Llegué a esta novela de Uclés por su anterior libro (La Península de las casas vacías), que me pareció un gran libro y sentí curiosidad por “La ciudad de las luces muertas “ que además fue galardonada con el Premio Nadal de novela de 2026. Es de resaltar la magnifica portada del libro, obra del ilustrador Diego Rodriguez.
Su argumento se inicia con un apagón en la ciudad de Barcelona. De pronto no hay luz; ni solar, ni artificial. Entonces se superponen todas las Barcelonas, pasadas, presentes y futuras en un mismo plano. Coinciden en el mismo espacio temporal, artistas, escritores, pintores, poetas, gentes de la cultura y de las letras.
¡Un aleph artístico y literario en Barcelona!
Pero la desbordante imaginación del autor no ha servido, esta vez, para lograr una obra consistente como ocurrió con su anterior novela; al contrario, el argumento se queda en una mera enumeración, un anecdotario de personajes que eclipsa la trama y el hilo conductor.
Se me ha hecho largo y pesado, y eso que solo tiene 276 páginas. Un David Uclés “ artificial” aunque con buena intención.
Mario había ingresado en el hospital por voluntad propia. No tenía ninguna dolencia física, pero sí una psicológica que solo podía mitigar mediante una intervención quirúrgica. El escritor peruano quería que le movieran el corazón de sitio, de la región izquierda de la cavidad torácica a la derecha. Explicaba que había dejado no solo de pensar como un hombre progresista, sino también de sentir como tal. Quería que la sangre le fuera bombeada en el lado conservador, recto y uniforme del cuerpo.
