi maridito y mis amigos a cervecear, como dice el poeta.

Muy bien, por la editorial El desván de la memoria, que ha rescatado la memoria y la poesía del poeta Pedro Jiménez de Castro.

domingo, 29 de septiembre de 2013

EL VERANO SIN HOMBRES

De Siri Hustvedt



A Mía Fredicksen, una poeta de cincuenta y cinco años de edad y con cierto prestigio, la abandona su marido. Éste le pide una "pausa" en sus relaciones, y la Pausa resulta ser  una guapa francesa con unas buenas tetas y bastante más joven que su mujer. 

Ese verano, la protagonista, regresa  a la ciudad donde vive su madre, internada en una residencia de ancianos. Allí simpatizará con algunas ancianas, compañeras de su madre. Contratada en un taller literario, enseña   poesía a un grupo de adolescentes, e intima con su joven vecina, madre de dos niños pequeños, y con problemas en su matrimonio.

Hasta aquí todo normal. Un neurocientifico, una poeta e intelectual, un apartamento en New York, todo muy civilizado.

Pero la autora, Siri Hustvedt, (esposa de Paul Auster) en apenas doscientas páginas del libro, pone tal cantidad de referencias intelectuales, de poetas, de filósofos y pensadores, que si Heidegger, que si Hegel o Kierkegaard o Leibniz...en fin, que hace un texto  recargadísimo de citas. Hasta la primera experiencia sexual de la protagonista ocurre precisamente en la biblioteca mientras leía a Kant.

La novela estaría mucho mejor sin tanta disquisición forzada, porque Siri Hustvedt escribe bien, y no necesita demostrar nada, no necesita medirse con su marido; Paul Auster, que es lo que parece que hace.


Hay varias  cosas que me gustan del libro. Por ejemplo, la relación  de la protagonista con el marido y con su madre,  la forma en que enseña poesía a sus  alumnas, el conocimiento de algunos autores, el maravilloso haiku sobre la brevedad de la vida, la historia de la sexualidad en los primates y los sonidos de las hembras cuando alcanzan el orgasmo como si fueran Santa Claus JO JO JO, la historia del clítoris como un rompecabezas darwiniano… en fin, a veces, me ha arrancado carcajadas. Sin embargo, la novela no es de humor. La ambigüedad es la característica general de todas las artes contemporáneas: escultura, pintura, y también en la novela.


Recordé la inmensidad del mundo

Todos somos personajes cómicos, bufones ridículos que avanzamos a trompicones  por la vida, dejando todo tipo de desaguisados a nuestro paso.

  
Pero otras veces, en otras páginas, he visto demasiados autores, demasiadas citas, demasiado rimbombante:

Lo que dice sobre una tormenta: Una sucesión de detonaciones mezcladas con explosiones encima de cabeza una y otra vez.

Consultada mi amiga y filósofa de cabecera Mariplatónica, acerca del libro me remite el siguiente correo:




Por lo que contáis, parece que revolotea sobre un montón de cuestiones más o menos interesantes y profundas. No, no es normal tanto filósofo en un párrafo salvo que se quiera presumir o liar las cosas. Y menos en un libro que no parece un estudio sesudo de un tema en el que a lo mejor sí que hay que hacer muchas referencias. No y no.

Dice Hume sobre los libros: "
“Si, convencidos de estos principios, pasamos revista a las bibliotecas, ¿qué estragos será necesario que hagamos? Si cogemos, por ejemplo, un volumen de teología o de metafísica escolástica, preguntémonos: ¿es que contiene algún razonamiento abstracto sobre la cantidad o el número? No. ¿Es que contiene algún razonamiento empírico sobre los hechos y la existencia? No. Confiadlo entonces a las llamas, ya que no puede contener más que sofistería e ilusión.”

Y digo yo: ¿ profundiza en alguna cuestión de interés ( éste u otro libro cualquiera)? ¿aprendo algo con él de la vida, del mundo o de la gente? ¿qué es lo que muestra? ¿me río o me lo paso bien? ¿merece la pena hacer el esfuerzo de leerse las páginas que quiera que contenga?
                                

 

Pues a mi me ha merecido la pena leerlo, en el sentido en que  ha sido un libro muy discutido, y eso como mínimo siempre es  interesante.

Mi maridito, como mariplatonica, tiene una buena impresión de Hume, pero respecto a esa cita en cuestión la califica de "boutade ", propia de quien minimiza su experiencia.

Sigue Mariplatónica diciendo:


Por otra parte, la gente lee lo que lee, lo que cree que debe leer, lo que le dicen que lea, lo que le interesa,  yo qué sé, es una cuestión psicológica compleja en la que se mezcla (me parece a mí) las estructuras sociales (ya económicas, ya culturales, ya políticas..), las estructuras familiares, las personales, y todo ello desde varios ángulos, quiero decir que inciden en varias dimensiones de nuestro ser: en la emotiva (autoestima, estima de los demás), cognitiva (el conocimiento, la cultura), social (jerarquías , status, relaciones con el grupo y con la sociedad, en definitiva) , y todo eso, mezclado con el proceso digestivo en sí de información útil o no para la vida, pero que a priori, por alguna/s de las razones mencionadas, lo consideramos así. (No sé si se me está yendo mucho la olla pero me lo estoy pasando en grande, si no me contaras las cosas que me cuentas no me pondría a pensar estas otras así que me vienen muy bien). Bueno, sigo, quiero decir que cuando leemos realizamos un acto social y personal (a veces muy social,  y a veces muy personal, mucho, y prepondere lo uno o lo otro, siempre se dan esas dos dimensiones porque lo básico de la lectura al final es el contacto con el otro, con el escritor (y viceversa). Y esa es la maravilla, me parece a mí. Es una de las formas más complejas, extrañas y maravillosas de comunicación humana, tal y como yo lo vivo.
 Sin ventanas. Mónadas.

Leibniz (quizá esto ya lo sabes) decía que todo está constituido por mónadas, una especie de entidades inmateriales, unidades de energía pura y dura pero que están en el seno mismo de materia, que aun cerradas sobre sí mismas  interactúan con la dimensión material  y con las otras monadas por una suerte de leyes universales;  y decía también que los hechos del mundo se producían según un plan (de Dios, el gran monadólogo), un diseño perfecto que establecía una armonía entre las mónadas y la  realidad toda, la armonía preestablecida, lo llamaba él.
Me encanta esa imagen, esa cosmovisión. Me fascina.
A mí siempre me ha parecido un genio aunque la Historia de  la Filosofía le ha hecho un caso relativo, sí y no,  como si fuera un desvarío su monadología. La  física cuántica ahora empieza a pensar cosas parecidas, bueno, hace ya tiempo. Lo que siempre le han  reconocido, es verdad, es su genio matemático y lógico.

Y por qué me he acordado yo de Leibniz. Pues porque podríamos pensar,  al menos a veces, que somos como átomos incomunicados, pequeñas y sufridoras entidades solipsistas que, gracias a algún misterio que se nos escapa, nos trascendemos un poco, lo que se puede, y nos comunicamos.
Y las leyes tienen que ver. Estamos sujetos a un sinfín de fuerzas, leyes o como lo queramos llamar que nos atraviesan y nos rodean, y que atravesamos y rodeamos (me creo yo), y así  estamos limitados y a su vez "abiertos" (con el permiso de Leibniz) precisamente por ese contacto con el  exterior (que nos condiciona y nos amplía paradójicamente),  y por eso leemos lo que leemos y como lo leemos y cuando lo leemos y no otras cosas. (Uy, uy, uy)

No se lo dije a Mariplatónica, pero Siri Hustvedt habla también en su novela de la Monadología de Leibniz, así que será por eso que, intuitivamente, mi amiga lo saca a relucir.

Luego dice Siri H.

“Yo que he soportado continuos embates  por mis enfrentamientos con la teoría literaria, que me he decantado por sus aspectos lingüísticos y he sido testigo de la muerte del autor,…Un libro es producto de la colaboración entre el lector y el texto y, en el mejor de los casos, ese encuentro da lugar a una historia de amor como cualquier otra”.

Pues tiene razón la mujer en aquello de la muerte del autor, pues en este libro hemos colaborado  muchos al leerlo desde muchos puntos de vista o lecturas.

De nuevo, cuando ya daba por terminada la reseña, mi maridito mimado pone las íes sobre los puntos, o mejor dicho los puntos sobre los palos que hacen las íes !! ...y queda algo así –si le he entendido bien, que no es fácil-:

                        “  Lo que ha dicho acertadamente mi querida colega  merece ser elevado en espiral hacia el espíritu absoluto hegeliano !!... Y lo que quiere decir Siri es que el texto se independiza contextualizadamente en círculo o espiral hermenéutica !!
                            Y lo que diga yo ya lo he dicho.”

Os dejo una foto de la autora, que es muy guapa.









martes, 10 de septiembre de 2013

BARÇA-ATLÉTICO DE MADRID



Final de la Supercopa de España en el Camp Nou. El ganador de la Copa y el ganador de la Liga, se enfrentan en una final a dos encuentros. Yo estuve en ese partido, que terminó con empate a cero, aunque el Barça ganó, pues ya en el partido anterior de ida le ganó uno a cero al atlético de Madrid.


Impresiona ver tanta gente (más de ochenta mil personas), gritando todos a una,  como en el circo romano, aplaudiendo, silbando; al principio atemoriza un poco, luego, cuando ya te acostumbras, resulta hasta divertido, y entonces tú también te unes a la masa, y le gritas tal o cual cosa al jugador que ha hecho falta, y pides expulsión echándote las manos a la cabeza porque el árbitro (traidor) no ha pitado un claro penalty.

Los jugadores se anuncian por megafonía y van entrando uno a uno al campo, y como si fuesen gladiadores romanos, se les aplauda en función de su importancia, popularidad y gusto del público. Cuando le llegó el turno a Messi el estadio se levantó en un largo ¡¡¡¡¡Bieeennnnn!!!!

Sentado junto a nosotros no había ningún catalán, ni siquiera español, estábamos rodeados de  griegos, chinos, palestinos (con la bandera palestina), judios (con la kipá), rusos (delante de nosotros), y musulmanes (a mi lado); todos pacíficamente viendo el partido. Dice mi maridito que eso se debe al efecto tranquilizador del verde del césped. Sólo a lo lejos, un catalán decía de vez en cuando, en castellano, pero con acento catalán,  hijo de puta a los seguidores del atlético de Madrid, que a su vez, también le decían hijo de puta a Piqué.

Pero los que empezaron primero fueron los seguidores ultras del atlético de Madrid. Estaban sentados en las gradas de arriba, todos juntos, con las camisetas respectivas de su club, y coreando: Piqué cabrón, tu mujer....  Se oía en todo el estadio. Por megafonía se les conminó a que se callaran.

Terminado el partido, mantuvieron a los ultras en sus asientos, hasta que el personal de seguridad les diera autorización para salir. La gente se fue, el campo quedó prácticamente vacío, salvo algunos trabajadores arreglando el césped, y alguien más del público y allí arriba continuaban los seguidores del atlético, ya solos y en silencio, ante un estadio casi vacío.

Yo me quedé más tiempo observandólos
.


Tengo que repetir esta experiencia, así que ya sabes Mariplatónica que quedamos para otra, en Madrid, Barcelona o en la misma Condomina. Pero hay que estar muy atento a las jugadas  porque aquí no es como TV y no hay repetición.