LA CONJURA

martes, 7 de mayo de 2013

MIGUEL DE UNAMUNO Y ORTEGA Y GASSET
















Unamuno (a la derecha, sentado y con las manos en la rodilla) fue catedrático de griego en la Universidad de Salamanca. Mantuvo un activo compromiso político durante toda su vida, primero contra la Monarquía, luego contra la dictadura de Primo de Rivera, más tarde a favor de la República, para después apoyar el golpe militar de Franco y luego desautorizarlo. Podéis vencer, pero no convencer.

Para Unamuno, lo importante es la vida humana concreta e individual, no la del hombre abstracto ni mucho menos la de la Humanidad, sino la del hombre de carne y hueso que había reivindicado el existencialismo de Kierkegaard, al que llamaba su hermano.  Y a esa vida debe subordinarse el conocimiento e incluso la verdad.

En “Vida de Don Quijote y Sancho”, convierte al Caballero de la Triste Figura en un modelo ético e intelectual, la vida es el criterio de la verdad y no la concordia lógica, que lo es sólo de la razón. Verdad es lo que, moviéndonos a obrar de un modo u otro, haría que cubriese nuestro resultado a nuestro propósito.

La gran rebeldía para Unamuno es el rechazo de la necesidad de la muerte y la apetencia de la inmortalidad. En su ensayo filosófico más importante, Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos proclama su negación de la muerte, contra toda razón y toda lógica, y reivindica la inmortalidad personal.

La muerte, que todo lo iguala, es la gran despersonalizadora, la que extermina lo que de irrepetible hay en cada uno. Por tanto, afirmar la inmortalidad es la mayor reivindicación de la individualidad: mientras la especie zoológica nos impone morir y perdernos en lo indistinto, es nuestra individualidad humana la que quiere seguir viviendo sin pérdida ni olvido.
En todo el pensamiento de Unamuno, amigo de las paradojas y abundante en aparentes contradicciones, hay una lucha por alcanzar la fe entre la voluntad que no quiere morir y escepticismo racional que constata la inevitabilidad universal de la muerte.

Desde comienzos del siglo XIX hubo en España partidarios de la Europa ilustrada y progresista enfrentados a los tradicionalistas conservadores. Unamuno era más partidario de españolizar Europa que de europeizar España. Todo lo contrario que Ortega para quien España era un problema cuya solución se llamaba Europa.

José Ortega y Gasset fue catedrático de metafísica en la Universidad de Madrid, desde sus posturas liberales y reformistas también llevó a cabo una destacada actividad política: fue apartado de la docencia en la dictadura de Primo de Rivera, apoyó la llegada de la República, cuyo radicalismo pronto le decepcionó, se exilió voluntariamente durante la guerra civil y después mantuvo una actitud ambigua de distanciamiento silencioso frente al franquismo.

Fundó y dirigió largo tiempo la “Revista de Occidente”, una publicación de enorme relieve cultural por medio de la cual se introdujeron en España las más importantes corrientes  del pensamiento contemporáneo.

A diferencia de Unamuno, su pensamiento es laico y racionalista. Pero sin que para él la razón sea algo abstracto, porque está intrínsecamente ligada a la vida, a sus exigencias y problemas: se trata de una razón vital.

El ser humano no tiene naturaleza sino historia y se ve arrojado a la existencia como a un mar borrascoso: somos una especie de náufragos que debemos utilizar el pensamiento y la cultura como tablas de salvación para no hundirnos en el abismo aniquilador.
En “Meditaciones del Quijote”, estableció “Yo soy yo y mi circunstancia; y si no la salvo a ella, no me salvo yo”. Es decir, que el individuo viviente y pensante no puede desligarse ni tampoco desentenderse del contexto histórico en que su vida real ocurre: para vivir mejor debemos regenerar el ámbito sociocultural en donde nuestra existencia tiene lugar.
Establece la distinción entre idea y creencia. Las creencias son aquello sobre lo que establecemos nuestra vida espontánea y necesariamente: por ejemplo, al despertarme por la mañana soy el mismo que se acostó la noche anterior, o que el armario no hará desaparecer la ropa que he guardado en él.

Pero en época de crisis, las creencias vacilan y nos encontramos trompicando sobre dudas. Es entonces, cuando fabricamos deliberadamente nuestras “ideas”, cosas, en las que no creemos pero que nos sirven para defendernos frente a las dudas: la filosofía, la religión y el arte son mecanismos de creación de ideas.

Ortega rechaza tanto la postura “idealista” como la “realista” en cuestión de conocimiento. Para él, nuestro saber del mundo es cuestión de perspectiva.  Seleccionamos y preferimos lo que creemos más conveniente para nuestra vida. En sí mismos, los objetos no son problemáticos, pero la perspectiva que tenemos  de ellos responde a nuestros problemas vitales: son lo que representan para nosotros.
En “La rebelión de las masas” se describe al hombre contemporáneo como un hombre masa, adocenado y gregario pero exigente en sus caprichos, que no respeta a las élites intelectuales y busca su satisfacción colectiva en la demagogia de la mediocridad.







viernes, 3 de mayo de 2013

NUBOSIDAD VARIABLE



DE CARMEN MARTIN GAITE

(Nadie se queda en ningún sitio para siempre) (Carmen Martín Gaite)

A mi amiga Agueda Gómez Fernández-Henarejos, porque quizás no me lea.


Qué coincidencia que, esta mañana, cuando empiezo la reseña estalla una fuerte tormenta, el último martes del mes de abril.   Será que la liebre ha saltado por el erial    ( como gusta decir a las protagonistas del libro). Y eso que las noticias anunciaban para hoy precisamente nubosidad variable, como el título del libro y de pronto el cielo encapotado se ha tornado de un negro profundo y llueve a cántaros. Pero ha sido una lluvia primaveral y reconfortante. Todo hay que decirlo.

Dos amigas del instituto, Sofía Montalvo y Mariana León, se reencuentran después de treinta años. Nada saben la una de la otra pero la primera impresión es que todo sigue igual, no en sus vidas, claro está, sino su amor y amistad incondicional, lo que parece más sorprendente después de tanto tiempo.

Sofía está casada con un hombre del que no está enamorada y con el que ha tenido tres hijos y Mariana, es ahora  una reputada psiquiatra. Ninguna de ellas ha conseguido una estabilidad emocional, refugiandose ambas en la literatura. A partir de ese reencuentro, las amigas mantienen  una relación epistolar que las ayudará a analizar sus propias vidas, sus miedos, sus éxitos y sus fracasos  y al final tomarán decisiones importantes.

Ellas saben que sus preguntas no tienen jamás respuesta, que han de enfrentarse a ellas mismas sin más auxilio que la aceptación de su desamparo. Tenían que ponerse a escribir como único refugio posible. "Te decía antes que mi patria es la escritura". Y es una literatura con valor terapéutico que deconstruye la autoridad de la razón, el concepto de la verdad y la objetividad.


Aunque el punto de desencuentro es en teoría un antiguo novio compartido por las dos amigas, la realidad es otra distinta; se distanciaron porque crecer es empezar a separarse de los demás y porque dejaron de creer que la gente a la que uno quiere va a estar siempre a tu  lado y dejaron de pedirse continuidad y vigencia continua.

Y ello causa extrañeza,  porque conforme vas leyendo se hace  más evidente que las dos amigas no se pueden concebir la una sin la otra. Dos cuerpos y un espíritu. (Aristóteles)

Mariana recuerda a Manolo, deambulando por la Caleta, por el barrio de la Viña, en Cádiz,  todavía recuerda el beso que le dio antes de levantarse y salir corriendo. Se canta lo que se pierde (A. Machado). Y se lamenta no haber sabido reconocer, en ese momento, el amor y de haberlo dejado marchar. Pero el amor es para Mariana un pretexto, que le da pie a jugar a todo o nada, para desafiar el riesgo de perder sin dejar de llevar las riendas. Los hombres han sido un pretexto: ¿Me ves llorando ahora? pues hace dos semanas lloraba igual por otro.

Y es que hay hombres (dice Sofía) que son  para casarse y otros para recordarlos siempre como amores de novela. Como ella suele decir: "el acto es corto, y el entreacto es muy largo"

He llegado a no verle a la vida más sentido que el de indagar su sentido, aun a sabiendas de que ninguna pista lleva a aclarar nada, fallando en la pesquisa una vez detrás de otra. Es como leer con fruición inalterable una novela policiaca donde nunca aparece el asesino.

Pero, bueno, como decía mi padre, la cuestión es pasar el rato. Lo decía mucho. Siempre me había parecido una frase banal, pero una vez, siendo ya él bastante viejo, me aclaró que se refería al rato de vida que nos había correspondido a cada uno al nacer. 

( Mi abuelo José siempre decía ante estas cuestiones existenciales: "no me joas")

En el fondo, no se ama ni se habla ni se escribe para convencer a nadie de nada, sino para convencerse uno a sí mismo de que sigue en forma.

[...descorché una botella de champán y me sentía feliz. Mucho más que si te tuviera al lado, porque te estaba pensando a mi manera.]

Si bien se mira, no tenemos más que eso: el placer de respirar y de ejercitar la propia voz en sus distintas modalidades de tristeza, indignación o entusiasmo.

Por más vueltas que le demos, todo es soledad.


A mí el desorden, en principio, no me desagrada. Son huellas de vida.

[Sobre los estragos del tiempo:

No se engañe nadie, no
pensando que ha durar lo que espera
más que duró lo que vio.]

Nunca he sabido calcular el tiempo ni me interesa. Sólo aspiro a que me acoja, a entrar sin miedo en su recinto sagrado, en vez de estarlo aquí acosando desde fuera, defendiéndome de él, tomándole las medidas.

Somos seres discontinuos, qué le vamos a hacer. Pero se aguanta mal. Por eso nos agarramos como a un clavo ardiendo al encuentro amoroso, por nostalgia de la continuidad perdida, ya lo decía Bataille, porque nos resistimos a morir encerrados en nuestra individualidad caduca.

Pocas veces he esperado con mayor angustia un amanecer. Dejé una breve nota encima de la mesa con un poema de Pessoa; que a ti, Sofía, te gustaba mucho.

"Hoy por la mañana salí muy temprano
por haber despertado aún más temprano
y no tener nada que me apeteciese hacer.

No sabía que camino tomar,
pero el viento soplaba fuerte
y me empujaba de espaldas;
así que seguí ese camino."


Mi maridito al leer esta reseña sólo se le ha ocurrido decir: "existencialista, muy lista la Martín".

Nota: 8

sábado, 30 de marzo de 2013

ADA COLAU ES ACTIVISTA PERO NO TERRORISTA




Para que conozcáis a mi maridito, y sus cosas, y como escribe, ya que tanto hablo de él,  dejo este artículo suyo en mi blog, genial , como casi siempre...


” La filosofía moral de Kant está tan estrechamente unida a la capacidad humana de juzgar que elimina en absoluto la obediencia ciega. El policía que interrogó a Eichmann no le pidió explicaciones, pero sí el juez Raveh, impulsado por la curiosidad o bien por la indignación” H. Arendt, Eichmann en Jerusalén,Lumen, Barcelona, 1999.p.206
Se requiere más valor para cambiar de opinión que para mantenerla. Los políticos y jueces españoles deberían tener esa clase de valor. Dejar sin hogar a miles de familias no es comparable al holocausto, obviamente, pero sí plantea la cuestión de la objeción de conciencia contra una orden legal, pero injusta, que exige una obediencia ciega de jueces y policías.
Ahora que la justicia europea ha sentenciado que eso de que los bancos españoles, utilizando  como simples  herramientas a los jueces, secretarios de juzgado y policía, echen a la calle a familias enteras, con sus niños y abuelos, sin un juicio previo en el que puedan defenderse y sin posibilidad de alquiler social, es un atropello monstruoso contra los derechos humanos, los políticos de la partidocracia y los jueces de la monarquía de Iñaki, así como muchos periodistas, deberían tener el valor, por lo menos, de pedir perdón a Ada Colau y a todos los activistas de Stop Desahucios  que llevan cinco años protestando por esta injusticia evidente y, además, devolver inmediatamente los hogares  a los indebidamente desahuciados con las indemnizaciones correspondientes, pero no lo harán porque tienen el alma contaminada de la gran mentira y de la enorme crueldad del dios dinero.

La ley hipotecaria española es abusiva  e ilegal por vulnerar directivas europeas que protegen a los consumidores, pero además era claramente  inconstitucional pues dejaba en la indefensión al más necesitado.
 Los activistas y afectados lo venían diciendo, las buenas personas los apoyaban y, en cambio, los políticos sólo tenían una respuesta: el desprecio y la demagogia.
Esa es la cuestión política relevante: ¿ por qué los políticos del gobierno y de la oposición eran sumisos a los bancos  y  crueles con las madres y padres españoles en tal situación ?
La cuestión no es si el precio de la hipoteca aumentará o si los jueces no van a saber si una cláusula es abusiva o no, o si los números de la tasa del euribor se modificarán, etc. Todos estos temas son secundarios comparados con la banalidad con la que durante un lustro se ha asistido en España, la patria del padre Las Casas, a la maldad de privar de hogar a más de trescientas mil familias y a la complicidad de millones ante lo que estaba ocurriendo.
Los políticos, en esta monarquía partidocrática,  han demostrado que eran y son los representantes de los bancos, que no de los ciudadanos decentes, por lo que deben hacer todo lo que puedan para beneficiarles  y si para ello tienen que ser inhumanos con unos cuantos votantes – aunque sean medio millón de afectados-, pues lo son que para eso tienen a su servicio a una prensa y medios de comunicación subvencionados y amenazados, además de unos órganos de gobierno del poder de los jueces elegidos por ellos mismos. Han hecho todo lo posible para que ni un juez se atreviera a negarle al banco un desahucio inmediato- sólo algunos bomberos han planteado la objeción de conciencia.
Europa ha dicho, por tanto,  a los gobernantes españoles – banqueros+políticos – que son unos inquisidores crueles sin la más mínima humanidad con sus ciudadanos, que son unos déspotas sádicos con los más débiles, una especie de matones de barrio que agreden a los pobres y que eso no es propio de un país moderno y europeo.
Europa ha dicho, por tanto, con esta sentencia del tribunal de justicia, que la mentalidad española y la de sus gobernantes especialmente no está civilizada, y ello  a pesar de que el rescate de cuarenta mil millones de euros concedido a nuestro país se ha derivado por completo precisamente a los bancos, precisamente los mismos bancos que están llevando a cabo los desahucios desde que estalló la burbuja inmobiliaria.
En definitiva, en este tema, lo esencial no es si el banco subirá el precio de las hipotecas a partir de ahora o si es difícil saber cuando una cláusula es abusiva. No, el tema es que
Ada Colau ha dejado en el  ridículo más espantoso a los políticos, jueces y periodistas españoles que, a sabiendas, permitieron y ayudaron a los banqueros a cometer las  injusticias.
Políticos, jueces y periodistas…¿ Sentirán vergüenza ante el pueblo español ? Tendrían que tenerla si la tuvieran.
Si, a pesar de todo, los políticos no aprueban en el Legislativo,  las medidas propuestas en la iniciativa legislativa popular de Stop desahucios, avaladas por un millón y medio de firmas, demostrarán ser además de unos simples sirvientes de la plutocracia, unos cobardes.


Antonio Muñoz Ballesta.
http://www.separaciondepoderes.es/ada-colau-deja-en-ridiculo-a-politicos-jueces-y-periodistas/

domingo, 24 de marzo de 2013

LA VIDA IBA EN SERIO


De Jorge Javier Vázquez


LA VIDA IBA EN SERIO

Para quien no lo sepa (no es broma) Jorge Javier Vázquez es un presentador conocidísimo de programas telebasura en la televisión privada en España y cuyos contenidos son cotilleos, montajes, malos rollos, o  cualquier cosa que sirva para aumentar la audiencia. Entre otros calificativos le llaman cínico y maricón ,  es un hombre por muchos odiado y dicen que es capaz de todo por dinero... Vamos el tipo humano del inicio de siglo XXI en la España de la Monarquía de partidos.

El caso es que ha escrito un libro. Un libro que por supuesto nadie quiere leer. Y cuando digo nadie, me refiero a los foros intelectuales del país, al mundillo cultural que está por encima del bien y del mal y que considera al libro más de lo mismo, es decir basura, como el medio donde trabaja su autor.  Muestran con ello que la basura intelectual son ellos y no Jorge Javier !!

Y a pesar de todo, la novela ( de lo cual me alegro un montón)  ha resultado ser un superventas que va por la quinta edición. Pero claro está que quienes la compran son los seguidores de sus programas,  en su mayoría amas de casa mayores de sesenta años. "Quizás sea yo la única excepción "— me dice mi maridito, pues yo sí que veo sus programas; pero se equivoca,  porque son muchos y de diversas edades quienes ven su programa.

Del libro, dice la crítica que no merece la pena ni comprarlo, por supuesto recomiendan no  perder el tiempo con él, algunos ni se molestan en  nombrarlo. Yo no sé por qué lo he comprado ( bueno sí, en estos casos, siempre me lo recomienda mi maridito: " si los intelectuales del régimen lo odian, es que es bueno ").

El libro estaba en mi mesa, lo he visto y como en un impulso lo he leído de un tirón. Eso ya es señal de que merece la pena leer.

La novela de 250 páginas es una autobiografía  ¿novelada ? que me recuerda por el tono y estilo empleado al diario de Bridget Jones.

Si uno lee la contraportada se entera ( de forma general) de  la historia de un joven homosexual que se independiza de su familia y empieza a vivir libremente su sexualidad cuando se traslada a Madrid ( quién lo diría siendo BCN tan liberal y adelantada ! )  al tiempo que obtiene éxito en su carrera profesional como periodista del corazón.

A mi me ha sorprendido gratamente. Es un libro ameno, se lee con facilidad y aunque no es una obra maestra, sí que es mucho mejor que otros best seller  a las que no se les ha atacado tan duramente como a éste. Aunque para mi maridito es una obra maestra en el sentido de que no miente y, en un mundo, en el que todos mienten eso es de ser un maestro.

Un libro correcto con algunos momentos entrañables, y que al margen de la historia que cuenta,  me ha parecido fundamentalmente un homenaje a su madre "la Mari". Toda la novela está impregnada de la madre, una persona muy especial, una gran mujer, una buena madre, y una excelente e inteligente  persona.

El padre es un charnego oriundo de Murcia y es, como otros tantos padres de clase media baja de aquella época, un padre  que quiere para su hijo un futuro mejor que el suyo propio, siendo una constante en su vida, ese pasado que dice mucho de padecimientos y renuncias  y de hacerse a sí mismo con muchísimo esfuerzo.

Hay varias voces narradoras: la del protagonista, la del padre y la de la madre. Y es cuando da voz a sus progenitores, el momento en que la narración alcanza su mayor valor estético, y cuando literariamente resulta muy superior al resto del relato. Es, a la vez, la parte más tierna y conmovedora.

Tú no te preocupes, ¿eh?, mi vida, que te voy a cuidar hasta que te vayas. En cuanto podamos nos vamos al piso y ya verás qué bien vamos a estar. Nos ha dicho el médico que disfrutemos el tiempo que podamos, y eso es lo que vamos a hacer, ya lloraremos después, qué coño.

El llanto me ahogaba. Se me estaba quebrando la voz, pero tenía que seguir, no quería dejar aquella conversación a medias, no podía. No debía.


La delicadeza y hasta el sentido del humor con que trata la muerte de su padre, en un pequeño piso de apenas cincuenta metros cuadrados, transportando al enfermo en una silla de ordenador. 

Desde entonces lo atamos a una silla con ruedas que se compró para estar más cómodo frente al ordenador y lo empujamos hasta la cama.

Y la voz de la madre, “la Mari”:
Al Jorge pequeño se le escapó el otro día que, para estar así, mejor que no esté, pero yo es que prefiero que esté así a que no esté conmigo, a mí no me importa cuidarlo, lavarlo, cortarle las uñas de los pies y de las manos, cambiarle los pañales y asearlo; yo lo que no quiero es que se muera, por Dios, yo quiero seguir despertándome a su lado y quiero seguir escuchando su respiración cuando me desvelo; con lo miedosa que soy, ¿cómo voy a vivir sin él, cómo voy a apañármelas? ¿Cómo voy yo a querer que se muera, para qué coño quiero que no esté, para quedarme sola? ¿Para echarle de menos? Vamos, nene, ni que estuviera yo loca.


Ningún intelectual del régimen político actual habla así de la vida cotidiana y real,  sólo jorge javier: escritor.

Mi maridito le gusta sobre todo el párrafo en el que el padre manifiesta su preferencia sobre su cuarto de baño pequeño en el que puede apoyar su barbilla sin tener que levantarse de la taza del water. Algo que es imposible en las mansiones de los nuevos ricos. Pero no logra encontrar el párrafo. No lleva sus gafas nuevas. Bueno, no importa: si alguna vez conozco a Jorge Javier se lo preguntaré.

Para terminar diré que Jorge Javier Vázquez ya no es un presentador para mí, sino un escritor.  Y encima, en su libro aparece con su perro “Cartagho”, un perro galgo que fue abandonado en una rotonda de Cartagena.

No quiero terminar sin descubrir el secreto de Jorge Javier Vázquez, y que he comprendido ahora al leer su libro:  él consigue distanciarse de las cosas que se comentan en Sálvame, porque realmente se siente y es un escritor. Todo lo que ocurre en ese programa es materia de narración.

Mi nota es un 6,4  aunque mi maridito le pone un 9



El título del libro es el primer verso del magnífico poema de Jaime Gil de Biedma “No volveré a ser joven”





No volveré a ser joven
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.


Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.


Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.










domingo, 3 de marzo de 2013

LUNA LLENA

De P.G. WODEHOUSE



Con Wodehouse nos sumergimos en un mundo de aristócratas y caballeros sin oficio, pero con beneficio, cuya principal actividad consiste en jugar al golf, tomar el té , apostar y vestirse de gala cada noche para bajar a cenar y beber.

El lugar de reunión es el castillo Blandings con su particular dueño al frente, Lord Emsworth, y su mascota, “La Emperatriz” , una cerda que ha ganado todos los concursos de belleza del condado.

Las situaciones que nos narra Wodehouse son triviales, una simple cena, una visita al médico de Tipton – uno de los personaje principales de sus historias-, una chica buscando marido rico; pero Wodehouse lo hace con su particular sentido del humor. Por ejemplo una visita al médico:

“le pidió en voz baja y taciturna que se sentase y le enseñase los puntitos. Y cuando los hubo visto, sacudió la cabeza y dijo que no le gustaban. Tipton dijo que a él tampoco, de lo cual se alegraba, porque así entre él y el doctor E.J. Murgatroyd podían hacer algo contra ellos. Lo que logra el triunfo en estas ocasiones, dijo Tipton, es el espíritu de compañerismo y el ir adelante hombro con hombro.”

Tomándole la tensión:

“Ató una goma alrededor de los bíceps de Tipton, aprentándola con fuerza y mirando entretanto una especie de contador que tenía sobre la mesa. Después de haberlo desatado, dijo que no le gustaba la presión arterial de Tipton. Tipton, sorprendido, pues era la primera vez que oía hablar de aquello, le dijo que ignoraba que tuviese una presión arterial. Y el doctor le dijo que sí, y además muy alta; Tipton repuso que estaba muy bien y el doctor dijo que no, que no tan bien, y comenzó a sermonearlo de firme”

“Entonces, después de haberle hecho una serie de preguntas con muy poco tacto referentes al plan general de vida de Tipton, pronunció su veredicto.”

El castillo de Blandings se llena de jovencitas en busca de maridos ricos; también, novios pobres que se han de disfrazar de pintor aunque sea para pintar la cerda Emperatriz y así poder colarse en el castillo y entregar una carta de amor a su amada. Para ello hay que buscar herencias, financiación, en un mundo donde todo es amable, donde se extravían valiosos collares de diamantes, y donde todo tiene arreglo y donde al final las cosas se resuelven satisfactoriamente bajo la luna llena del castillo de Blandings.

Los nombres de los restaurantes (me encantan) “El Queso furioso” o “El Cerdo y el silbato” , de los hostales, y de los Clubs, “El club de los Zanganos” o “ El club de los Conservadores” , o el de “ Los Leales Hijos de Shropshire”, ya nos indica el tono de los relatos de Wodehouse y el mundo de chifladura que nos podemos encontrar en sus páginas.

Los personajes demuestran el amor paterno filial enseñando al niño apostar por el caballo ganador, o se escandalizan cuando descubren que alguien ha dejado de beber y se ha hecho abstemio, y casi declaran que la civilización ha fracasado y que se tambalea la estructura de la sociedad si un invitado a una casa de campo no puede estar seguro y tranquilo en su propia habitación.

Pero también hay alusiones y reflexiones cultas. Wodehouse suele citar a Shakespeare.

“Me recuerda a aquella muchacha de Shakespeare que… ¿Cómo es aquello? Sé que dice algo de los gusanos y acaba con algo de las mejillas. ¡Ah, sí!. Jamás dijo una palabra de su amor, pero su silencio, como el gusano en el capullo, devoró sus rosadas mejillas.”

“ Una atmósfera de tristeza y pesadumbre subsistía entre las paredes, como el olor de las coles hervidas. Tipton no estaba familiarizado con las obras de Edgar Allan Poe, de manera que no había oído hablar de la casa Usher; pero un hombre más leído que él hubiera podido creer con razón que había cruzado el umbral del mencionado y melancólico establecimiento”


Un libro para relajarse, para reír y sonreir.

“Aun cuando tenía más la sensación de ser la avasalladora fuerza de la Naturaleza que un simple hombre con gafas de montura de concha …”




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viernes, 1 de febrero de 2013

El ancho mar de los Sargazos



De Jean Rhys




Jean Rhys, hija de padre galés y madre criolla,  nació en la isla caribeña de la  Dominica. Con tan sólo dieciséis años marchó a Inglaterra, donde realizó diversos trabajos para poder sobrevivir. Viajó por Europa, frecuentó ambientes bohemios y artísticos, aunque siempre se sintió desplazada a medio camino entre la sociedad criolla y la inglesa.


Después de leer a Jane Eyre de Charlotte Bronté, decidió desarrollar uno de los personajes del libro. Recordemos que Jane Eyre llega como institutriz a la mansión del señor Rochester. Ambos se enamoran, pero ocurre que el caballero ya está casado con Bertha Manson a la que tiene recluida en la torre de la mansión por estar enloquecida.

Jean Rhys reconstruye la vida de Bertha Manson, la pobre mujer, el fantasma de la torre de la casa victoriana. A partir de la novela de Charlotte Bronté, Rhys traza un pasado para  Bertha Manson en su propia novela, el ancho mar de los Sargazos.

Su protagonista no deja de ser una víctima más de la época, del colonialismo, de los prejuicios de la sociedad colonialista, una víctima de su propio marido, el señor Rochester, el caballero Rochester, que se casa con ella por puro interés económico, y que luego da crédito a las habladurías de colonos, negros, y criados, que menospreciaban a Bertha Manson, y a su madre, y que las culpaban de locas y de practicar magia negra.

Bertha Manson, en la novela de Bronté,  es el fantasma de la casa, la loca que provoca el incendio de la mansión y  que impide la felicidad de su santo esposo y su novia Jane Eyre.

Pero Bertha Manson es, en el ancho mar de los Sargazos, tan sólo una chiquilla, que se ha criado en mitad de la selva, rodeada de paisajes hermosos, de una belleza extrema. Un espíritu libre y débil del que el lector, espectador de su vida rota, se apiada, y carga contra el pusilánime del marido, que no la quiso, que no la protegió y que se aprovechó vilmente de ella, de su herencia, en aquella sociedad victoriana y machista donde la mujer no pinta nada. ( levántate, niña y vístete. Las mujeres necesitan agallas para vivir en este mundo cruel.)

[Iba a lugares de Coulibri en los que nunca había estado, en los que no había camino, ni pista, ni sendero. Y cuando la hierba me cortaba los brazos y las piernas, me decía "Es mejor que la gente". Hormigas negras o rojas, nidos altos repletos de hormigas blancas, lluvia que me calaba hasta los huesos ..., una vez vi una serpiente. Todo mejor que la gente. ]

[Recuerdo cada segundo de esa mañana. Si cierro los ojos veo el azul intenso del cielo y las hojas del mango; los hibiscos rosa y rojo, el pañuelo amarillo, que Christophine llevaba en la cabeza, anudado al estilo de Martinica, con las puntas en la frente, pero ahora lo veo todo inmóvil, detenido para siempre, como los colores de una vidriera.]
 
[Un fantasma bajo la luz del día gris. Sólo quedaba desesperación. "Dí que muera y moriré. Dí que muera y mira cómo muero"]
Nota: 6,75

¿Acaso muchos de nosotros no hemos sentido la necesidad ,después de leer un libro, de desarrollar uno de los personajes, o llegados al final de la historia, seguir con ella ?

sábado, 19 de enero de 2013

LA MUJER DE SOMBRA



DE LUISGÉ MARTIN, o lo que es lo mismo LUIS GARCÍA MARTÍN.

Me disponía a leer un libro de Antonio Orejudo cuando mi amigo AntonioGé Soler se lo ha llevado y a cambio  me  ha dejado este otro.

No sé si he ganado o no con el cambio pero ya lo contaré cuando haya leído los dos.

Por ahora, con el primero de ellos,  "La mujer de sombra", no me ha ido demasiado mal, incluso es interesante pues mantiene la tensión narrativa.

Guillermo, el personaje, está felizmente casado con Olivia pero mantiene relaciones sadomasoquistas con una enigmática mujer. Poco antes de morir se lo cuenta a su amigo Eusebio, el verdadero personaje. Entonces, éste busca a la mujer, Julia o Marcia, para comunicarle la muerte de  Guillermo. Sin embargo ambos se enamoran por lo que Eusebio decide guardar el secreto.

A partir de ahí empieza un descenso a los infiernos, una búsqueda de la realidad, de explicaciones. Saber cómo se comportan a la luz del día los seres aberrantes, cómo se disfrazan . Ver la bondad de los vampiros y la ternura de los monstruos. ¿cómo es posible que aquella mujer tan dulce, tan sensible, tan entregada, fuese la misma que disfrutaba azotando a su amigo? Eusebio la persigue, la espía, le pone trampas pero nada parece concluir que sea la misma persona. Pero ...

La verdadera sustancia de la vida es su superficie, su apariencia, de modo que no tiene sentido sufrir por lo que está oculto o buscar lo recóndito.

Aunque muy poco después dice:

La médula de la vida sólo puede hallarse en sus arcanos, en lo oscuro, en lo que nadie ve nunca: la pureza.

Una micro-historia dentro del libro,  sobre el azar: La tía Maribel y el tío Marcelino son un matrimonio ejemplar, un matrimonio basado en el amor y cariño mutuo a pesar de llevar muchos años casados. Un día, cerca de los sesenta años, el viejo Marcelino se viste como siempre para ir al trabajo. Su mujer lo observa con satisfacción y orgullo,  pero he aquí que tiene un calcetín roto, el que se pone en el pie derecho. La tía Maribel decide que cuando vuelva por la noche los tirará.  Sin embargo, a la vuelta, mientras su marido se desviste, observa que el roto, el calcetín roto, lo lleva en el pie izquierdo y no en el derecho como salió esa mañana. Por este revelador incidente descubre que su marido la ha engañado durante todos estos años y es por esto que termina el matrimonio.

Conclusión: Tiren inmediatamente los calcetines rotos, o cortense las uñas de los pies.


NOTA: 6,99