LA CONJURA

sábado, 30 de septiembre de 2017

La señorita Mapp



“La señorita Mapp” es el segundo  libro de la divertidísima serie “Mapp y Lucía” que E. Benson escribió en clave de comedia British, y que recuerda mucho a Wodehouse.


En el pueblecito costero de Tilling vive  Mapp, soltera y cotilla oficial del reino que mantiene a raya a sus convecinos con sus comentarios y sus estratagemas, ella es el centro de la actividad social, adalid del buen gusto, miembro activo de la buena sociedad…¡Qué digo miembro activo! ¡El principal miembro activo y único merecedor de la buena sociedad Tillingense! Aunque, eso sí, envidiosilla  y  algo malvada.

Ninguna fiesta lo es sin su participación.



La señorita Mapp está obsesionada por controlar las actividades del  mayor Flint, con el que pretende casarse desde hace tiempo sin éxito alguno. Pero al mayor lo que le interesa, obviamente,  es el  whisky y el golf, y las noches de juerga etílica con su amigo el capitán Puffin. Por supuesto la señorita Mapp no está dispuesta a consentirlo y despliega toda su inventiva y malas artes para impedirlo.


¡Y qué decir del resto de personajes que pululan por el pueblo! Godiva (Diva) Plaistow directa competidora de Mapp e igualmente cotilla; el padre Barlett empeñado en hablar escocés; la señora Poppit (miembro de la Orden del Imperio Británico para desgracia de Mapp) y la también artista del pueblo, Irene, mujer libre y sin ataduras, capaz de enfrentarse a la dictadura de Mapp con sus irónicos e imprevisibles comentarios y a la que ella teme precisamente por eso.







La vida en Tilling transcurre entre partidas de bridge (por supuesto, usando las reglas tradicionales), paseos por la bucólica campiña inglesa y una observación estratégica de la estación del tren, lugar por dónde llegan y se van los vecinos y visitantes de la ciudad.


La primera novela de esta saga se titulaba “Reina Lucía”. Su protagonista, Lucía, constituye, al igual que la señorita Mapp, el centro social del pueblo; ambas son las reinas indiscutibles en su propia ciudad.  Sin embargo las diferencia el método utilizado. Y es que, mientras Lucía tiene pretensiones culturales, pues asegura hablar italiano, tocar el piano… etc. a la señorita Mapp únicamente le mueve la envidia y la mala uva y sus confrontaciones se limitan a competir por el mejor vestido o a realizar el mejor ponche.


Ya pasó aquella época, en Inglaterra, y en el mundo entero.


Aunque el aborrecimiento de cualquier atisbo de snobismo o de cualquier actitud que se le asemejara era una característica peculiar de la vida social en Tilling, el esperado paso de aquel distinguido visitante por el pueblo el sábado siguiente corrió como la pólvora por toda la ciudad. Aquella mañana de mercado, antes de que las cestas de mimbre de las damas comenzaran a pesarle a sus portadoras, ya no había rincón del pueblo que no conociera la noticia.

Desde que se había impuesto hacía algunos años el horario de verano, por esas fechas se producía una de las crónicas disensiones en Tilling. La señorita Mapp, Diva y el Padre se negaban en redondo a reconocer y aceptar el horario de verano, excepto cuando tenían que coger el tren o el tranvía—en cuyo caso los principios se desmoronaban—, o de lo contrario nunca habrían podido ir a ninguna parte.





domingo, 30 de julio de 2017

El testigo invisible





Leonid Sednev , era un joven de quince años, deshollinador imperial y pinche de cocina de los Romanov, y fue también, la única persona que CONVIVIÓ con la familia imperial rusa hasta pocas horas antes de su muerte y que logró sobrevivir.

Leonid Sednev existió realmente. No es producto de la ficción de la autora.

Leonid Sednev

Los Romanov fueron fusilados  en la ciudad de Ekaterimburgo, el día 17 de julio de 1918. Asesinaron al zar Nicolás II, a su esposa, la zarina Alejandra, y a sus hijos Olga, Tatiana, María, Anastasia y Alekséi. Junto a ellos, murieron también quienes los acompañaban, gente de confianza, como su médico Eugene Botkin.



La mañana del asesinato, Yurovski (militar al mando encargado de la custodia del zar Nicolás y su familia y posteriormente de su ejecución) despidió al joven Leonid Sednev de su trabajo con la excusa de que su tío había venido a buscarlo desde San Petersburgo.

No era verdad, pero aquella decisión le salvó la vida al joven protagonista.

Tomando como referencia este hecho histórico, Carmen Posadas traza una historia, por supuesto inventada, sobre la vida de Sednev,  su relación con el zarévich y las grandes duquesas, hijas del zar Nicolás, atribuyéndole un amor platónico, e imposible, con una de ellas.

La Gran duquesa María

En realidad, a Leonid Sednev se le perdió la pista tras el fusilamiento del zar y su familia,  y nunca se supo más de él después de aquella fecha.

La novela lo sitúa en Uruguay, lugar donde realmente se exiliaron aristócratas y nobles rusos tras la revolución bolchevique. Así, Carmen Posadas, imagina a un ya anciano Sednev a punto de ser operado en un hospital uruguayo, escribiendo sus memorias antes de morir. 

Éstas que leemos ahora.

Sednev es testigo— escondido tras el entramado de chimeneas y conductos de ventilación—de la vida cotidiana de la familia imperial  previa a la revolución o golpe de estado,  la influencia de Rasputin en la zarina, lo injustos que fueron con ella, porque era alemana y no caía bien, ya que no frecuentaba las reuniones de la corte y se mantenía en palacio preocupada, cuidando a su hijo hemofílico; de la dignidad con el que el conjunto de la familia supo afrontar el cautiverio, toda ella en arresto domiciliario, una vez depuesto el monarca o emperador.

Mientras tanto, el pueblo ruso pasaba hambre, a consecuencia de la mala gestión de un inoperante e incompetente zar, que no supo entender a su pueblo y los llevó a una guerra cuyas consecuencias fueron más miseria y desolación.

Y somos testigos de la entrada de Lenin en Spb por la estación del norte, el famoso tren de Finlandia- mi maridito hizo unas fotos  preciosas hace unos años de la estación y del mismísimo trenecito- , auspiciado su regreso—se sabe—por la  beligerante Alemania—la misma Alemania de la zarina—, con el propósito partidista de que Lenin sacara a  Rusia de la guerra—por la paz—.

El zar Nicolas II en Moguilev,  Bielorrusia


 ¡Qué ironía, pues los rusos acusaban a la zarina de traidora, por el mero hecho de ser alemana!

Lenin era un ferviente marxista. Creía que el zarismo era una estructura podrida que había que extirpar de cuajo para establecer un gobierno del pueblo y para el pueblo. Pero sobre todo, su gran baza, la que lo llevó finalmente a ganarle la partida a KERENSKI y a convertirse en el mayor símbolo de la revolución, fue su apuesta por salirse cuanto antes de la primera guerra mundial. En otras palabras, su idea era pactar con los alemanes y llevar la paz a un pueblo harto de tanta carnicería. Como digo, Lenin estaba en el exilio cuando cayó el zar, pero regresó de inmediato a Petrogrado. ¿Y sabe cómo lo hizo, querida? Pues he aquí otro de esos curiosos sarcasmos que tanto le gustan a la Historia. Fueron los propios alemanes los que pusieron a su disposición un tren blindado para que regresar rápidamente a Rusia con la promesa de que firmaría la paz con ellos, como en efecto hizo. Imagínese, en los años previos a la revolución todo el mundo pensaba que la zarina y Rasputín eran agentes alemanes y el que resultó el mejor cómplice de ellos fue el padre del comunismo soviético. ¿No le encantan estas ironías que tiene la vida?

En su confinamiento, la familia imperial, prosiguió con su vida y rutina habitual, hasta donde sus carceleros se lo permitían. Continuaron con las clases de música y literatura,  de arte y religión, el propio zar se reconvirtió en profesor de historia y geografía. Y las clases de francés. Y los paseos, aunque fuese en el reducido espacio del patio y con vigilancia. Los reyes, en sus palacios, están como encarcelados sin saberlo. Estaban acostumbrados.


Se amoldaron al nuevo orden de cosas e incluso encontraron sus compensaciones. Las grandes duquesas reconvertían la situación con sentido del humor.


—¿Dónde está tu espíritu revolucionario, camarada Leonid?—recuerdo que bromeó Anastasia mientras Iuri y yo les servíamos el desayuno un par de días después de que abandonaran la enfermería—.Yo ya no soy alteza sino ex alteza. Como esto—añadió con una carcajada señalando los alimentos dudosamente frescos que había sobre la mesa—, esto es una ex salchicha; esto, una ex manzana, y esto, no hay más que verlo, , ¡un ex arenque!


Después de que pasaran el sarampión existía en la época la costumbre de raparse la cabeza para evitar la infección y fortalecer el cuerpo. De ahí estas premonitorias y tristes imágenes de los hijos del zar que, aprovechando la ocasión, quisieron realizar esta  performance.




Un libro ameno, correctamente escrito, donde se aprecia un gran trabajo de documentación. Consigue que sintamos  empatía por la familia imperial, sobre todo por sus hijas, las grandes duquesas, a pesar de los duros momentos y situación convulsa por la que atravesaba el país y la terrible penuria de sus habitantes.




domingo, 9 de julio de 2017

HISTORIA UNIVERSAL DE LA INFAMIA






Y yo que pensaba que el libro de la infamia iba a ser muy, pero que muy gordo Y CON MUCHAS PÁGINAS , pero sorprendentemente sólo tiene poco más de cien. ¡Algo pasa ahí!

Borges, escribió estos relatos en la década de los treinta del siglo pasado, con la intención de publicarlos  por separado en un periódico de la época  y que, más tarde, recopiló en un librito. Es un CLÁSICO que todo el mundo considera obra maestra, admira, le parece excepcional y del que suele decirse afirmaciones del estilo de “Sólo el genio de Borges sabría hacerlo”.

Fue una de sus primeras obras. Ejercicios de prosa narrativa, los llamó el propio autor.  En ellos incorpora historias reales de bandidos, asesinos,  forajidos; en general gente de baja ralea, y  a partir de ahí construye falsas biografías, anécdotas supuestas o inventadas.

Al respecto de estos cuentos dijo Borges:


Son el irresponsable juego de un tímido que no se animó a escribir cuentos y que se distrajo en falsear y tergiversar (sin justificación estética alguna vez) ajenas históricas.


Así, podemos leer la historia de Lazarus Morell, que fingía liberar a los esclavos negros para revenderlos,  lucrarse,  y  finalmente asesinarlos; la del impostor Tom Castro, que suplantó al hijo de una adinerada familia inglesa;  la viuda Ching, famosa pirata de los mares de Asia; Monk Eastman, personaje real de las bandas de New York de los años veinte; la historia de Bill Harrigan (Billy el niño); aunque también incluye el relato “Hombre de la Esquina Rosada”, relato ficticio, a diferencia de los anteriores.


Todos ellos, relatos admirablemente construidos, con un gran talento y  un lenguaje culto, ¿barroquista?, denso y sutilmente irónico.


Sin embargo,  en mi  opinión, el conjunto  que se alcanza no es tan bueno, es demasiado frio (Borges decía que no era frio sino desagradablemente sentimental) y recargado; es cierto que al leer a Borges se descubren párrafos magníficos, que son pequeñas obras de arte, es filosófico, ocurrente, intuitivo, magistral; pero el texto, en mi modesta opinión, pierde interés cuando haces una valoración del TODO, del CONJUNTO de la Historia.  Es por eso que sigo prefiriendo a ABC (Alfredo Bioy Casares) Y SUS HISTORIAS REALES y FANTÁSTICAS.


Y aunque considere distante la prosa de Borges, tengo que reconocer que hay una cita que me conmueve especialmente y que es una constante en mi vida. La cita se puede encontrar en el inicio de otro de sus libros, el Aleph. Se trata del hecho irrelevante del cambio de una valla publicitaria, para expresar, mejor que nada, el implacable paso del tiempo, cuando se produce una muerte cercana a nosotros:

La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita. Cambiará el universo pero yo no, pensé con melancólica vanidad


Eso sí, para terminar, quiero apuntar que Borges es uno de los MÁS Grandes poetas, si no el mejor. 
Dejo un trocito del libro y una gran entrevista realizada en España.

En 1517 el P. Bartolomé de las Casas tuvo mucha lástima de los indios que se extenuaban en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas, y propuso al emperador Carlos V la importación de negros que se extenuaran en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas. A esa curiosa variación de un filántropo debemos infinitos hechos: los blues de Handy, el éxito logrado en Paris por el pintor doctor oriental D. Pedro Figari, la buena prosa cimarrona del también oriental D. Vicente Rossi, el tamaño mitológico de Abraham Lincoln, los quinientos mil muertos de la Guerra de Secesión, los tres mil trescientos millones gastados en pensiones militares, la estatua del imaginario Falucho, la admisión del verbo linchar en la decimotercera edición del Diccionario de la Academia, el impetuoso film Aleluya, la fornida carga a la bayoneta llevada por Soler al frente de sus Pardos y Morenos en el Cerrito, la gracia de la señorita de Tal, el Moreno que asesinó Martín Fierro, la deplorable rumba el Manisero… la habanera madre del tango…



domingo, 25 de junio de 2017

LA ISLA



DE GIANI STUPARICH

   

Se estima que habrá en el Adriático unas 1246 islas, de las que 79 son islas grandes, 525 son islotes y 642 son crestas y rocas.



Un hombre, gravemente enfermo, le pide a su hijo que le acompañe a pasar unos días a la isla donde nació.

Una isla, en el mar Adriático, que los llevará, de nuevo, junto al mar. El resplandor inexorable del azul, el olor y el sabor salobre, paisajes llenos de luz… el recuerdo de la infancia,  la fortaleza perdida de un padre.

Serán sus últimos días de vida juntos...

Un librito, de apenas cien páginas, que se lee rápido. La vida es así. Una historia de un hombre que se despide de su hijo y de su tierra, y el hijo que se reencuentra con su padre. Es una historia triste y sentimental pero llena de luz. Esto era la vida.


Suaves eran las líneas de la isla; entre el ramaje azulenco de los olivos se transparentaba un cielo más cargado; en el aire detenido había una fragancia que llenaba de gozo, los aromas de la tierra se fundían  con el olor del mar: pino, menta y adelfas con la sal y las algas.


Al fondo de la ensenada la población se empinaba escalonadamente hasta la cima de la colina, dominada por la catedral. En lo alto, las casas eran viejas, grises y agrietadas; abajo, en la orilla, resaltaban a trechos los colores más vivos y las construcciones de arquitectura más moderna.

A mí me recuerda, no sé por qué, la imagen de la Barcelona de los años cincuenta, los edificios adustos y atrevidos con balcones de ropa tendida de la Barceloneta, a la calle Rosellón del Barrio Santa Eulalia en Hospitalet de Llobregat, lugar donde se reunían los emigrantes andaluces y murcianos, entre ellos, mi padre.





sábado, 20 de mayo de 2017

EL ÚLTIMO ENCUENTRO





SÁNDOR MARÁI

“Para mi padre la palabra “amistad” era un sinónimo de honor”








Me dice mi maridito desde su sofá:

En la época clásica, en la que la política era la cumbre de la ética, la amistad convertía a los hombres en portadores de una misma alma. Sólo hay que conocer la obra de Aristóteles o Cicerón y creer que el alma sigue existiendo.  En esta época de tecnociencia, hay que  volver a dar a la amistad un sentido profundo y no banal como hoy en día ocurre en facebook.

Dos hombres vuelven a reunirse después de cuarenta años. Henrik; viejo general retirado, que continúa viviendo en su antigua mansión y  Konrád, músico, artista, que ha viajado y vivido en otros países. Será su último encuentro.  De jóvenes eran inseparables, casi hermanos. Sin embargo, un buen día, uno de ellos desaparece sin dar explicaciones.

Pero ambos saben muy bien que hay un SECRETO entre ellos y  ambos han vivido todos estos años esperando el momento de volverse a ver.

“Uno se pasa toda la vida preparándose para algo. Primero se enfada. A continuación quiere venganza. Después espera”


La narrativa de Sandor Marái es de gran calado, sin pretensiones y a la vez  con profundidad y sencillez. De pulso elegante y preciso, al estilo de las novelas realistas decimonónicas, con una gran sensibilidad y prolíficas reflexiones. 

Henrik, el viejo general,  recapacita sobre lo que hay de VERDAD en su AMISTAD con Konrád, y analiza los GRANDES TEMAS de la vida; la fidelidad, el honor, la pasión, la decrepitud, lo que nos quedará al final de la existencia y  lo que verdaderamente nos importará.

Leer a Sándor Marai es un dardo. Acierta en la diana de la esencia de las personas y  su destino. Tal es así,  que  aunque la novela es corta (unas 189 páginas),  son muchos los textos que he seleccionado y que la reseñan por sí mismos.

Como dardos de una ballesta.




---------------------------------------------------------------------------------------------------------------


Mi padre también es poeta, ¿no lo sabías? Siempre está pensando en otra cosa.



En toda comunidad humana se tienen celos de este tipo de relaciones. La gente no desea nada con más fervor que una amistad desinteresada. La desea con fervor, aunque sin esperanza.



Temía la música, a la cual lo ataban unos lazos invisibles, no solamente en el nivel mental, sino también en el corporal, como si el significado profundo de la música constituyese un mandato superior.



La música que Konrád prefería no sonaba para que la gente olvidara ciertas cosas, sino que despertaba pasiones, despertaba incluso un sentimiento de culpa, y su propósito era lograr que la vida fuera más real en el corazón y en la mente de los seres humanos. Esta música es temible, pensó el hijo del guardia imperial..



El poder humano siempre conlleva un ligero desprecio, apenas perceptible, hacia aquellos a quienes dominamos. Solamente somos capaces de ejercer el poder sobre las almas humanas si conocemos a quienes se ven obligados a someterse a nosotros, si los comprendemos y si los despreciamos con muchísimo tacto [...] hablaba del mundo con burla, con un leve desprecio mezclado con un interés inútil.



Mi patria era un sentimiento.



Desde hace algún tiempo solamente me acuerdo de lo esencial.




Mientras uno tenga algo que hacer en esta tierra, se mantiene con vida.


A veces pienso que la amistad es la relación más intensa de la vida… y que por eso se presenta en tan pocas ocasiones ¿Qué se esconde detrás de la amistad? ¿Simpatía? Se trata de una palabra hueca, poco consistente, cuyo contenido no puede ser suficiente para que dos personas se mantengan unidas, incluso en las situaciones más adversas, ayundándose y apoyándose de por vida… ¿por pura simpatía? ¿O se trata quizás de otra cosa?... ¿Habrá tal vez  cierto erotismo en el fondo de cada relación humana? Aquí, en mi soledad, en mis bosques, al tratar de comprender los múltiples aspectos de la vida, puesto que no tenía otra cosa que hacer, algunas veces lo he llegado a pensar. Naturalmente, la amistad es algo distinto, no tiene nada que ver con la atracción enfermiza de quienes buscan la satisfacción con personas de su propio sexo. Al erotismo de la amistad no le hace falta el cuerpo… no le es atractivo, resulta incluso inútil. Sin embargo, no deja de ser erotismo. En el fondo de todo amor, de todo cariño, de toda relación humana late el erotismo. ¿Sabes?, he estado leyendo mucho--apostilla, como para disculparse--. Hoy se escribe de todo esto con más libertad. También he releído muy a menudo a Platón, puesto que en la Academia no entendí nada de lo que quería decir. La amistad, así lo creo, es la relación más noble que pueda haber entre los seres humanos. Es curioso: los animales también la conocen. Existe la amistad entre los animales, el altruismo, la disposición para ayudar.



Al igual que el enamorado, el amigo no espera ninguna recompensa por sus sentimientos. No espera ningún galardón, no idealiza a la persona que ha escogido como amiga, ya que conoce sus defectos y la acepta así, con todas sus consecuencias. [...] Y si un amigo nuestro se equivoca, si resulta que no es un amigo de verdad, ¿podemos echarle la culpa por ello, por su carácter, por sus debilidades? ¿Qué valor tiene una amistad si sólo amamos en la otra persona sus virtudes, su fidelidad, su firmeza? ¿Qué valor tiene cualquier amor que busca una recompensa? ¿No sería obligatorio aceptar al amigo desleal de la misma manera que aceptamos al abnegado y fiel? ¿No sería justamente la abnegación la verdadera esencia de cada relación humana, una abnegación que no pretende nada, que no espera nada del otro?



Uno no peca por lo que hace, sino por la intención con que lo hace. Todo se resume en la intención.



--¿Lo crees así?--pregunta el general, con afectada ingenuidad--¿Que las palabras no tienen importancia? Yo no me atrevería a afirmarlo con tanta seguridad. A veces creo que muchas cosas, que todo depende de las palabras, de las palabras que uno dice a su debido tiempo, o de las que se calla, o de las que escribe.



Al final de todo, uno responde a todas las preguntas con los hechos de su vida: a las preguntas que el mundo le ha hecho una y otra vez. Las preguntas son éstas: ¿Quién eres?...¿Qué has hecho de verdad?...¿Qué has sabido de verdad?...¿A qué has sido fiel o infiel?...¿Con qué y con quién te has comportado con valentía o con cobardía?...Éstas son las preguntas. Uno responde como puede, diciendo la verdad o mintiendo: eso no importa. Lo que sí importa es que uno al final responde con su vida entera.



Es la mayor tragedia con que el destino puede castigar a una persona. El deseo de ser diferentes de quienes somos: no puede latir otro deseo más doloroso en el corazón humano. Porque la vida no se puede soportar de otra manera que sabiendo que nos conformamos con lo que significamos para nosotros mismos y para el mundo. Tenemos que conformarnos con lo que somos, y ser conscientes de que a cambio de esta sabiduría no recibiremos ningún galardón de la vida: no nos pondrán ninguna condecoración por saber y aceptar que somos vanidosos, egoístas, calvos y tripudos; no, hemos de saber que por nada de eso recibiremos galardones ni condecoraciones. Tenemos que soportarlo, éste es el único secreto.



Pero quien se confía, quien se vuelve arrogante o altivo, quien no puede soportar con humildad los agasajos del destino, quien no percibe que ese estado de gracia solamente dura mientras no se malgaste el regalo de los Dioses, ése sucumbirá. El mundo sólo perdona, y sólo momentáneamente, a los puros y humildes de corazón…



Porque la amistad no es un estado de ánimo ideal. La amistad es una ley humana muy severa.



Existe una forma de vergüenza, la más penosa que un ser humano pueda experimentar: la vergüenza de la víctima al tener que mirar a la cara a su asesino.



Sólo a través de los detalles podemos comprender lo esencial, así lo he experimentado yo, en los libros y en la vida. Es preciso conocer todos los detalles, porque nunca sabemos cuál puede ser importante, ni cuándo una palabra puede esclarecer un hecho.



Se aproximaba a todo lo que la vida le daba con la alegría incondicional de una criatura que ha nacido al mundo para disfrutarlo todo. Como si estuviera en conexión íntima  con cada criatura, con cada fenómeno del universo, ¿comprendes lo que quiero decir?...



Todo se convierte en polvo y en ceniza, incluso los hechos. Todo lo que nos quemaba el corazón, de tal manera que creíamos que no podríamos soportarlo y que moriríamos por ello, o que mataríamos por ello, o que mataríamos a alguien.


sábado, 13 de mayo de 2017

EL TESORO DE HERR ISAKOWITZ





Danny Wattin, un escritor judío sueco, escribe la historia de su familia que huyó de Alemania para salvarse del Holocausto del partido nacionalsocialista. Lograron refugiarse en un país vecino, Suecia, donde trabajaron y subsistieron en condiciones brutales y denigrantes. Con todo, tuvieron suerte de librarse de los campos de concentración y exterminio nazis. Otros muchos, desgraciadamente, no lo lograron.


Nos entrenábamos con armas y peleábamos contra los nazis en grandes batallas callejeras. Creíamos que eso era lo único que podíamos hacer. Con ese tipo de gente no valía pena hablar. Esa era mi opinión entonces y sigo pensando lo mismo, contra la violencia solo vale la violencia.

“El Mal contra el Mal” dice mi maridito en términos teológicos políticos. O en términos matemáticos, diría yo: Menos por Menos igual a Más (-) * (-) = (+).
Una vez en Suecia, Erwin Isakowitz  intenta obtener permiso de residencia para su padre. En Alemania la situación empeora, restringen derechos a los judíos, le retiran la ciudadanía alemana  y los mantienen recluidos. Pero el visado se lo deniegan una y otra vez. La última postal que recibió de su padre decía lo siguiente:

Querido hijo,
Lamentablemente es demasiado tarde.
Debo partir hoy.
Pídele a Dios que nos ayude.
Cuídate.
Tu padre.

La leyenda de los Isakowitz  contaba que el viejo Hermann Isakowitz, antes de que lo atraparan los alemanes nazis, enterró junto a un árbol del patio de su casa lo más valioso que tenía. ¿Qué era?

En la actualidad, tres generaciones de los Isakowitz, ahora Wattin, (Cambiaron el apellido por razones de seguridad y para evitar el antisemitismo), abuelo, padre e hijo, deciden partir a una pequeña ciudad polaca, en busca de ese tesoro familiar. Un viaje de los miembros de una familia a la ciudad de sus antepasados, en busca de sus orígenes;  y que, en verdad,  resultará un viaje iniciático de reconciliación y comprensión entre ellos mismos.

Pero en retrospectiva es fácil ser sensato y tomar decisiones valientes cuando ya nada está en juego…Suecia buscaba permanecer fuera de la guerra y al mismo tiempo mantener buenas relaciones con su socio comercial. La solución fue nuestra supuesta y famosa netraulidad, que llevaba parejo el consejo a la población de que se abstuviera de juzgar a Alemania, ya fuese a favor o en contra. Esto se hizo de muchas formas. Por ejemplo, actuando como el Ministerio de Asuntos Exteriores sueco, que clasificó como secretos los informes acerca de las cámaras de gas y de las matanzas de judíos. O como la mayoría de los periódicos suecos que decidieron considerar que esas atrocidades era “asuntos internos de Alemania” (Svenska Dagbladet).


Desde luego que había excepciones: los que sí decían lo que pensaban. El más conocido fue el redactor jefe del periódico Göteborgs Handels-och Sjöfartstidning, Torgny Segerstedt, que con sus críticas al nazismo y a Hitler despertó la ira de los dirigentes alemanes. Pero escribir como él lo hacía tenía un precio. Entre otras cosas, Segerstedt fue acusado de poner en entredicho la neutralidad sueca, fue boicoteado por los anunciantes, escupido en plena calle, llamado traidor a la patria…Pero, a pesar de la campaña de desprestigio que iniciaron en su contra, el redactor jefe continuó escribiendo sobre el nazismo que tan visceralmente odiaba. Hasta que la situación dio un giro inesperado: la guerra terminó y Segerstedt se convirtió en un héroe nacional, homenajeado por su coraje civil. Lamentable, a esas alturas ya había muerto, pero al menos le pusieron su nombre a algunas calles, y se erigió algún que otro monumento en su memoria.

Ocurre en España permanentemente….

En un pequeño jardín al borde de una carretera que sale  del pueblo de Mazarrón,  hay un monolito polvoriento con los nombres de los republicanos mazarroneros que murieron en los campos de concentración y exterminio nazi.  Dieron su vida en la lucha contra el fascismo, fueron apresados, torturados, aniquilados; sin embargo, de ellos,  sólo queda una lista, casi olvidada.





Antonio (maridito) y yo paramos alguna vez, cuando pasamos con el coche por esa carretera, a dejar una flor. In memoriam por todos aquellos que lucharon y luchan por la libertad.




Hace tiempo ( 1989), mi maridito Antonio escribió  una carta al director del periódico el País. En ella pedía recuperar la memoria de estos murcianos y recordar a estos jóvenes valientes, que murieron en el olvido, lejos de su patria y de su familia.

Era de justicia.



El periódico El País, en sus buenos tiempos, contestó devolviendo la carta, argumentando que las relaciones con Alemania eran delicadas  en aquella época, con la entrada de España en la Unión Europea, y no era prudente ni conveniente publicar este tipo de cartas al director.

Ni eso tuvieron. Ni una carta al Director. Con los años se hizo el pequeño monolito en la pequeña plaza del pequeño pueblo para los más grandes luchadores de la libertad de Mazarrón.

Pero sí que encontré un blog, de tres personas que de forma privada se han dedicado a investigar y  a recordar a estos valientes.




Sirva este pequeño post como gratitud y reconocimiento a su valentía.